Juanjo Sáez: ” El metal es una música que está muy presente”

El heavy metal marcó a todo una generación, aquella de principios de los noventa que vió como el país se transformaba y dejaba atrás muchos fantasmas del pasado. Aún hoy día el género sigue muy vivo, aunque de vez en cuando esté bien recurrir a la nostalgia de aquellos tiempos cuando la música heavy formaba parte de nuestras vidas. El dibujante Juanjo Sáez bien lo sabe, y para eso ha creado una serie animada, Heavies Tendres, que nos lleva de vuelta a aquella época, para traernos algunos recuerdos y desempolvar viejos vinilos y cedés a los que debemos una nueva escucha.

¿Cómo está yendo el estreno de la serie Heavies Tendres?

Pues está yendo muy bien. En general la recepción está siendo muy buena y está gustando mucho. También es verdad que nos están pasando por el segundo canal de TV3, en la que las audiencias son más reducidas, pero hay que entender que es una animación para adultos, que es un producto que no llega a todo el mundo. Aun así la recepción está siendo buenísima, de hecho cómo en vuestro caso, que os interesáis por hacernos esta entrevista, y en muchos sitios fuera de Catalunya. En ese aspecto estamos muy contentos.

¿Cómo surge la idea para este proyecto?

Siempre tuve ganas de hablar de esos años de Barcelona. De la Barcelona pre-olímpica. Parece que toda la historia de Barcelona empezara con las Olimpiadas, como el año cero, pero antes había otra Barcelona que estaba un poco olvidada, más marginada, donde todo era la periferia. De hecho no se habla, solo se recuerda la Barcelona olímpica, y no siempre fue así. Yo quería hacer un homenaje a aquellos tiempos y a mis colegas. A la gente con la que pasé aquellos años, y a nuestra pasión por el heavy metal. Esa cultura que quedó allí.

Buenos recuerdos.

Sí, se tiende un poco a idolatrar a esa etapa de la vida. La música que escuchas cuando tienes dieciocho años te acompaña siempre. Pasa a formar parte de ti.

No eres el único que cuenta esa adolescencia marcada por el heavy. Recientemente pudimos leer el comic Heavy 1986 de Miguel B. Núñez, que también nos retrotrae a ese momento de la historia de España donde el ser heavy era realmente un estilo de vida para los más jóvenes.

El cómic que comentas lo leí en su día. Nosotros llevábamos como la mitad del proyecto. Si que vimos que había como un momento de nuestra generación que tenía ganas de reivindicar. Ahora ha cambiado todo tanto que parece un poco extraño. Pero aquello definió un modo de vida. Todos los chavales nos movíamos por la música, nos definía nuestro estilo de vestir, los sitios a los que nos gustaba ir, donde invertíamos nuestro poco dinero. Sí que era una forma de vivir, del pueblo o del barrio que nos tocaba. Teníamos una ilusión de vida que estaba muy marcada por la música, y en nuestro caso por la música heavy.

En Heavies Tendres encontramos una historia cuyo personaje principal eres tú mismo. ¿Qué hay de autobiográfico en la serie?

Todos los personajes están inspirados en personajes reales, y el entorno, la música. De las situaciones concretas la mayoría son ficción. Se han colocado los personajes como si jugaramos con muñecos. Pero también las hay basadas en situaciones reales. A ver, todo relato, en mayor o menor medida, lo tienes que ficcionar para que se entienda, y para que la gente lo entienda y tenga interés en ver el siguiente capítulo. El lenguaje audiovisual de la animación lo tienes que percibir en tiempo real. En un cómic puedes ir hacia delante o hacia detrás, aquí cuando estás sentando tienes que entender lo que estás viendo. Eso te obliga a ficcionar, y a pensar qué bueno es inventar historias. Es una creación a fin de cuentas. Los cuentistas somos así (risas)

La historia nos trae a Juanjo y a Miquel que viven en el barrio de La Sagrera, en Barcelona, un barrio que está sufriendo una transformación profunda en una época marcada por las Olimpiadas del 92. ¿Esa transformación económica y social que afecta al barrio repercutirá en las vivencias de los personajes a lo largo de la temporada?

Un poquito. Pero yo creo que eso se vería más si llegáramos a una segunda temporada, porque el cambio en nuestras vidas vino un poco después, cuando abandonamos el instituto. Coincidió con la eclosión de la ciudad. Nosotros tuvimos suerte de ir creciendo a la vez que la ciudad. Es muy curioso vivir todo eso. Nuestra juventud justo llegó después de las Olimpiadas. Evidentemente todo eso nos ha marcado. Barcelona es una ciudad que para nuestras inquietudes nos fue ofreciendo lo que necesitábamos. En ese aspecto yo estoy muy agradecido, porque no tuve que irme a ningún lado. Cuando quise estudiar arte fui a una escuela aquí. Había revistas, etc. Barcelona antes era una ciudad de provincias, industrial sí, pero bastante deprimida. Pero nos hemos ido abriendo camino.

Es una suerte vivir en Barcelona, por mi experiencia te lo puedo decir.

