“Viento Bravo” es el segundo trabajo de los madrileños Melange, editado a través de Beyond, Beyond is Beyond / Discos Tere, un trabajo que recoge multitud de influencias de la música mediterránea, con pinceladas de rock andaluz, melodías enigmáticas orientales y un toque folk y psicodélico muy cuidado. Desde Rock I+D quisimos conocer un poco más acerca de su concepto musical y adentrarnos en su proceso compositivo.

 

Primero de todo daros las gracias por atendernos. Por si algunos de nuestros lectores aún no os conoce, ¿Quiénes sois Melange y cómo surgió la idea de este proyecto progresivo y psicodélico?

Gracias a vosotros. Melange somos cinco colegas que nos juntamos para hacer música hace casi tres años, aunque nos conocemos desde hace bastante atrás. Desde hace mucho sobrevolaba la idea y las ganas de intentar algo juntos, aunque algunos ya lo habíamos hecho previamente, como es el caso de los hermanos Adrián y Sergio Ceballos, provenientes de RIP KC, quienes además de tocar juntos, conocían bien a Miguel Rosón, habitual colaborador de su grupo, aparte de componente de Bucles. Daniel Fernández y Mario Zamora estuvieron juntos en Lüger varios años. Básicamente, era cuestión de tiempo que nos juntásemos para montar algo.

 

Viento Bravo es vuestro segundo trabajo tras Melange, aunque ambos me parecen conectados, nos encontramos con un toque más mediterráneo en este segundo trabajo, pero también algo oriental y recuerdos del far west. ¿Cómo habéis evolucionado en vuestro aspecto musical? ¿Qué pueden encontrar nuestros lectores en este nuevo trabajo?

Creemos que, en líneas generales, se trata de un disco bastante más concreto y directo que el anterior. Va más al grano. El proceso de composición en el local y de grabación en el estudio ha estado marcado por la necesidad de descartar, de hacer criba y quedarse con lo que realmente encaja. Es un ejercicio de escucha y selección muy sutil. Nos vemos en esta tesitura de manera constante, decidiendo cada golpe de baqueta, armónico de guitarra o leve efecto de sintetizador. Es por ello por lo que nos parece que se refleja en todo del disco. Cada canción bebe de un sitio o de ciento y pico, pero todas suenan genuinamente a Melange.

 

El aspecto visual, está muy cuidado, tanto en el primer trabajo como en esta pintura de Jorge Diezma en la que apreciamos aspectos comunes como la noche, la oscuridad, la fuerza… ¿Qué representa vuestro artwork interior con la portada? ¿Cómo decidisteis esta elección, el lobo, para asociarla a Viento Bravo?

Al igual que hemos intentado cuidar las canciones lo máximo posible, pues hemos querido tener el mismo cariño con el exterior. Miguel (guitarra, voz) nos propuso utilizar alguna pintura de su amigo Jorge Diezma. Nos entusiasmó la idea. A todos nos gusta mucho su obra, nos pareció un lujo tener una pintura así como portada. Estuvimos eligiendo entre varios retratos de animales, todos eran buenísimos.  Recuerdo uno de un burro que sólo de verlo hacía llorar de ternura y cariño hacia el animal. Al final elegimos el lobo, que es un cuadro en realidad enorme, tuvimos que cortarlo para la portada, para que la expresión fuera más visible, el resto del cuadro se ve por detrás. El lobo es un animal de manada, el terror del rebaño, siempre al acecho, enemigo del hombre por una leyenda muchas veces injusta. Podríamos haber tirado por la típica portada “psicodélica”, pero ya hay muchísimas, lo del cuadro de Diezma nos pareció mucho más potente y original.

 

Con un sonido muy personal bebéis de distintas fuentes para hacer la vuestra propia, creciendo desde vuestras raíces, pero a la vez vuestra música me transmite unas sensaciones cinéfilas y plásticas cercanas a los ’80 ¿Qué tiene de conceptual vuestro trabajo? ¿Podríamos considerarlo como un viaje inmersivo?

