POISON CITY

¿Dónde empieza y acaba la libertad de expresión? ¿Es lícito poder decirlo todo, contarlo todo, expresarlo todo, mostrarlo todo gracias a la libertad de expresión? ¿Dónde están los limites? ¿Quién los puede marcar? ¿La censura? ¿Por parte de quién? ¿Hasta dónde? ¿Puede un autor autocensurarse ante la amenaza de que su trabajo no se publique? … Una larga lista de preguntas son las que este manga de Tetsuya Tsutsui, quiere intentar responder a lo largo de los dos tomos que componen la obra recientemente editada por Planeta.

Esta obra resulta sorprendente desde le momento en el que uno se puede sentir atraído en la tienda por su portada. La imagen de un rostro en primerísimo primer plano, con una máscara de gas y el título, sugieren que estamos frente a una obra de ficción en la que una epidemia o algo mucho peor está asolando el mundo. Sin embargo, cuando se le da la vuelta al tomo y se lee la sinopsis uno comprende que no, que ese manga no va de eso, va de algo mucho más terrorífico, va de las reglas de regulación de las artes, de la censura pura que crece como un árbol frondoso con la excusa de estar arrojando sombra sobre la población a la que dice estar protegiendo. Así es, la obra de Tsutsui, busca profundizar en la figura de la censura, trasladando la situación que se vivió en los Estados Unidos de América en los años 50 con la publicación del libro, La Seducción de los Inocentes, del Dr. Fredric Wertham, al Japón preolímpico del siglo XXI. Una situación sobre la que el autor no busca moralizar o dar lecciones o meter ideas en la cabeza del lector, sino que narra la historia que le sirve de canalización para exponer una situación y dejar que el lector sea el que al finalizar la historia decida que pensar por si mismo. Se trata de una exposición sincera, con todos los puntos de vista sobre la mesa, de una situación que, hoy en día, sin una legislación real y palpable como la que se plantea en el manga, se puede sentir a lo largo del mundo.

Poison City nos narra la historia de un mangaka que ve como su primera gran historia, su primera gran obra, se ve truncada por las ideas proteccionistas de un gobierno que se cree en la posesión de la verdad. Una verdad que nadie tiene o conoce, pero que genera miedo y lleva al autor a autocensurarse con el fin de poder publicar su obra. Y es a partir de este punto donde la historia entra en una secuencia de situaciones en las que el autor nos encara directamente frente a diferentes puntos de vista de este complejo asunto, con el fin de poder recopilar información con la que poder llegar a elaborar una opinión al respecto.

Otro de los aspectos muy interesantes del trabajo de Tsutsui es la inserción de partes de la obra del mangaka protagonista del manga, como parte de la propia historia que nos están contando. Estos insertos ayudan a conocer la obra que desencadena el conflicto y el enfrentamiento entre el estamento censor, la editorial y el propio autor de la historia ficticia dentro de la obra de Tsutsui.

Con todas estas cartas sobre la mesa, Tsutsui, juega a trilero de barrio, moviendo las cartas, ocultando la ganadora, para que nunca el lector pueda ver en sus intenciones la necesidad o el ánimo de adoctrinar. El manga lanza preguntas de forma constante al lector, para que sea el mismo quien las responda, a través de lo que lee, pero desde su propio filtro cognitivo. Este manga de nada serviría si al final tuviera una moraleja, pues su valor como obra quedaría reducido de inmediato a la nada.

¿Qué esta por encima de un autor, la necesidad de poder ganarse la vida o su libertad de expresión? ¿Se puede juzgar a un autor que se deje vencer por sacar adelante a su familia? ¿Con qué derecho podemos juzgar a nadie? Estas son algunas de las preguntas que inevitablemente uno se va formulando a lo largo de la lectura de este magnífico manga.

Tsutsui dibuja con trazo milimétrico cada viñeta, con línea fina y segura, demostrando un control absoluto de la narrativa y se aleja de la narración descompresiva para centrarse de forma vertiginosa en la historia. No hay viñeta que pueda eliminarse, pues todas son esenciales a la hora de entender y construir la trama que Tsutsui tiene en mente.

Este manga es toda una lección de historia, un manual que llama a la reflexión y una obra que debe ser descubierta por todos los amantes del séptimo arte, sean o no aficionados al manga. Una obra potente, sincera, clara, concisa y aterradoramente fascinante que no dejara a nadie indiferente.