Ulver – The Assassination Of Julius Caesar

Ulver- The Assassination Of Julius Caesar (House Of Mithology, 2017)

Ambigua e impredecible, con millones de lecturas, pero siempre intrigante. Algo que merece ser reflexionado más allá de las ideas preconcebidas.

Pregunta para los más pequeños de la casa: ¿a qué género musical asociamos a los artistas que se venden? Efectivamente: al pop. Qué rápido se nos llenan de odio las entrañas cuando oímos esa palabra; tan breve como inconsistente, vacía y banal, ¿verdad? Pero entonces, ¿qué hacemos con eso a lo que llamamos art pop? ¿Lo aceptamos por su halo de cultismo y de niño repelente con ralla en medio, gafas de culo de botella y pecas? ¿Y dónde está el límite de lo aceptable aquí? ¿Qué hacemos entonces con lo que nos acaba de ofrecer la compañía de Garm en esta ocasión? ¿Está feo? ¿Se han vendido? Pero, ¿a quién? Porque sigo esperando a que Cárdenas me avise la fecha de estreno de “Nemoralia” en Europa FM. ¿Qué significa este álbum y por qué ahora?

Ya está de más decir que los noruegos no se caracterizan por ser fans de una determinada línea continuista en sus álbumes: del black metal al trip-hop, para luego pasar por el dark ambient y más tarde estirarnos en los campos de fresas de su psicodelia sesentera. ¡Y luego al post-rock, habiendo hecho antes álbumes de neoclásica o art rock! Muchísimas etiquetas y sonidos, ¿pero a qué nos conduce todo esto y qué implica encontrarnos a Ulver abrazando repentinamente al pop?

Ante todo, una ruptura salvaje con los vínculos del metal extremo de sus raíces, la culminación de un camino que todos sabíamos que iba a terminar en la antítesis de su arisca expresión inicial, y también el vaciado del sentido de las etiquetas de una vez por todas. Después de tantas etapas, ya resulta evidente que este proyecto es un demoledor de muros y de estigmas, una superación del dogma, un buceo en los profundos límites de los géneros siempre de la mano de su sórdida y nihilista visión de la decadencia contemporánea.

Y algo nos podíamos imaginar con The Assassination Of Julius Caesar; que en su antecesor ATGCLVLSSCAP, fundamentalmente instrumental, encontrásemos una revisión de la icónica “Nowhere/Catastrophe” de Perdition City llamada “Nowhere (Sweet Sixteen)” hacía intuir una  recuperación del carácter más urbano y existencialista de Ulver, basado en la crítica de la sociedad posmoderna – “posmodernidad”, como si acaso esto significase algo de verdad a estas alturas de la jugada. Y en ese sentido, parece que una sombra de esa idea queda reflejada en este nuevo episodio de su peculiar andanza musical: la caída de los imperios y de sus grandes héroes; el carácter cíclico de la historia y la futilidad del progreso; el poder de la nostalgia en nuestras vidas y el rol que ésta juega.

Y hablando de nostalgia, muchos son los que aquí señalarán ansiosamente a Depeche Mode como influencia decisiva en este álbum. ¡Ya estábamos tardando en hablar de ellos! ¡Cómo no! El eco absurdo de la red ha dotado de un protagonismo casi inhumano y tremendamente forzado al conjunto en relación a este disco, y a mí me gustaría preguntarme de verdad qué disco han estado escuchando los susodichos. No puede negarse que en un primer instante vemos en la apertura “Nemoralia” cierto coqueteo con las sonoridades de ese synthpop preñado de oscuridad a los británicos, pero ese espejismo no tarda en caer en el desarrollo del álbum con el progresivo caos que inunda “Rolling Stone” o con el carácter plomizo de “So Falls The World”, “Southern Gothic” y “Angelus Novus”.

Llegados a ese punto, la obra se encuentra en un terreno tan familiar como ajeno. Claro que nos suena, claro que es pop, ¿pero pondríamos la mano en el fuego en que realmente lo es? ¿Qué es lo que sucede y a qué juega Ulver? Podemos ponernos de acuerdo en lo eufóricas y bailables que son “Transverberation” y “1969”, pero las luces de neón sobre la toga ensangrentada del César se apagan repentina y brutalmente en su cierre “Coming Home”, donde no queda más que lo que es en esencia Ulver: una luz crepuscular en los límites del sentido de esto a lo que llamamos “la historia de la humanidad”. Ambigua e impredecible, con millones de lecturas, pero siempre intrigante: lo que es la trayectoria de los noruegos a la misma historia. Algo que merece ser reflexionado más allá de las ideas preconcebidas que narran las escrituras y los escritos.