Pylar (1ª Parte): “El metal necesita herreros que lo moldeen y PYLAR ha escuchado la llamada”

Hace un tiempo, en otra revista, arranqué una serie de artículos que al final se quedó en eso, un arranque, y que titulé “Celtiberia Oculta”. Trataba de pasar revista a las bandas españolas que trabajaban en la zona cero del mito, y empecé de manera natural por las que mejor conocía: Orthodox y Pylar, ambas dignas de un estudio en detalle y profundidad que acaso me excedía. Después de tan denso intento, tareas menos arcanas inundaron mi día a día y la serie no se continuó: tras la lucidez expansiva de ambos  grupos sevillanos, otros entes de conservacionismo precelta, ritual animista, cuerno de combate o reiteración invocatoria que fui encontrando se me hicieron cuesta arriba, probablemente por culpa mía y no suya. En mi descargo aduje lo obvio: es duro pelear contra el simbolismo arcano que se ha convertido últimamente en moda. La criba es tarea de chinos, y a menudo uno no distingue con claridad si la procesión va por dentro o se está ante un truco más de márketing underground. O ante otro simple delirio del aislamiento provincial. Con Pylar, que siguen su camino impertérritos, no hay sin embargo error posible. Sigue teniendo el grupo (grupo en sentido amplio, con los brazos abiertos al que quiera iniciarse…) varias virtudes que lo acompañan en su difícil tarea de torsión del tiempo lineal y canalización del saber de algunos maestros no precisamente sencillos (Gimbutas, Eliade, Graves, Moore, etc…). A saber: son humildes, son constantes, son coherentes, son ambiciosos. Cualidades en absoluto contrapuestas y  tan esenciales para cualquier conjunto de trabajo como raras en la práctica.

Ahora parece que les empiezan a conceder una momentánea presencia en medios algo más generalistas (El País, etc…, siempre descubriendo cosas al quinto asalto), mientras que la vieja guardia a pie de blog los respeta y reverencia todavía. En ese difícil paso cambiado entre altares los fotografiamos una vez más, y la razón es simple: dentro de su discografía, que empieza a ser larga y no ha perdido un punto de solidez ni de hermetismo, su reciente “A Ella te conduce la sagrada Espyral” es quizá su mejor trabajo, y supone un paso hacia nuevas formas que me ha sorprendido incluso a mí. Aparentemente divagatorio por momentos, menos rígido que nunca, fluido como un arroyo de otro tiempo que aún sonase áspero en el oído, es un verdadero manjar para el que sabe escuchar, aunque, sospechamos, un trago duro para el que se haya acercado a ellos llevado simplemente por el infrahype. Bastante alejado por lo general del supuesto doom en el que algunos les encajan, el trabajo los sitúa en cambio bien plantados en el centro de su círculo regresivo, casi, por momentos, encarnación en cd (y, suponemos, otros formatos ahistóricos) de un don de lenguas prehistórico donde la invocación ritual coexiste con el principio de la palabra, y que nos devuelve al magma primigenio donde Coltrane pelea con otros dioses iniciales en proceso de coagulación.

Para mí partida exploratoria, para ellos principio del huevo agrícola de la vida, tiene también el disco la capacidad de todos los grandes: ser muchas cosas a la vez sin perder unidad. Ser uno para cada quien y uno para todos. El tiempo colocará la difícil pero gozosa cosmovisión de Pylar, sin duda, en el lugar de privilegio que merece; serán recordados como pioneros en una tierra apenas dibujada aún, como inventores de mapas sonoros y mentales. Es ahora, sin embargo, el momento de ver si pueden alcanzar el status que merecen aún en vida, y por tanto ser útiles para “nosotros”. O para los otros. Las razones y sinrrazones de su quehacer y sus ideas al respecto de todo esto son discutidas en la entrevista que sigue.

Leo una entrevista con Richard Dawson en la que hace un intento de definir su música y la llama “ritual community music”. Al principio parece una definición interesante. Luego, un poco redundante. Primero porque todo ritual implica una comunidad de algún tipo, luego una música ritual es necesariamente comunitaria. Después, porque en realidad cualquier música en sí implica una comunidad de receptores para “existir” en un plano más allá de la mente de su creador. Emisor y oyente son dos que ya presuponen una comunidad. Lo ritual es evidente en lo que hacéis, pero ¿a qué comunidad os dirigís? ¿Qué comunidad queréis crear? ¿Qué comunidad habéis conseguido crear? ¿Para quién es vuestro ritual?

