Toundra: ’II’ y ‘IV’ son los discos más Pink Floyd, y ‘III’ y ‘Vortex’ son los discos de rock and roll”

En 2015, Toundra anunciaba su cuarto disco acompañándolo de declaraciones sobre el fin de una etapa. No teníamos muy claro qué iba a pasar, por eso la expectación ante un futuro nuevo trabajo no hacía más que crecer a medida que se sucedían los anuncios y se acercaba la fecha de lanzamiento. Pero por fin esa fecha ha llegado y a través esta entrevista con el guitarrista Esteban Girón conocemos un poco mejor Vortex, un disco a través del que Toundra se renueva conceptualmente y añade ciertos matices que mantienen al quinteto en una posición relevante en su género cuando celebra ya su primera década de vida.

 

Me gustaría empezar hablando sobre la ruptura y comienzo de una nueva etapa que supone este disco. ¿Teníais claro hacia dónde queríais seguir después de ‘IV’ u os planteó algún tipo de problema ponerle fin, en cierto modo, a lo que habéis desarrollado hasta ahora?

Bueno, nosotros sabíamos que íbamos a romper con el ciclo de los números romanos antes de grabar ‘IV’. El cuerpo nos lo pedía y como siempre lo de los números, como todos los títulos que ponemos, son bromas internas o referencias a bromas, a dibujos animados, por ejemplo, o películas que hemos visto de pequeños, somos bastante inmaduros… pues sabíamos que no podíamos hacer nunca nada por encima de Led Zeppelin, ni siquiera llamar a un disco ‘V’. Ya llamamos ‘IV’ a ese disco y buscábamos un poco romper, no repetirnos. Es que vamos a hacer 10 años. El día 18 [de abril], se cumplen 10 años desde que salió el primer disco a la venta, y 9 días después sale el quinto de estudio. Evidentemente tienes que ofrecer cosas nuevas y tienes que enfrentarte al reto, encararlo y ser serio respondiendo ante él, ofrecer algo nuevo y crear algo nuevo. A mí no me interesa hacer otro disco como ‘II’, como ‘III’, como ‘IV’ o como el de Exquirla, a mí me interesa hacer algo nuevo.

Luego el tema de la nomenclatura y el cambio de diseños es lo que más llama la atención dentro de todos los aspectos que están relacionados con la mercadotecnia de la música, pero musicalmente también hemos intentado introducir otras cosas nuevas.

¿Cómo ha sido el proceso desde que acabáis el ciclo de vuestro anterior disco y tenéis ‘Vortex’ listo?

En medio de la gira del cuarto disco se editó el disco de Exquirla, en medio del ciclo de vida del cuarto disco, por así decirlo. En paralelo a componer y grabar el disco de Exquirla seguíamos tocando con Toundra y seguíamos con la vida del grupo. El 28 de julio de 2017 dimos el último concierto de la gira de ‘IV’, tocamos con la orquesta en el Tsunami Xixón, y el 31 estábamos empezando a componer el nuevo disco en mi casa de Asturias. El disco se compuso en agosto, septiembre, octubre y noviembre de 2017, se comenzó a grabar en diciembre de 2017 y en enero de 2018 ya lo teníamos hecho, con lo cual es un disco compuesto en cuatro meses, grabado en uno y que esperamos disfrutar durante un par de años por lo menos.

O sea, que realmente ha sido un proceso bastante rápido en general, ni siquiera os habéis dado un descanso entre el ciclo de un álbum y el siguiente, en el que ya estáis de lleno.

Bueno, también he de decirte que desde el cuarto disco nunca hemos parado de componer por separado. Antes sí que lo hacíamos, después del ‘III’ paramos de componer, de hecho hubo cambios de formación en la banda, etc., pero desde que compusimos ‘IV’, nunca hemos parado de componer. Y creo que eso nos mejora como compositores, pero no lo llevábamos al local de ensayo, a ponerlo en común. Sin embargo en cuatro meses sí que puedes llevar un montón de ideas que tienes al local de ensayo, ponerlas en común, crear y tener un disco. Pero claro, hay ideas que vienen de 2015 y que hemos plasmado en el disco. De hecho, yo este fin de semana me lo guardo para componer con la grabadora y en mi casa y ‘Vortex’ ni siquiera ha salido [en el momento de esta entrevista, realizada hace unos días]. Hay que disfrutar del trabajo.

Habéis contado que el título del álbum surge a partir de un local en Alemania que es especial para vosotros. ¿No os da un poco de rabia que ese lugar especial no sea en Madrid, o en vuestro país?

Bueno, es que no somos personas que nos pueda dar pena un país o la geografía. Yo siento Vortex tan mío como el Wurlitzer, en Madrid. No creo que vaya a ser algo más especial porque esté en mi país, ¿sabes? Creo que eso de los países es un invento y estoy totalmente en contra de ellos, y con una postura muy radical ahora mismo. Por otro lado, ‘Vortex’ no es solo un homenaje a esa sala, sino que es una suerte de homenaje, es el nombre, la palabra que cristaliza todas las personas, todos los sitios y todas las situaciones de las que hemos podido disfrutar gracias al apoyo, a la ayuda de la gente que nos hemos encontrado a lo largo de estos más de 10 años. ‘Vortex’ no significa solo Vortex Surfer Musiklub en Siegen, Alemania, ‘Vortex’ significa El Rincón Pío Sound en Don Benito, el Wurlitzer Ballroom, aquí en Madrid, la Sala Barracudas, significa Sergio Aloud Music, significa Astoria Records y Malaguita y significa Paco Fernández, de Century Media. Significa que nos preocupa que hayas llegado tarde porque te ha detenido la policía previamente y que salgan 100 personas a descargar tu furgoneta y ayudarte a montar el escenario para que puedas tocar y significa las broncas y los lloros con abrazos que hemos tenido en gira los cuatro de Toundra.

