Hablar del personaje de X-O es hablar de un personaje con mucho más rodaje editorial del que a primera vista puede parecer. Su primera aparición data del año 1992 en el primer número de su propia colección. X-O fue creado por Jim Shooter, Steve Englehart, Bob Layton y Barry Windsor-Smith para la editorial Valiant, fundada y presidida por el propio Shooter.

En España su publicación ha sido siempre muy errática, pasando su colección de mano en mano editorial. Todo empezó con Norma, prosiguió con Aleta y actualmente es Medusa Comics la encargada de traernos las aventuras de este atípico héroe, trasunto de Iron Man, que esconde muchas y profundas diferencias con el multimillonario de Marvel.

Vamos a centrar nuestra atención en la actual andadura del personaje, con una serie mensual en formato grapa y de la que ya se han publicado sus dos primeros arcos argumentales, Soldado y General. X-O está escrita por Matt Kindt e ilustrada, magníficamente, por Tomas Giorello, en la que se nos narra la historia de un hombre que reniega de su pasado, al que las circunstancias le obligan a tener que volver a enfundarse su poderosa armadura alienígena de combate.

Si analizamos este argumento fríamente, no es muy difícil darse cuenta de que estamos frente a una historia muy familiar. Obras como El Patriota, Braveheart o Rambo, se asientan precisamente en esta fórmula, por lo que Kindt necesita aportar más a este manido concepto que le permita desarrollar mejor este recurso. Y es lo que ocurre, pues Kindt no es un guionista al uso y sabe usar los tópicos de forma muy eficaz para conformar un conjunto intenso con el que mantener al lector siempre interesado.

Aric de Dacia, pues este es el nombre del protagonista de X-O Manowar, vive en el alejado planeta Gorin intentando evadirse de su pasado en la Tierra, mientras los conflictos internos de su hogar adoptivo lo empujan a emprender un vertiginoso camino plagado de guerra, sangre y violencia, donde la épica de las situaciones que Kindt plantea son la tónica a seguir en estos dos primeros arcos argumentales. Kindt no solo se centra en la acción, sino en ir profundizando en la psicología del personaje, dotándolo de una extraña y atractiva melancolía, un aura de misterio lo rodea gracias a la existencia de su armadura, con la que tiene una tensa relación. Aric es un líder y Kindt se vuelca en demostrárnoslo una y otra vez, pero no de manera forzada, sino suavemente, con su manera de actuar, hablar y luchar, generando respeto a su alrededor y obediencia entre los soldados, al no esconderse de la batalla y ser fiel a sí mismo y sus ideales. Esta manera de ser, de actuar, logra que pronto ascienda en el ejército en el que se ha visto obligado a luchar.

Kindt va ampliando la información de Gorin de forma progresiva, insertando en la acción las costumbres de sus habitantes, su nivel de desarrollo social y tecnológico, su situación geopolítica… sin que por ello el ritmo se vea lastrado. El lector va introduciéndose de forma fácil e indolora en este nuevo mundo, sin sentir rechazo por no encontrar donde agarrarse, por mucho que el entorno social y geográfico resulte ajeno. El guionista va trabajando de forma muy eficaz el tempo de la obra, ya que en cada número pasan muchas cosas, pasa el tiempo y se percibe la evolución del personaje a nivel personal y dentro de esta nueva sociedad extraterrestre.

Aric se nos muestra de forma melancólica, infeliz, por mucho que él diga que está bien como está. Un recurso también manido que en manos de Kindt se muestra eficaz y útil para que el lector genere la empatía necesaria para que el personaje le interese y por ende le interese lo que le pueda pasar.

Tejemanejes políticos, triquiñuelas militares, manipulación social, todo vale en la guerra abierta y aparentemente eterna que enfrenta a las dos razas de Gorin. Un condimento con el que Kindt sazona la acción para añadirle una capa de realidad a lo irreal. A esto contribuye el dibujante Tomas Giorello, que con su dibujo pictórico logra imprimir un aspecto más profundo y elegante a todo el conjunto. Sus viñetas y narrativa ensalzan los textos y diálogos de Kindt, logrando que el conjunto quede equilibrado y guion y dibujo discurran en perfecta armonía.

Una obra que viene a recordar a todos los aficionados el potencial de este personaje creado en la década de los noventa y que merece ser descubierta, degustada y disfrutada por todos aquellos lectores ávidos de una historia intensa, bien escrita y con aspiraciones de gran saga cósmica.