QUENTIN GAS & LOS ZÍNGAROS: “NOSOTROS NO HACEMOS FLAMENCO EN NINGÚN SENTIDO”.

Las dunas del desierto no retrasarán tus pasos. Tampoco los mercados árabes, ni el olor a incienso, ni el recreo musical de los patios andaluces. Un saber antiguo yace sobre estos acordes menores. Tradición y vanguardia se funden en un lamento gitano, ancestral, místico. Un sol dorado barniza tus cabellos en una luz áurica y definitiva. Has llegado hasta aquí. En esta pausa sin retorno, esta búsqueda perenne por las raíces de tus ancestros. Las huellas que dejaron miles de familias nómadas en la estepa silenciosa del tiempo. Aquí la tienes, dispuestas ante ti en forma de tímidas pistas de un pasado que regresa bajo la forma de psych-rock arábigo. No mires hacia atrás.

Uno de los mejores álbumes de debut que 2017 nos dejó, fue sin duda Caravana de Quentin Gas & Los Zíngaros, del que hace poco hablamos en esta misma revista. A lo largo de sus catorce canciones, asistimos a un largo viaje caleidoscópico que asentó su punto de inicio Punyab, al norte de la India, para desandar todo el camino y llegar al Bajo Guadalquivir, al municipio sevillano de Lebrija, ciudad natal de sus protagonistas. El comandante de tal expedición, Quentin Gas (Los News), contó como espeleólogos expertos a artistas de la talla de Carmen Vargas y su espectacular chorro vocal, El Niño de Elche o el guitarrista Pájaro. Un derroche de talento y creatividad que se diluye entre nubes hipnóticas de rock psicodélico y música oriental con simiente en el flamenco andaluz.

Con la premisa de indagar más en su música, sus influencias y el ambiente artístico que rodea Caravana, nos hemos puesto en contacto con Quentin Gas para que responda a una serie de preguntas en torno al álbum. Al leer sus respuestas, hemos descubierto que además de poseer un enorme talento musical, también le encanta conversar y explicar sus inquietudes vitales y artísticas. El artista sevillano lleva el duende en sus raíces y también en la palabra. Él es el más indicado para guiarnos en este viaje por los desiertos de Turquía, el sur del Mediterráneo y la escena musical andaluza actual. Sin más dilación, abróchense bien los cinturones, el viaje está a punto de comenzar.

Caravana resulta ser un viaje musical y geográfico de largo recorrido. Desde “Punyab”, en el norte de la India, hasta la ciudad sevillana de “Lebrija”. Más allá de las metáforas, ¿habéis visitado y recorrido todas esas ciudades orientales y del sur del Mediterráneo en alguna ocasión? En ese caso, ¿cómo ha sido la experiencia?

Pues, sinceramente, no he tenido el placer de hacer el recorrido que marca Caravana. Me encantaría hacerlo algún día, sería una experiencia enriquecedora y poética a la vez: poder vivir de alguna manera todo lo que plasmamos con este disco, incluso en algunos momentos de ese (soñado) viaje escucharía Caravana. Tan sólo hemos visitado Tánger gracias a la gira que hicimos por Marruecos, que sin duda fue un concierto muy emotivo y con mucho significado para nosotros, así como para el recorrido hasta el momento que ha tenido la banda.

Tras abandonar Los News te embarcaste en este nuevo proyecto dejándolo todo atrás. ¿Cómo ha sido el proceso, tanto de composición como de visión en conjunto, a la hora de contactar con los músicos que colaboran en el disco y partir de cero?

En ningún momento he abandonado Los News. La banda sigue, pero aparte tengo este proyecto en solitario. Quentin Gas & Los Zíngaros nació de esas canciones que no tenían cabida en Los News. Un buen día las recopilé todas y así nació un primer disco llamado Big Sur. Ese disco, si lo comparamos con Caravana, (personalmente) no tiene nada que ver en cuanto a sonido y a estilo. Quise dar un giro. Para ello, expresé mi necesidad al batería de la banda (Jorge Mesa), quien me apoyó en todo momento. Como la banda iba camino de crecer musicalmente, llamé a un viejo conocido, nuestro querido José Vaquerizo, teclista número uno en Sevilla. Rápidamente, nos pusimos a trabajar en el nuevo sonido y en las canciones de Caravana. El proceso creativo consistió en que yo llevaba las canciones escritas al local y entre todos las arreglábamos. Al no estar Scott aún en la banda, aparte de grabar voces y guitarras, también tuve que grabar los bajos. En ese sentido, al no contar con los músicos de Los News, sí fue un poco como partir de cero. Lo que ocurre es que tanto a Jorge como a José les conozco de hace años y por esta razón la banda se cuajó tan rápido y pudimos conseguir el sonido que yo tenía en mente, además del increíble talento musical que les caracteriza a ambos.

