The Wicked + The Divine ¿En qué cree la sociedad de hoy en día?

¿En qué cree la sociedad de hoy en día? Tal vez esa fue la pregunta que se hizo en su día Kieron Gillen a la hora de afrontar este nuevo proyecto en el que se aúna música, cultura, teología y mucha sociología con el fin de intentar lanzar una reflexión sobre tan importante cuestión. Una reflexión que necesita de una premisa sobre la que ir construyéndose, una excusa que ponga todo en marcha y sirva de hilo conductor a todo el entramado de este teatro que edifica a base de mitos, leyendas y deidades que caminan entre nosotros.

El activador de esta obra no es otro que un asesinato de uno de estos dioses y la consecuente investigación, llevada a cabo por una fan de estas deidades terrenales, para descubrir quién puede estar detrás de este acto inédito hasta el momento. Con esta semilla plantada ya solo queda ir tirando del hilo para ir añadiendo información que vaya explicando la situación de ese particular panteón donde ni los propios dioses parecen estar cómodos. Cada noventa años se manifiestan entre los seres humanos y durante dos años pueden vivir de la manera que ellos elijan, siendo conscientes en todo momento de su caducidad al tiempo que desconocen las razones de la misma.

                                   

The Wicked + The Divine es un disparo a la cabeza, no a la sien, sino directo en la boca, capaz de volarte los sesos al menor descuido. Y esto es algo bueno y malo al mismo tiempo.

La idea de dioses entre seres humanos no es algo nuevo, por lo que Gillen está obligado a ir un paso más lejos en una nueva vuelta de tuerca que le permita deslizarse con soltura sobre un concepto del que se ha escrito mucho en la literatura. Para realizarlo con elegancia, Gillen, se rodea de una curiosa selección de seres divinos, muchos de ellos desconocidos para el público en general, con los que poder ir construyendo este particular Olimpo en la Tierra. Seres con poderes, egocéntricos, que no dudan en hacer uso de sus habilidades para mantener su status quo. Gillen sigue lanzando preguntas al lector y lo hace de forma directa, sin artificios, creando una atmósfera cruda y artificial, que genera una sensación inquietante en todo momento. Tan visceral es la forma en la que todo es planteado que a muchos lectores este primer arco, El Acto Faustico, los puede llegar a resultar muy poco atractivo por la forma en la que todo se va desarrollando.

Gillen plantea cada situación a través de su protagonista, una joven que se ve envuelta en una situación que de primeras puede parecer que la supera, pero que pronto llega a controlar e incluso usar en su personal viaje de autoconocimiento. The Wicked + The Divine es una obra donde el protagonismo recae sobre las mujeres y son ellas las que en todo momento acaparan la atención del lector. Tan solo aparecen personajes masculinos entre los dioses y su retrato es siempre muy mezquino, lo que hace que no resulten nada atractivos para lector. Esta forma de proceder le da al conjunto un aura de irrealidad que no acaba de funcionar, generando un incesante chirrido neuronal mientras uno va leyendo.

La trama genera en todo momento una sensación incómoda, por la forma y manera en la que se tratan ciertas situaciones y no es hasta que uno hace una correcta asimilación humilde que se da cuenta de que hay una profunda crítica al tipo de sociedad que tenemos hoy en día. Todo es superficial y parece moverse a golpe de teclado, mientras que lo que importa de verdad se va a alejando de nuestra, cada vez, más irreal realidad.

Pero nada de lo expuesto serviría si no estuviera involucrado en la parte gráfica Jaime McKelvie, un ilustrador que demuestra que con un trazo fino, elegante, limpio, liviano y puro se puede llegar a generar todo ese maremoto de sensaciones descritas. Su forma de enfocar cada página, centrando la atención en los personajes, con una estética totalmente pop es maravilloso y ver su arte y como remueve muy dentro del lector sensaciones que otro dibujante probablemente no hubiera logrado ni siquiera generar mínimamente.

Normalmente el color queda siempre relegado a un tercer plano cuando se habla de un cómic, pero en este caso se ha de poner a la misma altura que el dibujo, ya que sin la paleta de colores del Matthew Wilson, The Wicked + The Divine, no podría acercarse al nivel que lo hace. Sus colores son ácidos, de neón y se complementan con escenas oscuras y llenas de sombras con las que acrecentar toda esa marisma emocional de esta propuesta tan arriesgada de tan magnifico trío de autores.

Tras todo lo expuesto The Wicked + The Divine acaba en tierra de nadie. Tiene en sí misma una gran propuesta, interesante y atractiva, que nunca acaba de resolverse de forma adecuada. Gillen da vueltas sobre el tema sin concretar, sin atacar de lleno lo que quiere contarnos y todo resulta superficial y ajeno al lector. Es una obra a la que cuesta mucho entrar.

The Wicked + The Divine es como mirar un cubo de arena salpicado de pepitas de oro. Hay conceptos que valen la pena, pero el conjunto no deja de ser simple arena. El dibujo y el color sobresalen por encima de todo, mientras que el trabajo de Gillen no acaba de convencer de forma clara y contundente. Estamos frente a una obra difícilmente recomendable para el público general, con grandes valores que fallan a la hora de ir concretando ideas que nos hagan meternos en la serie y nos obliguen de verdad a plantearnos las muchas preguntas con las que Gillen quiere retar al lector. The Wicked + The Divine deja al lector con la sensación de haber leído algo importante pero sin saber si le ha gustado o no y eso nunca es bueno.

 

THE WICKED + THE DIVINE Vol. 1 (Norma Editorial)

Autores: Kieron Gillen, Jamie McKelvie, Wilson, Cowles

Formato: Rústica

Tamaño: 17 x 26

Páginas: 176 Color

ISBN: 978-84-679-2599-9

PVP: 18,00 €