Royal Blood – How Did We Get So Dark?

Royal Blood – How Did We Get So Dark? (Warner, 2017)

“Apenas 34 minutos de música que pueden saber a poco, o que puede ser la excusa perfecta para darle una vuelta y otra vuelta, y otra vuelta más”.

La carrera de este dúo inglés llegó a nosotros como un tiro con su primer trabajo homónimo en 2014. De unos completos desconocidos a ser una de las bandas que más público arremolinan alrededor de los escenarios, ya sean de festivales o conciertos en solitario, ha pasado tan poco tiempo que solo puedo advertir una cosa: que el talento cuando tiene fundamento es indiscutible, lo que provoca que el éxito les llegue a perseguir como una maldición.

Royal Blood están maldecidos por la suerte, valga el oxímoron, del que vale para esto de la música. Porque (que yo sepa) no ha actuado ningún padrino, ni ningún efecto hype, ni ninguna mano oscura que los haya encumbrado al “Olimpo” de los grandes del rock de nuestro siglo los medios ingleses son propensos a la exaltación de lo propio, no es nada nuevo, pero en este caso no me he percatado de la impostura, si es que ha existido.

La particularidad e ingenio de esta banda, que con solo un bajo y una batería construyeron con un andamiaje roquero de gran estabilidad y fortaleza un disco debut a la altura de los mejores álbumes de hard rock clásico, ha sobrevivido en este segundo asalto donde han sabido sabiamente aunar su pasado reciente con nuevas inquietudes, lo que creo que era lo que estaban esperando sus seguidores, que deberían estar flipando en este momento.

How Did We Get So Dark? se pasa como un suspiro adrenalítico, como el efecto de una droga que explosiona en tu cuerpo, y en tu mente, en cuestión de milésimas de segundo. Apenas 34 minutos de música que pueden saber a poco, o que puede ser la excusa perfecta para darle una vuelta y otra vuelta, y otra vuelta más.

El disco como había apuntado se desvive entre la continuidad y la exploración, si bien en el fondo se ha pasado de aquellos primeros temas de corte más zeppeliano de su disco seminal, a una especie de stoner psicodélico que impregna todos los cortes de este flamante disco.

El tema que abre las puertas del frenesí roquero, “How Did We Get So Dark?”, ya destaca algunos elementos nuevos, como esos coros penetradores (uhh-uhh) que acompañan las estrofas y ese puente silábico que rompe en un estruendo percusivo, que es pura contundencia hard roquera y que recuerda mucho a los recursos estilísticos de un género tan alejado como el nu metal. “She’s Creeping” nos acerca al rollazo (en el buen sentido de la palabra) de unos Weezer pasados de vueltas, cercado por “Don’t Tell” en el que coquetean con el soul y el R&B de una forma extra sensual y de “Hole In Your Heart” que recuerda a los últimos Queens Of The Stone Age versionando un tema de Michael Jackson —la impronta de Queens Of The Stone Age en las nuevas generaciones roqueras aún no se ha documentado, pero ojito que hay mucha tela que cortar y pocos lo hemos discernido.

Royal Blood son la fantasía realizable de que el rock volverá a ser lo más grande que haya parido la música popular. Con este How Did We Get So Dark? he empezado a creerme que es verdad y que estamos de vuelta para machacar a todos los papanatas, cursis y mamarrachos que inundan las pantallas, las ondas y los papeles de lo que se denomina industria musical o simplemente “la música que mola y que tienes que consumir, sí o sí”.

¿Estaré soñando o es que estos me han volado la cabeza? ¡Viva el rock coño!