¿Crees que de alguna forma la fusión entre flamenco y rock experimental está en auge con nombres como Rosalía o el Niño de Elche?

Bueno no sé si está en auge, a lo mejor sí, pero lo que sí está en la palestra mediática. Tanto Niño de Elche como Rosalía hacen una experimentación flamenca bastante polémica desde el punto de vista de la parte más radical del género. Entonces, esto hace que los medios se interesen y así parezca que ahora hay una nueva ola que apuesta por la experimentación. Pero si rascas un poco igual te das cuenta de que no hay tanta gente haciéndolo. Esto sólo se podrá analizar con perspectiva para llegar a la conclusión de si realmente existió este auge del que me hablas. Lo que sí está claro es que artistas como nosotros, que lo hacemos a nuestra manera, sinceramente nos beneficia que haya un Niño de Elche y que exista una Rosalía en todos los medios y que esos nos metan en la misma escena.

Es precisamente el Nino de Elche quien aparece en la primera parte del disco. ¿Cómo fue el proceso de grabación con él y qué relación tenéis más allá de la música?

A Paco Contreras, Niño de Elche, no lo conocía, pero fue gracias a Youtube y a Facebook cuando comencé a descubrirle. Sin duda, puedo decir que me atrajo su gran voz y su personalidad artística. Cuando empecé a componer “Deserto Rosso” llegué a la conclusión y supe que tenía que cantarla un cantaor flamenco de la talla de Niño de Elche para que la canción creciera y tuviera carácter. Me presentaron, de casualidad, a Paco en un Monkey Week, en una edición en la que ambos participábamos. Apenas hablamos cinco minutos y ya pude sentir que era una persona bastante amable y humilde. Eso hizo que ya supiera quién quería que diese vida a la melodía vocal de la canción. Me aventuré a escribirle para proponerle la colaboración. Me dijo que sí y la grabó. A día de hoy, sigo diciendo que “Deserto Rosso” es tanto mía como suya, porque él rehízo la melodía vocal convirtiéndola en algo que ni siquiera estaba en mi imaginación. Le estaré eternamente agradecido por esa aportación.

¿Compartís con él esa visión heterodoxa y crítica del flamenco?

De momento no he recibido ninguna crítica por parte del sector más ortodoxo del flamenco. Y si la habido no me he enterado. Seguramente habré tenido críticas, porque el purista siempre tiene algo que decir en contra cuando le tocan lo suyo (o eso creen los puristas, que es lo suyo). Si no haces el flamenco como ellos quieren, te crucifican. Pero aquí tengo que puntualizar mucho. Nosotros no hacemos flamenco en ningún sentido. Y esto te podría incluso servir de titular. Hacemos un rock o pop (como queráis llamarlo) con dejes y escalas aflamencadas. En vez de componer en mayores o en menores lo hacemos en escalas que vienen de la música árabe, que es de donde viene el flamenco. En este sentido, creo que nosotros no representamos ningún peligro para los ortodoxos del flamenco. Porque ni yo canto flamenco ni nunca voy a decir que hacemos flamenco. Si los medios nos etiquetan como tal, no será nuestra culpa.

De alguna forma, como todas las músicas etnográficas y de raíz, el flamenco parece estar conectado no solo a un pasado, sino también a una verdad universal que podríamos llamar “espíritu” o, en este caso, “duende”. ¿Creéis que la necesidad de volver a ello responde a un sentimiento romántico ante toda la oleada de tecnología que está presente hoy en día en casi todos los aspectos de la vida cotidiana?

No voy en contra de la tecnología. Me encanta la pureza, por eso me encuentro entre dos tierras: me encanta lo puro sin artificios, pero también me encanta meter cuatro millones de pedales de efectos, sintetizadores y otras movidas modernas. No creo que la verdad se encuentre ni en un sitio ni en el otro. Cada uno tiene su verdad, así como cada uno tiene su visión musical (o de la vida en general). Nadie está en posesión de poder decir que una cosa es mejor que otra. En mi vida yo prefiero no tener que elegir entre una cosa u otra. Si tengo la posibilidad de tomar los dos caminos a la vez, lo haré y lo mezclaré, como estoy haciendo, no imagino por qué no hacerlo. Creo que, en este sentido, escoger resta y tener la mente abierta para poder experimentar con todo aquello que me apasiona, suma.

En este sentido, ¿pensáis que la música española popular ha desdeñado sus propias raíces para emular a los estilos anglosajones y que es la hora y el momento de recuperar “lo nuestro”?

