Mogwai – Every Country’s Sun (Rock Action, 2017)

“Every Country’s Sun recupera la esencia de Hardcore Will Never Die…, aunque no con la misma intensidad”

Que Mogwai publiquen un álbum propio, a estas alturas, parece algo inverosímil. Música de ellos no nos ha faltado, convertidos en algo así como una productora de bandas sonoras para series, películas y documentales ¿alquien dudaba del potencial del rock instrumental como música cinematográfica?—, en los últimos años. Le Revenants supuso para la banda una nueva forma de expandir su imaginario musical, con una profundidad y una oscuridad nunca antes vista. Sin embargo, con Atomic y Before The Flood esa inercia positiva se diluía en una propuesta languidecente y sin tanta personalidad como en sus trabajos de grupo; como ocurre con Every Country’s Sun, que recupera la esencia de Hardcore Will Never Die…, aunque no con la misma intensidad que éste.

El noveno álbum de estudio de los escoceses ha contado con la participación de Dave Fridmann, quien fuera el productor de Rock Action, que ha vuelto para hacer de este disco un espectáculo sonoro de considerables proporciones. Aquí todo vuelve a sonar expansivo y envolvente, en la mejor tradición de la banda, con momentos  catárticos y otros menos inmersivos, pero con una constante en la intensidad y fuerza, aunque solo en lo que a apartado técnico se refiere.

La electrónica derivada de la influencia, cada vez más presente, deNew Order y la new wave queda más que patente en temas como “AKA 47”, “1000 Foot Face” y “Don’t Believe the Fife”. No son ni mucho menos los temas más interesantes del álbum, pero son testimonio del devenir presente de Mogwai. Por otro lado, la otra cara de la banda, la más representativa, la encontramos en “Coolverine”, un tema instrumental mayúsculo con Dominic Aitchinson y Martin Bulloch soberbios en la base rítmica, seguido del single imprescindible en todo disco de Mogwai, “Party in the Dark” en el que destaca ese empleo de las voces por parte de Stuart Braithwaite, que cada vez suenan más compactas y creíbles. Por temas como este no es de extrañar porque se incluye a Mogwai dentro de la corriente indie rock, de la que existen numerosos seguidores en nuestro país. Junto a estos dos temas, incluiría también “Battered At a Scramble” y “Old Poisons”, rugientes canciones que me recuerdan mucho a la fogosidad melódica y distorsionada de “Rano Pano”, en un ejercicio de rock sin concesiones.

Pero ahora vienen los peros a salvo de esos cuatro o cinco temas destacados el resto del álbum no dice mucho. Pasable en cuanto conjunto, prescindible si lo escuchas de uno a uno, largo si lo escuchas de un tirón. Bien harían Mogwai en intentar no desconcentrarse en tantos proyectos y regalarnos un puñado de buenas canciones, cuando ellos saben perfectamente lo que un disco redondo significa.