Tenpel – Culto a mí (Autoeditado, 2017)

 

“Este disco a la primera escucha se disfruta, pero no se pule, encontrando sus matices, su lirica y sus sentimientos en posteriores repasos”

 

Corría el año 2014 cuando el grupo madrileño Tenpel se despidió de los escenarios por un tiempo ilimitado,  sin fecha de regreso, tal como está haciendo actualmente el grupo cordobés Estirpe. Y es que a veces la vida toma otros caminos, otras prioridades que “por h o por b”, hacen imposible que un proyecto musical se mantenga en pie con todo lo que conlleva, giras, ensayos, viajes, familia…, aunque todo esto simplemente lo único que despierta en los músicos es ese chip que llevamos dentro: la creación. Y es que, durante estos años no han parado de componer y crear música para otros proyectos paralelos. Por ejemplo, Kantz se unió a los miembros del grupo sevillano Catorce para dar vida a De La Cuna A La Tumba, y también ha creado junto a Raúl (guitarra de Tenpel), Delobos, para inspeccionar otro aspecto musical centrado en el folk/rock.

Tenpel lo han vuelto a hacer, tras tres años alejados de los escenarios regresan ahora con un nuevo trabajo bajo el brazo, Culto a mí, sin duda uno de sus mejores álbumes, donde recogen lo mejor de cada uno ellos. Con una producción más realista de la mano de Diego Gila en Scots Records, han creado diez composiciones de rock con un sonido donde se presiente su directo, aunque este sea aun más potente de lo que transmiten en el álbum (como he podido corroborar en el pasado Astral Fest de Málaga) y quizás sea por la forma de grabarlo en vivo, como si de una sesión a puerta cerrada se tratase, contando con un sonido un poco más agudo de lo normal, que con sucesivas escuchas pasará desapercibido. Para hacerlo aun más grande, cuentan con un artwork espectacular de la mano de The Braves Church y fotografías de la artista visual Henar Dómine, además de dos colaboraciones de lujo: Emilio Sánchez (Tao Te Kin) en la voz de “Ohm”, con su feeling particular en este corte directo y visceral y con Jaime Ladrón de Guevara (Catorce, De La Cuna A La Tumba) igualmente en la voz. Ahí está la singular y emotiva “Decreto Grey” como si de un duelo poético se tratará, en el que van dejando sus frases ante los oyentes. Y es que este disco a la primera escucha se disfruta, pero no se pule, encontrando sus matices, su lirica y sus sentimientos en posteriores repasos.

Desde la intimista “Funeral Celeste”, que crece y crece lentamente para desembocar en un crudo ejercicio de rock hasta “Manual de Autoayuda”, con su mensaje esperanzador y su toque onírico central, el álbum fluye sin cesar dejándonos con temas que resaltan con luz propia como “Deplata”, una de mis favoritas, con un ejercicio vocal y lirico brutal, a la que acompaña una música directa y agresiva pero repleta de atmosferas donde Raúl Fernández y Jacobo Caballero ponen su personalidad a flote en las guitarras. “Los Bravos”, un ejercicio blusero de calidad, recordándonos a Delobos, dejando para el cierre “El Bruto” y su efectista métrica, donde la base creada por Juan Cano (batería) y Alejandro Sánchez (bajo), toman protagonismo junto a la voz de Kantz y unas guitarras emotivas. Si el grito de “Reúne a la manada”, guió el sendero de De La Cuna A La Tumba, ellos lo hacen con “Los que ahora se van, nunca volverán. Saluden a los valientes, a los caídos y a mis hermanos, ya que se acerca el fin”.

Un álbum sincero que gana tras varias escuchas, en un regreso en el qu endurecen su sonido incentivado por el rock y las melodías vocales, demostrándonos que su energía y ganas de hacer música no han desaparecido, sino que han crecido un paso más.