No sé qué quieres decir con eso de “lo nuestro”. Porque incluso “lo nuestro” es una mezcla de músicas y de pueblos que han estado en nuestra tierra durante siglos. Decir lo nuestro es algo peligroso. Cada uno puede hacer lo que quiera musicalmente, no por haber nacido en España tienes que sentirte obligado a hacer copla o flamenco. Al igual que un japonés o japonesa (que yo conozco a muchísimos a través de mi madre) pueden no sentirse identificados con su cultura musical y, sin embargo, se sienten tan flamencos como los que más, vienen a España para estudiar y beben de la cultura flamenca. Ellos lo hacen porque les sale del corazón, al igual que uno que ha nacido en Sevilla siente que tiene que hacer southern rock al estilo The Black Crowes por el mismo motivo. Del mismo modo que yo empecé haciendo punk rock y ahora, por los motivos que sean, me he visto influenciado por unas raíces que nunca escogí pero que de alguna manera han estado siempre ahí y ahora me sirven para crear una música diferente a lo que se supone que es “lo nuestro”.

Citáis como influencias a el Camarón de La leyenda del espacio (1979), lo que se puede ver en canciones como “Sultana” o “La luz del silencio”. Del otro lado de la baraja, se perciben unas guitarras hard-rock psicodélicas que recuerdan a Led Zeppelin, Pink Floyd o Cream. ¿Más allá de estos creadores que podríamos calificarlos de clásicos, cuáles han sido las influencias más profundas para dar a luz al álbum?

Pues me influencian artistas que vienen del flamenco y de la música pop rock en general, ya sean clásicos o contemporáneos. De lo clásico dentro del pop rock metería a Pink Floyd, Os Mutantes… y del flamenco (clásico también) me quedo con Camarón, Lole y Manuel, Juan Peña “El Lebrijano”, Juan Talega, entre otros. Dentro de la música pop rock contemporánea resalto a Tame Impala, Temples, Boogarings, POND, entre otros. Y de flamenco contemporáneo elijo a José Valencia y Niño de Elche.

 

2017 fue un gran año para las bandas andaluzas. Pienso por ejemplo en Guadalupe Plata, Los Planetas o los experimentales Pylar. ¿Cómo se está viviendo la escena musical tanto en Sevilla como en el conjunto de la comunidad andaluza?

En Andalucía, en todas las décadas, siempre ha habido grandes bandas que han atravesado fronteras y han sido reconocidas, tanto a nivel nacional como internacional. Lo que sí es verdad es que ahora tenemos una escena muy variada. Quizás hace algunas décadas lo que predominaba en Sevilla era el rock. Ya en los 90` y principios de los 2000 podíamos decir que Sevilla era más popera, pero ahora te puede encontrar una banda de rock andaluza famosa, otra de pop, un rapero/a, un/a dj, incluso de swing, y ya de flamenco ni hablo. Por eso y por muchas cosas más considero que ahora mismo tenemos la escena más rica del panorama nacional.

¿Cómo va la gira de presentación del disco? ¿Cuáles de todos esos conciertos recordáis con mayor satisfacción y orgullo? 

Esta gira ha sido realmente fantástica. Hemos tocado en muchos sitios nacionales e internacionales, como Portugal, Alemania e incluso abarcado una gira por Marruecos. No nos podemos quejar en absoluto, ha sido un gran año para nosotros. En cuanto al concierto que ha sido más especial para nosotros podría citarte los que hemos hecho en Sevilla, donde (las dos veces) hemos llenado Fun Club, lo que ha hecho nos sintamos muy orgullosos, principalmente por el apoyo que siempre nos muestra la ciudad. Por otro lado, el primer concierto que dimos en Madrid (Sala Costello) fue muy emocionante debido al lleno de la sala. Es gratificante ver cómo una ciudad que no es la tuya te apoya. También me gustaría destacar nuestro paso por Tomavistas la pasada edición y, por supuesto, no olvidar el concierto que dimos en la ciudad marroquí de Fez, donde se nos brindó la gran oportunidad de tocar dentro de su Medina, una de las más antiguas del planeta. Aún recuerdo la sensación de no creerme donde estaba. Y si encima le sumo que la acogida del público fue multitudinaria y con una respuesta bastante buena, sin duda ha sido el concierto más especial de esta gira.

Por último, echando la vista al futuro, ¿qué proyectos tenéis preparados para 2018?

Hemos fichado por un sello (que aún no podemos decir cuál) que editará nuestro próximo disco pensado para que salga después de verano. Pero como también nos solicitan de algunos sitios para tocar, como el ciclo de “De par en par” (en la Sala Berlanga, Madrid), el Festival Bilbao BBK Live y el Festival Ebrovisión, entre otras citas que no podemos desvelar, pasaremos el año entre el estudio de grabación y la extensión de la gira Caravana. Pero sí, 2018 promete. No os perdáis Los Conciertos de Radio 3 el próximo 15 de febrero.