Lengua de Carpa: Quiero empezar felicitándote por decir que todo ritual implica una comunidad de algún tipo. Más de un académico te respondería que no, que hay rituales individuales, que de hecho serían los más abundantes. Esa respuesta academicista se hace desde la perspectiva de una sociedad humanista heredera de la ilustración y la industrialización. Las sociedades humanistas, como la nuestra en la que estamos inmersos, jerarquizan lo que han acotado como humano por encima de todo lo que se considera no humano. Las culturas que muestra Pylar no jerarquizan lo humano, en este caso lo social, por encima de otros elementos de la realidad. Desde una perspectiva de las culturas llamadas antiguas no hay separación entre los procesos de socialización con otros humanos, con otros animales, con ríos, montañas, vientos, aguas, antepasados, piedras, árboles, semillas, tierra, etc. Se socializa con todos por igual. Es por ello que para alguien con una mentalidad pre (o post) humanista un ritual es una forma de repetir un proceso de socialización sacra con partes de la realidad determinadas, sean estas humanas o no.

La comunidad no solo la forman las personas vivas, la forman todos los elementos que conforman nuestra realidad. Nuestra comunidad la forman los astros, la forman las corrientes de agua subterráneas, las salamanquesas que trepan por las paredes y los mosquitos que comen, el moho que crece en los muros, lo micro y lo macro, lo material y lo inmaterial. Para nosotros, como para Dersu Uzala, por ejemplo, gente no es sinónimo de humano. Separar jerárquicamente lo humano por encima del resto de la realidad es un error que causa un daño terrible.

Bar-Gal: Nuestro ritual es para los que están por venir. Nunca se sabe las implicaciones que va a tener un artefacto, un objeto de poder en forma de libro o disco o lo que sea. La torá, la biblia o el corán, que están formados por palabras cuyo contenido habla en una gran parte de otro plano de la realidad, han tenido unas consecuencias demenciales en el mundo real. PYLAR en sí misma existe porque a ella nos han dirigido múltiples lecturas y músicas y así seguimos formando parte de esta cadena, seguimos curvando el tiempo, poniendo en relación múltiples capas de la existencia y permitiendo que otros detrás se sustenten sobre este pylar que se alza poderoso en nosotros para seguir moldeando la realidad a través de actos mágicos.

 

Dawson dice también esto sobre su música: “Me interesa viajar en el tiempo, entendido no como una línea recta de situaciones y momentos, sino como una serie de hechos que coexisten unos al lado de otros y que experimentamos de manera lineal porque de otro modo nuestros cuerpos se desintegrarían”. ¿Qué opináis?

Lengua de Carpa: Cuando decimos que vamos en contra del tiempo lineal y que queremos favorecer la circularidad del tiempo ello implica cuestiones que en una entrevista, aunque sea extensa como esta, se hacen difíciles de representar de manera global. En una entrevista anterior ya te comentábamos como el tiempo lineal era la raíz de los sistemas políticos estatales, del monoteísmo, del patriarcado, del capitalismo, etc.

El tiempo lineal no deja de ser una jerarquización del tiempo, en el que un evento futuro señalado (el apocalipsis, el comunismo, la salvación, el paraíso, etc.), que nunca llegará, predomina sobre el presente, al que se le considera inexistente, y sobre el pasado, al que se le considera inferior. Es la base del mito del progreso, que tan arraigado tenemos. El mito del progreso es el mecanismo definitivo actual de ejercer poder y dominación.

Siempre han existido concepciones del tiempo lineal conviviendo con concepciones del tiempo circular. La diferencia es que en épocas antiguas el tiempo lineal era decadente. Esto es, el futuro solo podía ir a peor mientras que el pasado era la edad de oro. La aparición del mito del progreso invirtió esta situación. Lo importante es que ambas concepciones del tiempo cohabitaban sin problemas en la antigüedad, por lo que la riqueza perceptiva y de crear diferentes realidades era muy superior.

 

Nunca habéis negado la influencia del “metal” en lo que hacéis, y en algún sitio os definíais como “herreros alquimistas”, quizá siguiendo un bonito libro de Eliade. Expliquemos el concepto de “herrero alquimista musical” para los no doctos en la materia.