Sí, es cierto, a mí me da esa sensación también. Sí que tienen los temas algo de visual que puede despertar la imaginación. En cuanto a lo conceptual, no lo sé, nunca he acabado de entender lo que es un trabajo conceptual, me imagino que será hacer un disco alrededor de una idea en concreto. Pues nada más lejos de la realidad, cada canción en este disco tiene su propia historia. Podrías considerarlo como un trabajo inmersivo si quieres, si eso significa que lo hemos compuesto mirando hacia dentro. Hay que escucharlo con atención y “meterte” en el disco, pues entonces la respuesta a lo de inmersivo es “sí”.      

                                  

Los detalles, tienen cabida en Melange y el trabajo de postproducción es perfecto, pudiendo encontrar diversos matices que aumentan la calidad de vuestras composiciones con cada escucha, como ese toque de agua en “Rio revuelto” o la voz en forma de eco en “Armas preparadas”, que se perpetua y adquiere corporeidad, remarcando el final con el clásico sonido del “afilador” ¿Cómo ha sido el proceso de grabación del álbum y la introducción de estos detalles?

Todo lo relacionado con el sonido en Melange es de vital importancia, totalmente equiparable a lo instrumental y compositivo. En el ámbito del directo, nuestro sexto componente es Raúl Lorenzo, mientras que en el estudio lo es Carlos Díaz. Ambos nos conocen y nos complementamos genial y ponen lo mejor de ellos mismos para que el resultado sea el que llega al público, tanto en sus casas como en los conciertos.

La grabación resultó una experiencia preciosa. Tuvimos dos fines de semana (separados por tres meses) para grabar el disco. Lo registramos en Gismo 7 Studios de Motril, Granada, y la grabación se hizo prácticamente en riguroso directo a excepción de las voces y esos efectos de sonido a los que haces referencia. Fue un lujo poder volver a contar con Carlos para la grabación y mezclas de este disco. Entiende e interpreta la música desde un podio desde el que muy pocos pueden. Del mismo modo lo hace Raúl en su ámbito de directo. Somos conscientes de la suerte que tenemos estando con ellos.

Vuestros temas emergen de la nada para convertirse en un todo, donde parece que la lírica se sujeta a una estructura musical mucho más presente, como una hoja que cabalga a lomos de un viento incesante en temas como “Armas preparadas”, “Cotard” o “Rio revuelto”.¿Priorizáis la música a la lírica, o es un todo indivisible que da sentido a vuestro viaje iniciático?

Es algo que puede parecer atendiendo a letras concisas y “sencillas”, pero se trata de un todo. Tampoco es indivisible porque, hasta el momento, nuestra manera de componer ha sido cerrar la parte instrumental y dejaro las letras para la última fase de la canción. Procuramos cuidar cada detalle al máximo.

 

¿Cuál ha sido el tema más complejo de darle forma?

La verdad es que todos por igual. Hay que tener en cuenta que grabar en cinta supuso un reto tan divertido como costoso. Si tienes solo 24 pistas y un par de fines de semana en el estudio para grabar un disco, debes concretar mucho y tratar de hilar fino. Sin trampa ni cartón.

 

Ya solo me queda poder ver todo ese elenco musical en directo ¿tenéis algunas fechas planeadas para seguir con la presentación de vuestro álbum?

Se están sumando bastantes nuevas fechas a las ya programadas: 25 enero, Joy Eslava, Madrid, 23 marzo, Mieres, 6 abril, Pysch Fest, Barcelona, 5 mayo, WAM, Murcia, 25 mayo, Tomavistas, Madrid y 14 septiembre, Xirapop, Carballo (Coruña)

 

Las últimas palabras siempre serán para vosotros y para nuestros lectores, un placer poder disfrutar de vuestra música y haberos conocido, aquí os dejo estos renglones en blanco para vosotros

Lo primero es agradecer que en la entrevista se haya hablado básicamente de música, que nos hayáis preguntado por las sonoridades y demás, a menudo se leen entrevistas a grupos en las que al final no se habla de la música en sí, si no de las fechas de la gira, de la grabación y de cosas secundarias, pero al final no se habla de las canciones en sí, parece que se obvian, se olvidan, como si fuera algo de menor importancia si la música es de esa o aquella manera, un poco triste. Os queremos agradecer también el apoyo e interés en la banda, tanto a los que hacéis Rock I+D como a vuestros lectores. Salud.