Diría que la gran mayoría de bandas echan de menos tener esa red de apoyos de  forma eficiente para poder llevar a delante sus proyectos, ¿os sentís afortunados en ese aspecto?

Si hay algo que me de rabia en esta vida son los lloricas. Con la postura que tengo, con la situación que tengo, he podido estar deprimido y he salido de ello. De hecho lo he estado justo antes de componer este disco. Y trabajar en Toundra ha sido lo que me ha sacado. Pero lo que me ha sacado de la depresión no es quedarme en  mi casa sentado y quejándome porque no hay una red de apoyo, sino ponerme las pilas, trabajar y disfrutar de lo que hay. Evidentemente, la situación de la música, sobre todo en este país, es lamentable, es penosa, y encima si te va bien muchas veces tienes hasta que pedir perdón. Aunque habría que definir también qué es que te vaya bien, porque yo de 9 de la mañana a 6 de la tarde trabajo como un negro [Ríe]. Está bien quejarse, arrojar luz sobre aquello que te parece injusto y te parece que está mal, pero solo quejándote no llegas a ningún lado. Si quieres mejorar algo tienes que poner trabajo, empeño y positividad. Si no eres positivo, nadie va a venir a sacarte del agujero.

En el vídeo de “Cobra” tratáis el tema de los refugiados con los periodistas Manu Brabo y Gonzo. ¿Estáis personalmente involucrados en este tema?

Es una realidad por la que, evidentemente, tienes que estar preocupado, y sobre todo cuando hace un par de años, o hace 3 años, estaba en boca de todo el mundo y parece que se ha difuminado, ¿verdad? Y ahora estamos hablando de crear nuevas naciones, de separarse, de quiénes son separatistas, unos traidores a la nación y de incriminarse entre los dos partidos políticos más corruptos de la historia de Europa desde los zares de Rusia. Estamos hablando de todo eso desde una posición privilegiada occidental y al lado nuestro están muriendo miles de personas cada mes por culpa de unas guerras que genera nuestro modelo de consumo para seguir alimentando la bola de nieve, una bola de nieve que se termina rompiendo porque solo va cuesta abajo.

También surge porque conocemos a Gonzo y a Manu gracias a tocar y que les gustaba la banda. Sabía que a Manu Brabo le gustaba la banda y en un viaje en tren conseguí su teléfono y comencé a escribirme mensajes con él. A Gonzo ya lo habíamos conocido, lo invitamos a un par de conciertos y en un par de desayunos con él pues al final, mira, surgió la idea y lo que tengo claro es que si tengo la suerte de que lo que yo haga llama la atención de equis personas, tengo la responsabilidad de arrojar luz sobre aquello que me parece injusto.

Las canciones de Vortex tienen como una intención más directa, ¿son una reacción ante todo lo elaborado y orquestado que habéis hecho hasta ahora? No obstante hay dos temas potentes en ese sentido como “Mojave” o “Tuareg”.

Sí, evidentemente sí, es todo buscado. Sin darnos cuenta, luego cuando terminas el disco, yo que soy una persona bastante tímida y me doy cuenta de las cosas cuando las verbalizo, y en una entrevista me di cuenta que ‘III’ es una reacción a ‘II’, que ‘IV’ es una reacción a ‘III’, y que ‘Vortex’ es una reacción a ‘IV’. ¿Qué quiero decir con esto? Que tenemos ‘II’ y ‘IV’, que son los discos más Pink Floyd, y ‘III’ y ‘Vortex’ que son los discos de rock and roll. Y siempre, evidentemente, después de hacer X, quieres hacer Y, porque si no sería un coñazo.

Introducís nuevos matices como la caja de ritmos, y después de trabajar con gente como Niño de Elche, ¿sentís que habéis incorporado alguna nueva influencia a partir de otros proyectos como Exquirla o incluso el trabajo con orquesta?

Más sintes, sí… En Exquirla fue la primera vez que utilizamos la caja de ritmos, la trajo Alberto al local y bueno, según van pasando los años vas comprando equipo, experimentando y aprendiendo a utilizarlo y apropiándote de él. Además, con los años… ya no somos unos niños (yo soy el pequeño y tengo 30) y te va dando más igual. Seguramente si con 20 años hubiésemos llevado una caja de ritmos tendríamos miedo de lo que hubiesen dicho nuestros amigos hardcoretas en los conciertos. Ahora ya no hay esos complejos. Afortunadamente. Nos gusta Radiohead y lo decimos.

¿Estas derivaciones de la banda son algo que os gustaría mantener en el tiempo, de forma puntual, o pretendéis a partir de ahora centraros en Toundra?

Bueno, eso nunca va a estar fuera. No sé si lo vamos a soportar toda la vida. No sé si este va a ser el último disco, de hecho yo siempre suelo pensar que este disco es el último, o que el anterior era el último, para que eso me ayude a disfrutarlo, para no estar pensando en el siguiente paso todo el rato. Pero bueno, evidentemente a cada uno le gustaría hacer otras cosas en la música y las haremos, pero creo que todavía tenemos un par de discos que dar, juntarnos en el local y seguir siendo familia y buenos amigos.

En la serie de vídeos que habéis sacado junto a Angelus Apatrida reflejáis de forma cómica la importancia de los pedales de efectos en el sonido de la banda. ¿Cuáles son tus imprescindibles para que Toundra suene como suena?

Gibson, Marshall, Tube Screamer y BOSS Space Echo.