Pensar como tierra y fugacidad: “Alfabeto” de Inger Christensen

Alfabeto” de Inger Christensen es un poemario moderno, circular en sí mismo, en el que se nos presenta la vitalidad nostálgica d e esta poeta danesa. El libro se estructura en dos partes: en la primera, la forma parte de la secuencia de Fibonacci, en la segunda cada verso se inicia con una letra del alfabeto en el idioma original.

Gracias a la traducción de Francisco J. Uriz en la edición de Poesía Sexto Piso, podemos indagar más en el mundo sencillo y, a su vez, complejo, que nos expuso esta artista. El trabajo de traducción ha unido la lengua nórdica y la romance de manera que ambas encajen en la intención poética deseada.

En la poesía podemos discernir cómo se juega con la fugacidad del tiempo y de la vida humana, la existencia banal e inmensa de nuestro tiempo. El principio enuncia varios elementos de nuestro mundo, desde sentimientos hasta flores, pasando por metales de la tabla periódica. Este primer punto nos hace ser conscientes de la realidad que flota a nuestro alrededor. Es también un espacio de conciencia vital, dónde la autora nos habla de sus propias vivencias en el recuerdo y las emociones sensoriales y emotivas que la acompañan.

Este primer fragmento mezcla lo ambiental con lo humano, nos sitúa en la tierra, entre las flores, en la urbe dónde se contrasta el olor de los tubos de escape con el arrullo de las tórtolas. Se nos describen paisajes típicos de Dinamarca, pequeñas casitas algo aisladas, pueblos alejados entre lagos y bosques, la rutina de existir en este momento y este lugar. Hay momentos en los que la autora se expone al público, hablando de los consejos que se ha dado a sí misma para seguir creciendo y madurando, superando experiencias dolorosas o crisis existenciales. Pensar como una nube, se autoaconseja para ella -y, por ende, al público-, para tomar otros puntos de vista y dejar fluir la vida y el dolor, nos acerca entre nosotres, mostrando como no somos tan diferentes en cuánto a la conciencia de la vida, de que todes, en algún momento, coincidimos en meditaciones sobre qué hacemos aquí, qué hacer con nuestra vida y lo que nos pertenece. Pone énfasis en la existencia de cada detalle que forma lo que describe hasta encerrarnos en burbujas que se superponen para formar a cada pájaro, a cada veneno, a cada sonrisa.

En el segundo fragmento hay espacios para el diálogo para con le lectore sobre la situación social, las desgracias naturales y las humanas, como guerras o pobreza. Hay crítica, pero también se concibe cómo ve la autora conexión entre el todo, cómo desde su casita puede dar la vuelta al mundo y maravillarse, con toques melancólicos, de lo que la rodea. Todo se convierte en mensaje hacia el mundo en forma de susurros propios y fragmentos de diario recogidos al aire en plena meditación. Nos transporta a un mundo más íntimo, más humano y compasivo, dónde la autora se duele del sufrimiento que le rodea, del cual sin quererlo participa por el simple hecho de existir, pero que reivindica con sus trazos hechos pensamiento para moldear y hacer reaccionar a quién la lea.

Inger Christensen

Todo esto lo hace jugando con el equilibrio entre las matemáticas y la literatura, uniendo puntos que crean con la mezcla de ambas, ciencia y arte, desdibujando los límites que las separan hasta hacernos dudar de cuál es arte y cual ciencia, si ambas podrían incluso ser lo mismo.

Las metáforas literales se pueden leer de ambas maneras, es un conglomerado de existencias entre sentimientos, elementos naturales y artificiales que recuerdan la existencia sensorial y externa a nosotres. La estructura de los versos choca en algunos momentos por la falta de cohesión o de signos de puntuación, pero ayuda a la idea de una idea sin días en los que es expuesta, sólo puntos perdidos para respirar de vez en cuando. Inger Christensen ha hecho suya la poesía moderna con un ritmo a tiempos algo asonante y cargado de belleza y sabiduría. Aunque en la versión danesa rima, la versión española es capaz de contener la esencia melódica de la palabra original.

Cabe también destacar la impecable edición de este poemario, que cuenta con una hermosa portada de Odilon Redon, de una de sus obras expuestas en el Museé D’Orsay, “Décoracion Domecy: la branche fleurie jaune“. Una elección excelente, muy acorde a la poesía que reina dentro, por su carácter simbolista, con tonos dorados y amarillos de cosecha que evocan lo natural y rural en elementos delicados y fuertes. Una imagen sencilla pero elegante, igual que la literatura que nos espera para ser disfrutada.

No hay duda de que, en este poemario, se encuentra un mundo interior denso y vasto, siendo toda la obra un monólogo sin pausa, un hilo de pensamiento que no descansa en la mente, con tanto que decir, aunque lo diga para ella, puesto que todo mensaje humano que se expone desde un nivel íntimo, no deja de ser compartido por y para todes.

Alfabeto (Poesía Sexto Piso)

ISBN: 9788415601821

Tapa blanda

192 págs.

18 €