Melange– Viento Bravo

“Un trabajo que recoge multitud de influencias de la música mediterránea, con pinceladas de rock andaluz, melodías enigmáticas orientales y un toque folk y psicodélico muy cuidado”

No sé si esta es la quinta o sexta vez que escucho este nuevo trabajo de los madrileños Melange, pero cada vez que suena en mi reproductor es como si me atrapara en una sonoridad atemporal inundada de matices. Bajo el nombre de Viento Bravo se esconde un trabajo que recoge multitud de influencias de la música mediterránea, con pinceladas de rock andaluz, melodías enigmáticas orientales y un toque folk y psicodélico muy cuidado.

Grabado en los estudios Gizmo 7 de Motril (Granada) y en los estudios Fantom Power de Madrid por el ingeniero y productor Carlos Díaz, darán el salto internacional gracias al sello neoyorquino Beyond, Beyond is Beyond, el cual apuesta por una música sin fronteras, donde las emociones o sentimientos hablan por sí solos. En el apartado visual han contado con un detalle de la obra de Jorge Diezma, un pintor barroco en pleno siglo XXI, olvidándose de paisajes y planos y priorizando el elemento figurativo principal, un lobo que se sobrepone a un fondo caravaggiesco e inquietantemente negro. Tal y como el grupo nos transmite: “el lobo nos gustó porque es un animal fuerte. Que opera en grupo. Nos gusta porque está muy mal visto, porque se le ha perseguido y masacrado. Porque es el peligro del rebaño. Porque aúlla.”

El primer corte que fue su adelanto “Rio revuelto”, el cual te atrapa con un ritmo progresivo y constante, recreando paisajes musicales mientras que la lirica flota a lo largo de la estructura de una forma evocadora, lo que será una constante en todo el álbum, como la forma preparatoria y redundante de “Armas preparadas” que a grito de “ya está” nos adentra en su dimensión particular recordándonos a “Whole lotta love” de Led Zeppelin y su psicodelia. Pero la música de Melange va más allá y temas como “Cheroqui”, “Haftraum 25” u “Ruí nas”, los elementos western/folk se dejan entrever, apta para cualquier film del maestro Tarantino, donde los teclados ochenteros y la psicodelia participan en un coctel explosivo e intimista. Otra esencia desplegada pertenece al Mediterráneo y al rock andaluz creado por grupos como Triana o Alameda, presentes en “Cotard”; la vertiente atlántica queda impregnada con la increíble y versátil bossa nova “Splendor Solis”.

La música de Melange, no se ata a clichés, está hecha con un gusto personal tan particular como universal jugando con el tiempo y el espacio, recreando paisajes musicales como si de una banda sonora se tratase, y con un gusto exquisito.