“The Sinner” y “Dark”: los juegos del tiempo

Los dos últimos fenómenos virales de Netflix, con permiso de la segunda temporada de Stranger Things, son The Sinner (Antonio Campos) y Dark (Baran bo Odar), dos ficciones con un esquema narrativo que sienta sus pilares en el uso del tiempo como eje conductor de la historia y que plantean un uso de los flashbacks, los flashforwards y los arcos temporales más que estimulante; además también comparten una cuidada fotografía, un repertorio musical excelente y actual, grandes interpretaciones y un análisis exhaustivo de las miserias y de los rincones más oscuros de la mente humana.

Dos apuestas seguras para todos aquellos amantes de los thrillers, los misterios y las tramas oscuro-adictivas de comienzo a fin.

 

THE SINNER

El punto de partida de The Sinner es sencillamente impactante. La normal vida de Cora Tannetti (una Jessica Biel en el mejor papel de su carrera) da un vuelco cuando en un día familiar de playa ella mata a un extraño sin motivo aparente; a partir de ese momento el Detective Harry Ambrose (un Bill Pullman en el que también es el mejor papel de su carrera) pondrá todo su empeño en descubrir los motivos que hay detrás del atroz acto de Cora y para ello se embarcará en un viaje a través de la psique de ésta que destapará todo un entramado de su pasado que influye directamente en sus actos presentes y determinará un futuro que se le antoja más que negro.

El punto fuerte de The Sinner es que, a parte de las interpretaciones desgarradoras, no es de esos casos en los que se pone el listón altísimo en el capítulo piloto para luego dejar que la trama se desinfle con un desarrollo mal llevado, al contrario, va in crescendo con cada giro de guión, encaminada a un final que noquea al espectador, que es conducido por un baile de máscaras en el que nada ni nadie es lo que parece.

Como ya he mencionado, Jessica Biel y Bill Pullman están fantásticos y tienen una complicidad brutal en pantalla; sus personajes son dos animales heridos que luchan por abrirse paso en un mundo cruel que se divide entre exterminadores y exterminados y en el que las reveladoras verdades pueden cambiar una jerarquía impuesta por los estereotipos sociales en un juego del gato y el ratón a contrarreloj que puede acabar con la vida de Cora.

Todos somos pecadores de alguna manera y de eso va The Sinner, de las enfermedades del alma, de los agujeros negros del corazón; la envidia, la ira, la lujuria, el fanatismo religioso, el vicio, las apariencias, las mentiras, la culpabilidad, la resignación o la soberbia se dan de la mano en esta historia que está hecha para todos los que, a pesar de pecar, creemos siempre que toda redención es posible sin obviar lo delgadísima que es esa línea que hay entre la presunción de inocencia y la culpabilidad absoluta.

Queremos creer que todo el mundo tiene unos motivos para actuar de una manera u otra y aunque no siempre es así, en The Sinner, sí, no dudéis en descubrir los motivos de Cora Tannetti, con “Huggin´& Kissin´” de Big Black Delta sonando de fondo.

 

DARK

Cuando empezaron a correr los ríos de bits sobre esta producción alemana, muchos la vendían como una virtuosa mezcla entre Lost y Strangers Things, de hecho, esos mismos muchos están empeñados en afirmar que Dark es mejor que el entretenimiento de los Duffer Brothers, pero yo creo que simplemente son diferentes.

Vale que las dos comparten elementos comunes, pequeña población en la que empiezan a ocurrir cosas extrañas, pandilla de amigos de estética retro, central nuclear en la que se hacen experimentos secretos de dudosa moralidad y fotografía sombría de bosques tenebrosos, cuevas lovecrianas e interiores lóbregos, sin embargo creo que la gran diferencia entre una y otra es que Dark está más orientada a un público adulto y Stranger Things es una maravilla nostálgica para toda la familia.

Dark es básicamente el drama sobrenatural que se plantea entre cuatro familias unidas por una serie de secretos y mentiras que irán desvelándose a causa de la desaparición de varios niños y varios jóvenes en la población de Widen; este hecho hará que comience una búsqueda encarnizada para averiguar la verdad de lo ocurrido, a la vez que cada uno de los personajes pelea por descubrir su propia verdad, por hacer su propio examen de conciencia, en una partida de culpabilidades y absoluciones sin ganadores ni perdedores y todo ello, y aquí viene el mayor atractivo de la serie, en unos marcos espacio temporales cambiantes y juguetones que mantienen al público perdido durante unos capítulos pero ansioso por saber más sobre lo que ocurre en las tres diferentes décadas que maneja la trama.

Los viajes en el tiempo, las realidades alternativas o los universos paralelos han dado muchas satisfacciones en la ficción durante años, y las ideas que plantea Dark apoyándose en estas premisas son realmente sugerentes y atractivas como para que el ritmo no decaiga durante los 10 episodios; si a todo lo dicho le sumamos un repertorio musical que va de Apparat a Fever Ray y una mezcla arriesgada, pero satisfactoria, de géneros, el resultado es una serie que tiene todas las trazas para ser de culto, lo suficientemente indie y lo suficientemente mainstream para atraer a un público “heterogéneocurioso”.

Tened muy en cuenta la propuesta que Dark hace desde el minuto uno, lo importante no es dónde, es cuándo…¿cuándo vais a empezar a verla?