Marina Morales es una joven promesa de la ilustración. Su forma particular de interpretar la realidad y su rico mundo interior se ve reflejado en sus introspectivas y sugerentes obras, algunas de las cuales podremos disfrutar en el próximo número de Rock I+D. La artista estará presente en el marco del Vitruvian Fest donde presentará parte de su obra. Hablamos con ella unos días antes de que se celebre el festival para conocer más de cerca los intereses e impulsos de esta artista que está empezando a destacar en el panorama de la ilustración y en otros ámbitos del arte.

¿Desde cuándo te dedicas a la ilustración y la fotografía de forma más intensa?

Es curioso porque me doy cuenta de que realmente hubo un antes y un después, lo recuerdo casi de forma nítida. Empecé a dedicarle muchísimo tiempo a la ilustración en la segunda mitad de 2015. Todavía por entonces me faltaba un gran empujón para verme donde estoy hoy.

La fotografía, en cambio, la fui dejando aparcada. Solía sacar la cámara únicamente para un uso complementario a la ilustración, subir fotografías a las redes y poco más. Pero este último año he vuelto a cogerla con ganas, no puedo quedarme quieta.

Tu estilo tiene cierta influencia del grabado y casi siempre encontramos el blanco y negro como características principales en tus obras.

Crecí con una colección de la editorial Orbis Fabbri de cuentos clásicos con ilustraciones peculiares, donde la línea y el realismo más crudo abundaba. Esto me ha influenciado clarísimamente, sin embargo, a estas alturas también he visto claras mis ganas de tocar métodos de expresividad distintos, no sólo el blanco y negro dentro del formato pequeño. Tanto me puede influenciar una serie de grabados de Francisco de Goya como la pintura más brillante de René Magritte, un manga de horror japonés, las viñetas saturadas de Daniel Clowes o animaciones populares como “Don’t Hug Me, I’m Scared”.

Mi trabajo ha empezado a ser reconocido dentro de una faceta de luces y sombras y insisto en decir que es incierto en qué técnica terminaré. Tengo pensado dentro de unos años, al finalizar mi proyecto final, dedicarme a la pintura y añadir algo más de color.

También encontramos mucha simbología y el tratamiento de conceptos como la melancolía y lo surrealista. ¿Qué importancia tienen estos temas en tu obra?

La creación de conceptos detallados me hace evadirme de la rutina o hacer hincapié en esta para superarla. Los mensajes que pretendo expresar son claros, creo, y en otras ocasiones rebuscados dejando así al espectador intrigado. Marcarme un objetivo es primordial y a partir de ahí me dejo llevar por algo que he visto, he soñado, me ha dolido o deseo.

Desde  la  secundaria  me  sentí  atraída  por  el  mundo de los sueños y las historias detrás de los pequeños detalles; ahora de una forma algo más existencialista. La simbología nos rodea constantemente y pretendo dar una nueva imagen a ese mensaje o simplemente mi visión.

En cuanto a la melancolía podría decirse que es vivir en el pasado, pero te diré lo que es para mí. Es la manera de seguir siendo capaz de recordar, de no olvidar  ciertas  imágenes  o  sensaciones. Muchas veces de tanto pensar y repensar, olvido parte de mi anteriores yos y con esto pretendo mantener viva la llama de algunos de los recuerdos con nitidez. Es mi nota en el calendario, mi post-it en la nevera. Añadiendo muchas veces recuerdos de otras personas a las que quiero y temo olvidar.

La música también forma parte de tus influencias. ¿Qué relación hay entre la música y tu arte?

Me he ido dando cuenta con el tiempo y viendo antiguas cintas de los 90, que siempre de forma casi rutinaria había música a mi alrededor. Mi familia tiene parte de culpa. Gustos muy variados pero todos muy sentidos. De más mayor una ya se hace su camino y experimenta todo tipo de géneros musicales y no ponerse límites es la clave.

La relación de mi arte con la música llega tarde pero con fuerza. Indirectamente es ella la que me ayuda a ambientar estos escenarios para crear todo lo hablado anteriormente. Es mi giratiempos por así decirlo. Pero a estas alturas toma más presencia gracias al movimiento que está teniendo en mi vida. Las letras, los conceptos detrás de estas bandas/cantautores, incluso el hecho de estar constantemente hablando de ella con mi pareja.

También eres tatuadora y fotógrafa. ¿Qué nos puedes contar acerca de estas otras facetas tuyas?

El poder pinchar tinta en la piel vino a mí hace cuatro años, justo este mes de Agosto. Es mi vía de escape y mi forma de ganar algo de dinero para ir sacando otros proyectos adelante o simplemente costear esos conciertos de bandas a las que admiro o tengo curiosidad. Más allá de eso se ha convertido en una terapia   para   superar   baches   emocionales.   La   conexión   entre   dolor físico-mental ha  hecho  de  esta  otra pasión por la que seguir luchando y mejorar cada día. Así empecé a tatuarme a mi misma.

La fotografía vino a mí a los tres o cuatro años cuando tuve mi primera cámara de juguete analógica. Mi padre me la compró de vuelta de Francia, una de esas veces que tenía que irse por trabajo. Los estudios superiores me ayudaron a profundizar en la técnica y cuando no dibujaba o no tenía la técnica suficiente y todo acababa en frustración, cogía la cámara e intentaba expresar esas sensaciones. Luego vinieron las fotografías de conciertos, los retratos, etc.

En el próximo número en papel de Rock I+D aparece una ilustración tuya en la portada. ¿Cómo ha sido tu colaboración con la revista?

Hace precisamente un año y pocos días durante el mes de Mayo me comunicasteis la participación en el número seis de la revista, explicando el proceso de uno de mis pósters. Poco después vino este regalo en papel y no os puedo estar más agradecida. Sois la perfecta visión de un mundo musical sin límites, queriendo ampliar otras ramas dentro del arte que están muy presentes en este mundo de notas (musicales). La combinación ideal entre música, arte y estudios.

Tendéis a ser esas personas detrás de la cortina que se quedan analizando al mono de juguete con platillos esperando a que le den cuerda. Sois profesionales, eficaces y emocionales.

Sois mi familia. Gracias Rock I+D.

Formas parte del elenco de artistas y creadores del espacio creativo del VitruvianFest. ¿Qué vamos a poder ver y conocer de tu trabajo?

Durante el sábado 20 de Mayo vais a poder ver un stand con muchos de mis trabajos, tanto impresos como en grabado, xilografía (madera), litografía (piedra) y serigrafía. También algunas obras únicas originales que podréis ojear. Además, para abrir el festival todos los artistas que participamos haremos una pequeña presentación con preguntas al final. Así que no faltéis.

¿Qué te parecen iniciativas como la de esta primer edición del Vitruvian Fest?

Música, arte visual / plástico deberían ir siempre cogidas de la mano. Por eso creo que es una fórmula que puede convencer al gran público. Todavía falta muchísimo trabajo detrás de estos eventos, pero aquellos que sobrevivan podrán llevarlo a cabo durante años. Se necesita conocer el entorno cultural muy bien y como ya he dicho, la clave sería poder encontrar gran variedad de artistas en un mismo lugar, centrándome en el más amplio significado de la palabra.