Bar-Gal: Somos herreros en el sentido de que hacemos mutar el metal para darle otra forma. Es una metáfora que no se nos suele entender. Estamos aquí porque somos artesanos, en este caso herreros que conocen y han estudiado la técnica de su oficio para desempeñarlo con la mayor maestría posible. Así, no vamos a transitar por terrenos ya conocidos ya que el metal conlleva un componente de confrontación, de riesgo, de llevar las cosas al extremo. Si el Heavy Metal no muta, no cambia sino que se estanca, automáticamente deja de ser Heavy Metal. Lo decimos claramente: hacemos Heavy Metal, pero hemos sido invocados para hacer metal como lo hicieron las grandes bandas que nos inspiraron: sin contemplaciones. Vemos conexiones entre el metal y otros elementos que no han sido suficientemente trabajados y de ahí que nuestra propuesta sea desconcertante para muchos pero necesaria para nuestra experiencia vital. No podemos vivir el metal de forma moderada porque no era así como surgió. La demencia y la irracionalidad son ineludibles para poder contemplar el abismo que otros contemplaron antes que nosotros. Intenta imaginar este mundo sin que hubiera existido el heavy metal y verás la importancia que tiene seguir contribuyendo a alimentar la magia que posee. Nos mueve la misma energía que a otros herreros antes que nosotros, aquella que desprendía James Hetfield tocando el riff de “Master Of Puppets” en 1986, aquella que tenía Ozzy Osborne cuando fue relegado a un lateral del escenario por el Maestro de Riffs y aún así seguía dándolo todo, aquella que se encierra en lo más profundo del estribillo del “Hail And Kill” de Manowar, aquella que hizo a Greg Ginn concebir un album como The Process Of Wedding Out o a Nico un album como Marble Index. El metal necesita herreros que lo moldeen y PYLAR ha escuchado la llamada.

 

El metal también ha tenido tradicionalmente una marcada tendencia a acentuar la parte de “mascarada” (lo digo sin connotación negativa) que tiene lo ritual. En cierto modo ha sido un juego, pero supongo que es un juego que alude a realidades más profundas y a veces olvidadas. ¿Qué significa en vuestro caso? ¿Por qué necesitamos máscaras para ser dioses o jugar a ser dioses. ¿Es también una exigencia de la comunidad que no tolera que seamos dioses con nuestra cara de cada día?

Lengua de Carpa: La máscara es importante porque representa la mutación, el cambio. Poder quitarte y ponerte máscaras es sinónimo de salud. Alguien al que su máscara se la haya quedado fijada vive de manera rígida, es una persona sin flexibilidad, vulnerable y quebradiza.

Las realidades son siempre cambiantes, el devenir es eterno, no hay nada estable ni permanente. Esto incluye la personalidad y la identidad. Aceptar esto es una gran liberación para el que lo sepa entender. Poder ponerte y quitarte máscaras es lo mismo que aceptar el cambio y ablandar la rigidez del ego.

Bar-Gal: Además, en el caso de PYLAR es un elemento absolutamente necesario. No podemos curvar el tiempo, usar la música en un sentido propiciatorio o abrir portales a lo más profundo de nuestra psique si no usamos las mismas herramientas que usaban nuestros ancestros. La música era una manera de contactar con el otro plano y para relacionarte con los dioses tú mismo has de covertirte en uno de ellos al mismo tiempo, sigues siendo el que eras, conservando tu esencia. Esta ambigüedad solo puede conseguirse a través de la máscara o el traje ceremonial. Sería absurdo querer realizar un ritual con connotaciones esotéricas y mantener tu aspecto vulgar. Tienes que pasar de lo que eres a lo que quieres ser; en eso consiste el poder mágico de la máscara.

He notado una cierta y progresiva liberación en la forma con cada disco nuevo, un progreso desde una rigidez inicial a una sencillez más fluida que culmina por el momento en este disco, donde además os permitís algunos temas más cortos de lo habitual en vosotros. Me parece un disco algo menos solemne y más primigenio, más rupestre, más animal, empezando por las voces. ¿Qué opináis?

Lengua de Carpa: Creo que para comentar satisfactoriamente esto que planteas tengo que distanciarme y ver la obra de Pylar desde fuera. No lo voy a hacer porque precisamente formo parte de Pylar para vivir una experiencia totalmente subjetiva. No puedo analizar los discos de Pylar en retrospectiva y hacer una comparación objetiva entre ellos sin dejar de ser honesto con la naturaleza del proyecto.

