Vetusta Morla – Mismo sitio, distinto lugar

Vetusta Morla – Mismo sitio, distinto lugar (Pequeño Salto Mortal/2017)

Madurez, inconformismo y un arriesgado ejercicio de texturas y paisajes que generan uno de sus mejores álbumes, sin dejar de lado su esencia musical

Hoy vengo aquí para hablaros de un álbum, de un reencuentro y una historia, la que me une a Vetusta Morla. Comenzó hace muchos años cuando leí una de mis primeras novelas infantiles, La Historia Interminable de Michael Ende, donde aparece Vetusta Morla, una de las criaturas más viejas y sabias de Fantasía (mundo imaginario del libro) representada por una tortuga. Al igual que mi espíritu adolescente iba cambiando, abriendo mi mente a otros estilos musicales, escuchando desde Iron Maiden o Metallica hasta Marilyn Manson, Type O Negative o Paradise Lost, pasando por Triana o el indie palabra que empezaba a aflorar en la prensa musical de los años 90 para determinar un tipo de rock distinto, con influencia anglosajona, elegante y con letras  muy cuidadas, emocionales y cotidianas.

Y así fue como escuché su primer Ep, Mira (2005) y su primer trabajo Un día en el mundo (2008), el cual no paraba de darle vueltas en la cabeza y que aun hoy en día me parece su mejor álbum. Temas como “La marea”, “La cuadratura del círculo” o “Sálvese quien pueda” o “Valiente”, se transformaron en parte de mi banda sonora particular, junto a Standstill (mi grupo fetiche). Tres años después editaban Mapas, donde el grupo madrileño innovaba con respecto a su anterior disco, grabando la mayoría del mismo como si de un directo se tratase, aportando una química especial en su música, con un sonido muy natural, destacando personalmente “En el río” o “El hombre del saco”.

Tras este trabajo y su boom mediático les perdí la pista, pues mis gustos iban cambiando y me alejé un poco de todo lo comercial, decantándome por el underground. Pero he de reconocer que su concierto sinfónico de Lorca, para ayudar en la restauración del conservatorio Narciso Yepes, destruido tras el terremoto que azotó la ciudad murciana, es una autentica maravilla. Tras este trabajo y crear la banda sonora del videojuego Los Ríos De Alice, grabaron La Deriva en 2014, y he de confesar que hasta este año solo aguantaba “Golpe Maestro”, el aire pop/punk de “¡Fiesta mayor¡” y “Una sonata fantasma”. Y es que muchas veces un grupo, un álbum en concreto esta hecho para determinados momentos de la vida, y yo lo he descubierto ahora, con este último trabajo, Mismo sitio, mismo lugar (2017).

Estamos ante su quinto álbum, un número mágico en la numerología y en la proyección artístico/musical de cualquier banda, lo que para ellos ha significado su madurez y su inconformismo. El disco es un  arriesgado ejercicio de texturas y paisajes, para uno de sus mejores álbumes, sin dejar de lado su esencia musical. Su primer adelanto “Te lo digo a ti” quizás sea de los temas que más he escuchado y uno de los más innovadores, con una batería programada inicial que pone rumbo a la melodía y la psicodelia, con una lírica donde Pucho demuestra su lado más visceral. Pero también encontramos dos delicias acústicas de alta alcurnia, “23 de junio”, que nos llega en formato de vals y “Consejo de sabios”, intimista y acogedora, que junto a “Deséame suerte” hacen un póker de ases para disfrutarlas al máximo.

Dentro de estas innovaciones encontramos también “Palmeras en la mancha”, pero respetando los estribillos marca de la casa, aunque con unos ritmos muy bailables al igual que “Discurso del rey”. Pero Vetusta Morla, siempre navegan en su propio barco dejándonos un tema para la posteridad en “Guerra civil”, donde los arreglos de Jorge González y la voz de Pucho te transportaran cinco años atrás.

Los madrileños con este quinto álbum comprimen su carrera, aumentando las texturas y colores de su música, con una gran postproducción, un artwork repleto de fantasía, una lírica muy cuidada y un despliegue emocional de enormes dimensiones. Un grupo sin ataduras, que hace su propia música y sin acomodos dentro de su género, abriéndose a nuevas fronteras musicales. Por eso siguen siendo tan grandes.