Sombra – Visiones

Sombra – Visiones (Discos Furia, nov. 2017)

“En Sombra escuchamos una libertad que se aleja de las cargas estilísticas de unos géneros musicales que obviamente llevan en la sangre, sirviéndose de elementos comunes que dan lugar a algo que está mucho más allá de una mera repetición de patrones.”

 

Con un 2018 recién estrenado me encuentro repasado las innumerables listas de medios y amigos con los discos más destacados del año que acabamos de terminar, anotando aquellos que se me han escapado y añadiendo a mis listas “por escuchar” muchos otros que ni siquiera conocía. Es precisamente en una de estas últimas donde sitúo el debut de Sombra, trío paralelo, por así decirlo, a Acid Mess, lanzado el pasado mes de noviembre. No me ha hecho falta más que una escucha para decidir que tenía que escribir sobre él y pensar, además, que se trata sin duda de uno de los grandes lanzamientos del año pasado, a pesar de haber llegado tarde a él.

El primer larga duración de Sombra contiene seis temas instrumentales que se nutren de la psicodelia más ácida con regusto 70’s, de un agresivo y frenético prog tanto en melodías como en ritmos y de una libertad y sentido de la aventura que encontramos también en los conjuntos más representativos del space rock e incluso del jazz, expandiendo y profundizando un universo sonoro que se nos presentaba en la breve demo homónima con la que se daba a conocer la banda en 2015.

No estamos en terrenos para nada desconocidos, aunque esta primera piedra supone una sólida e interesante base sobre la que, casi con toda seguridad, el trío irá construyendo y dando rienda suelta a sus ideas. Si hay algo que aquí escuchamos que suele faltar en muchas bandas que se mueven en estos estilos (algo complejos y que acumulan diferentes capas de sonido y texturas cuyo manejo puede resultar peliagudo) es una libertad que se aleja de las cargas estilísticas de unos géneros musicales que estos tres jóvenes músicos obviamente llevan en la sangre, sirviéndose de elementos comunes que, una vez entrelazados, dan lugar a seis canciones igualmente emocionantes y absorbentes, algo que va mucho más lejos que una mera repetición de patrones.

La primera de estas visiones se nos presenta entre brumas, con un inicio que sitúa la tónica general del álbum en un ambiente progresivo pero con una buena carga psicodélica tanto en su sonido, algo farragoso y espeso, como en ejecución, seguramente plagada de experimentación e improvisación durante la grabación en los estudios OVNI de Asturias.

Los tres músicos se recrean cada uno en su parcela elevando el resultado final, sin miedo a cabalgar sobre los riffs cuando el tema lo pide, a deleitarse en melodías pink floydianas o secciones casi ambientales, a desatar una frenética sección rítmica o a incluir la bellísima paleta que ofrece un saxofón en el momento preciso. Después de las brumas entrevemos “Mano Negra”, el tema de más duración y quizás más matices de todo el álbum, donde podemos escuchar la influencia de King Crimson, sonidos espaciales y una compleja narración musical que nos lleva a la parte central del álbum, con unas piezas más breves que suponen un pequeño alto en la travesía para recrearse en unos momentos más ambientales antes de volver a una locura progresiva podría haber sido obra de unos Yes (mucho más) stoners.

La última parte es dominio de la improvisación y los sonidos más jazzeros, antes del gran final que supone “Quimera”, un broche de oro en el que los tres músicos parecen sumidos en un trance que, sin duda, será toda una delicia en directo.