Mark Lanegan – Gargoyle

Mark Lanegan – Gargoyle (Heavenly, 2017)

Si buscamos a Mark Lanegan en este trabajo, es obvio que está ahí. Pero más bien se ha limitado a darnos al personaje Mark Lanegan, al artista maldito que se lame las heridas y se reboza en un fango que la vida y él mismo han creado, en lugar de escuchar a alguien que busca innovar

Aunque personalmente no me parece fuente de polémica ninguna, sino más bien un gran error por parte de quien se haya tenido que encargar de programar a la banda telonera, el revuelo causado por el hecho de que Mark Lanegan abriese las fechas de Guns ‘n’ Roses en España me hizo recordar que el músico había lanzado disco en el mes de abril. Y es que el disco en sí había pasado tan desapercibido que ni se me había pasado por la cabeza hablaros de él aquí. Obviamente, un público compuesto de más de 50.000 personas para las que probablemente este sea el mejor (e incluso único) concierto del año, no es el mejor candidato para escuchar al de Washington como calentamiento previo a dejarse la garganta junto a Axl Rose. Las quejas aludían a su impasividad sobre el escenario y un set list más bien insulso, aunque todos sabemos de sobra qué nos vamos a encontrar contratando a Lanegan para calentar a un estadio. Que igual nos hemos equivocado de ambiente, vaya.

En un panorama relativamente similar, no sería muy descabellado comparar esta situación con Gargoyle, décimo álbum en solitario del que se diera a conocer en la escena de Seattle como vocalista de Screaming Trees para después desarrollar una carrera en solitario y con una larga lista de colaboraciones duradera, consistente y más que envidiable. Si buscamos a Mark Lanegan en este trabajo, es obvio que está ahí. Pero parece que más bien se ha limitado a darnos al personaje Mark Lanegan, al artista maldito que se lame las heridas y se reboza en un fango que la vida y él mismo han creado, en lugar de escuchar a alguien que busca innovar y explorar dentro de un género del que se ha convertido en estandarte y que ha trabajado maravillosamente desde sus comienzos en la música alternativa a principios de los años 90. En Gargoyle tenemos, de nuevo, al telonero que se limita al mínimo exponente del sonido y las composiciones que lo caracterizan sin buscar ir mucho más allá, sin esforzarse demasiado por captar la atención de su público: un músico/personaje que llega, actúa y se marcha por donde ha venido. Si esperamos sorpresa, aquí no vamos a encontrar nada que no hubiéramos escuchado antes, por mucho que sean canciones nuevas.

Su buen manejo de la temática noir/gótica quedaba claro en el genial Blues Funeral (2012) y su continuación Bubblegum (2014), pero a partir de ahí la fórmula se ha ido repitiendo y, si el terreno de las letras era uno de sus puntos fuertes, trabajo tras trabajo, se ha ido agotando hasta recurrir aquí un poco a los mismos temas e ideas, cosa que no estaría mal si no tuviésemos la sensación de estar escuchando canciones que ya conocemos, además, en versiones mucho mejores.

La cosa no pintaba nada mal tras el primer single, “Nocturne”, y es efectivamente uno de los temas destacados de todo un álbum que va perdiendo interés a medida que avanzan las escuchas. Al igual que en el mencionado Blues Funeral, han vuelto a las filas de la banda el guitarrista/multi-instrumentista Rob Marshall y el productor/multi-instrumentista Alain Johannes, aunque eso no ha servido de mucho a la hora de intentar insuflar algún tipo de frescura en estos diez temas. El blues rock de base que siempre ha estado presente en todo lo que Lanegan toca junto a sonidos dark wave y esa voz como papel de lija para entrelazarlo todo han sido una constante en esta última década, pero estamos en un punto en que canciones que deberían, al menos, generar cierto interés, aunque sea meramente anecdótico y nada revolucionario, suenan estancadas. Otro de los temas que me gustaría destacar es “First Day of Winter”, con unos coros que recuerdan al mismísimo Nick Cave y, caray, ojalá hubiera ido por ahí la cosa.

Mark, nosotros no tiraremos la toalla, pero esperamos algo más de tí en el futuro.