Profligate – Somewhere Else”

“SOMEWHERE ELSE” – PROFLIGATE (WHARF CAT RECORDS, 2017)

 

“Una nueva retórica musical para unos tiempos distópicos y amargos, en los que la obsesión y la paranoia planean y se alternan bajo la piel metálica de un sintetizador obsoleto”

Una mirada perdida clavada en un filtro azul eléctrico; repetida, en lo que parece un simulacro inacabado de foto de perfil expandida hasta el infinito. Él es Noah Anthony, veterano del noise underground de la América contemporánea y exmiembro de la banda experimental Social Junk, quien recién comenzado este 2018, ha publicado un nuevo largo tras más de tres años desde su anterior y anfetamínico Finding the Floor. Bajo el seudónimo de Profligate, el autor ha sumado a este excéntrico proyecto a Elaine Kahn, poeta iluminada de Los Ángeles. Ella es en parte la causante de que esta nueva entrega de siete temas resulte tan especial, a medio camino entre la balada pop y el arsenal de estridencias electrónicas de Noah.

Somewhere Else es una colección de canciones de difícil digestión, que a la primera escucha deja frío y clavado en el sitio, sin saber qué pensar. Una nueva retórica musical para unos tiempos distópicos y amargos, en los que la obsesión y la paranoia planean y se alternan bajo la piel metálica de un sintetizador obsoleto. En definitiva, una nueva vanguardia electrónica, bizarra, explícita y a la vez contenida, con momentos plagados de sensaciones frías y distantes, vacías y asincrónicas, exageradas, inportunas.

El álbum arranca con el tema que da título al disco, “Somewhere Else”, en el que un ritmo dopante y de ensueño acompañado de una molesta distorsión avanzan al son de un débil punteo de guitarra con una interpretación gélida y desnaturalizada de Noah. El zumbido persiste hasta que hacia la mitad nos encontramos con una embaucadora línea musical continua de lo que parece un theremin desafinado que recoge el testigo, para terminar en una aún más desconcertante amalgama de ronroneo caótico y casi aleatorio que entra y sale por el altavoz de forma alienante. Ocho minutos de puro opio.

“A Circle Of” representa lo que podríamos categorizar como un ensayo de cubismo musical, con un ritmo ambiguo y lo que parecen unos silbatos. De pronto, nada más comenzar y tras un fraseo inexistente e imperceptible de voz, la canción se rompe y entra un molesto beat que parece emergido de la peor rave jamás conocida. Un tema psicótico y desmembrado, en el que aparece la voz de Elaine Kahn a dúo con la de Anthony, repitiendo una melodía angustiosa y amorfa, boicoteada por el ruido más molesto y estridente. Una de las características de la música de Profligate es que parecen canciones de raíz pop intervenidas de forma violenta, ensuciadas, manchadas y deformadas por el ruido hasta las últimas consecuencias.

“Enlist” es un perfecto ejemplo de esto. Una base de synthwave es mil veces atacada por una serie de efectos cada vez más irritantes. La que parece un ejercicio de regreso al género de la música disco noventera de New Order acaba por asemejarse a la ola de techno ruidista de bandas como Boy Harsher, Cold Cave o The KVB. “Lose a Little” es una de las canciones más escuchables del conjunto. Ambas voces se alternan a lo largo de las pistas trenzándose en un lamento retrofurista post-punk, sin un mero atisbo de expresividad, tan solo un estribillo o melodía repetitivo que es invadido por los efectos histriónicos del sintetizador. Tras todo esto, aparece la voz de Elaine Kahn para un final de spoken word en el que se entiende muy poco debido a los arreglos casi alienígenas de Anthony.

El quinto tema es uno de los más bailables del repertorio, “Black Plate”. Muy cercano a las bases beats y percusiones rítmicas de su anterior trabajo, Finding Floor (2015), funciona como una bocanada de aire en medio de tanta asfixia electrónica. Al fin, un respiro. Quizás, la única canción que parece desprender un hálito de emoción de todo el conjunto.

Así es como llegamos a las dos piezas finales. “Jet Black (King of the World)” parece ser un homenaje al techno industrial y minimalista, con una repetitiva base de bajo y exhalaciones de voz mezcladas con múltiples giros de ruido. Incontenible y desmesurada, pretende generar un ambiente que avanza de tropiezo en tropiezo, que deslocaliza y destruye a partes iguales.

La última, “Needle In Your Lip”, es quizás la mejor del conjunto por su capacidad para sintetizar a la perfección la propuesta artística de Profligate. Elaine Kahn regresa para ejercer una interpretación vocal de categoría. Nihilismo en su más plena esencia. Mientras, Anthony retoma el zumbido del primer corte, “Somewhere Else”, importando así un sentido cíclico al álbum. La textura industrial de la instrumentación se mezcla con la aparente dulzura que desprende Kahn en la voz, en un tema con un halo nostálgico y lúgubre, nocturno y psicótico, perverso y romántico a partes iguales. La emoción pop que se presenta aquí es una emoción atrofiada, ataráxica y cansada, que naufraga en un punto vacío desde el que nace esta experiencia musical.

Profligate consigue crear una atmósfera de sentiemientos y emociones devastada por el ruido, intervenida de forma violenta por los zumbidos, los golpes y las deformidades sonoras. Un resultado que puede asustar a cualquiera, pero que también embarga de una emoción triste y alienada, como una suerte de performance musical cuyo objetivo es resistir pese a todo. La prueba que asume el que escucha es directamente proporcional a su soledad metafísica en un mundo inundado de conexiones y carente de afecto, donde el sentido queda enterrado por la losa paranoica del ruido, como una pesadilla no del todo agradable que atrae y enloquece a partes iguales.