Es totalmente legítima esa percepción de rigidez que crees apreciar en los primeros pasos de Pylar. Nunca lo viví así, para nosotros Pylar siempre ha sido algo que ha fluido y ha estado exento de rigidez.

De las ocho pistas que contiene el disco solo en cuatro tocamos los 5 juntos. En las otras cuatro hay pistas en las que incluso solo toca una persona o dos. Eso es porque es el disco en el que más selectivos hemos sido en las invocaciones, hasta el punto de que algunas de estas invocaciones solo podían ser llevadas a cabo por un número muy limitado de personas. En este disco el poder de invocación de Trarames ha sido el más importante, quizás junto al de Lingua Alaudae. En el anterior disco, Pyedra, Gamaheo fue el miembro con mayor peso de invocación.

Bar-Gal: Precisamente yo creo que nuestro primer disco fue el más libre desde el punto de vista de la forma. No veo la rigidez que comentas. En Pyedra y He venydo a reclamar my trono la forma tiene más peso como elemento vertebrador de las composiciones. En el nuevo disco la improvisación vuelve a tener mayor importancia. Aunque sí que es verdad que esta vez las voces han surgido de la pura libertad, muchas de ellas terminando de adoptar su forma definitiva en el momento de la grabación.

 

En mi libro “El puño y la letra” hablaba de algunos momentos de Axis de Orthodox que me habían recordado a la manera en que Pasolini, sobre todo en Edipo Rey (también en Medea) consigue ir hasta el punto cero del Mito, hasta el lugar donde los mitos surgen. Vuestros discos tienen algo de eso, también, aunque en el caso del último quizá de modo más paisajístico (como sucede en la panorámica de “Alza tu vuelo…”), menos concentrado en el momento de éxtasis. 

Lengua de Carpa: Me hace realmente feliz esto que dices, tanto la comparación, aunque sea tangencial, con Pasolini (el gran mago del azar) como lo de ir al centro del mito…

Bar-Gal: Todos esos momentos que comentas tienen un gran profundidad, estoy de acuerdo. Si los escuchas verdaderamente concentrado puedes entrar en trance debido a la intensidad de la música. Son momentos esenciales en el disco porque reflejan distintos aspectos de la Diosa, sus múltiples rostros, sus múltiples hierofanías en que se manifestaba. Es música propiciatoria en toda regla. La única manera de participar del mito es extenderlo, sumergirte hasta el fondo, bañarte en sus fértiles aguas y dejar que siga existiendo a través de ti.

Al hilo de lo anterior, gran parte del encanto del disco me parece esa falta de centralidad. Esa especie de investigación a pie por las zonas que la tribu aún no controla. Si me preguntasen (en modo neolítico, digamos) quién ha hecho este disco, diría que una partida de cazadores. Gente que funciona por los márgenes que la tribu ya no controla del todo, que va y viene, que conoce el hogar pero explora su exterior como modo de vida. No creo que hayáis conseguido salir del todo de ese hogar, pero sin duda habéis avanzado en esa dirección. Musicalmente creo que, sobre todo con el trabajo de teclados, lo lleva todo a otro territorio mental. A veces a un paso de un cierto futurismo arcaico. ¿Qué opináis?

Lengua de Carpa: A ver, en este disco mostramos a través del sonido los mitos neolíticos de las primeras civilizaciones europeas. Estás civilizaciones adoptaron una forma de vida agrícola y ganadera en contraposición a la economía de los cazadores recolectores. Algunos de los mitos de los antiguos cazadores recolectores pervivieron entre la nueva comunidad de agricultores, pero la mayoría del cuerpo mitológico cambió totalmente con esta nueva forma de vida del neolítico. Así que no, no visualizo a ningún cazador merodeando sus márgenes territoriales. Visualizo a agricultores reafirmándose en el núcleo central de su territorio.

Bar-Gal: Creo que entiendo la imagen que expones porque en este sentido, aunque nosotros concibamos el disco dentro del metal, sí que es verdad que estamos muy lejos del centro ortodoxo y canónico y estamos explorando márgenes muy alejados del núcleo. Aunque puede que todo sea una ilusión y que no exista el centro y que la única manera de llegar a la esencia sea explorando esas lejanías ignotas.