Nosotros hemos notado mucho cambio. Ahora es una ciudad a la que creo que se le viene otro cambio, porque está muy saturada. Todo lo que pasó se ha consolidado, y ahora nos agobia un poco. Es una ciudad muy turística, todo muy macro. Los festivales son muy bestias y super caros, parace que solo pueden ir los guiris. Es como el caramelo envenenado. El capitalismo es así: abusar hasta que revientas. Todo lo que antes era algo guay, como cuando los colegas decían “vamos a montar un festival”, de repente ahora es el Primavera Sound. ¡Hostia, son colegas de toda la vida! Pero ahora el Primavera es una cosa inabarcable. Son las leyes de nuestro mundo. No hay término medio: o lo acabas odiando o no cabes ni en ti mismo. Es la sensación de que te van apartando. Barcelona está en un momento que no sabemos qué va a pasar. Lo político también es parte de ello.

¿Qué porcentaje, dentro de la serie, estará relacionado con lo musical y cuánto con las relaciones personales y lo social de los personajes?

No sabría decirte. La música es como el telón de fondo. En cada capítulo tiene su presencia. Después se habla de las personas, pero la música ya es algo que te acompaña. No sé si se corresponde al 50-50 por ciento. Pero la música ya es así, como la vida. Nosotros nos hemos relacionado en función de la música que escuchábamos. En nuestro grupo de amigos, a todos nos gustaba lo mismo. No había nadie que no fuera de tu rollo. A los colegas nos gustaba Maiden. Ahora para los jóvenes es algo diferente. Para los chavales de veinte años no es algo tan troncal. En la serie todo es lo mismo: la música y las relaciones.

¿Encontraremos otras historias paralelas que enriquezcan la trama?

Sí, es bastante coral la serie. Aunque ellos sean los principales y estén en todo los conflictos troncales, hay otras tramas y personajes que también entrarán en conflicto. Los personajes que van entrando van ganando en importancia. Las familias de cada uno, las relaciones con las propias familias, las relaciones entre ellos, algún personaje femenino que desequilibra. Todos los personajes tienen importancia, no solo son las batallitas de los dos personajes. Es como la vida. Puedes tener tu gran colega, pero también a esa edad la relación con tus padres es súper importante. En el fondo es una serie costumbrista, en la que hemos intentado hablar de las cosas que importan de la vida. No nos hemos querido quedar en la anécdota.

¿Podemos decir que el heavy se ha quedado anclado en cierta nostalgia del pasado y que no volverá a ser lo que fue en su día?

No es algo que rija tanto en la vida de la gente, pero el heavy como tal ha evolucionado. Sigue con su historia de la música, paralela. No paran de salir grupos nuevos. Yo creo que el metal es una música que está muy presente, y que ha ido más allá. Hay grupos como Sunn O))), grupos de post metal que coquetean con música contemporánea y experimental, que están muy vivos. La capacidad de influencia que tuvo en los ochenta y principios de los noventa es algo difícil de repetir. La gente no sé si se sentirá tan identificada con ese universo.

Ahora tenemos el trap.

La música ha evolucionado, es algo que prácticamente no pertenece a los músicos, no sé cómo explicarlo. Es una cuestión de actitud. Es muy post-todo. El rollo de un grupo y sus músicos. En el heavy hay gente experta y virtuosa de la música. Son músicos acojonantes. Hasta el guitarrista más cutre del heavy es un musicazo. Hasta en el death metal, son súper técnicos.

– Tu estilo, tu dibujo, es muy característico y casi me atrevería a decir que único. ¿Hay quién todavía te reproche que dibujas “monigotes”?

Eso siempre estará por ahí planeando. En el mundo de la creación se valora mucho la técnica. Yo tengo muy poca. Lo que soy es un charlatán (risas). Como ves hablo por los codos. Yo soy de contar cosas. Me busco la vida para contarlas. Me gusta mucho la síntesis también: contar mucho con poco. Eso me lleva a tener un estilo que, a priori, es poco virtuoso, poco técnico. También tengo mucha prisa por contarlo todo y voy muy rápido. No me gusta perder el tiempo con los detalles. Entre una cosa y otra, esta forma de trabajar me ha llevado a que la gente vea muñecos. Algo medio cutre. Por lo que tienen que darme otra oportunidad, “a ver qué cuenta éste”. Me han dicho alguna vez “con estos muñecos me he sentido muy identificado”. Esa magia también me gusta. Modestia aparte, mi fuerte es contar historias. De pequeño me gustaba contar historias. A mis compañeros ya les pegaba el rollo, para divertirles. Lo de dibujar me ha gustado, pero no ha sido tan central en mi vida como pegar el rollo.

– La verdad es que es una suerte poder contar con el apoyo de la televisión pública para sacar adelante una serie que en principio no está dirigida para un gran público, aunque tengo que decir que cualquiera que la siga puede sentirse muy reconocido, te guste o no el heavy.

Yo creo que también. Es una serie con voluntad para llegar a todos los públicos. El estilo, la forma de hacer, es para darle una oportunidad. De TV3 no me puedo quejar, porque siempre han tenido la puerta abierta a estos proyectos. Ha invertido dinero, que aunque parezca mentira todo cuesta mucho dinero. Hay mucha gente trabajando. TV3 en este aspecto sí que trabaja como televisión pública y produce cosas de este tipo que no dan dinero a nadie. Ni a ellos, ni a nosotros, ni a nadie. Solo a la gente que trabaja. Joan el dibujante, Víctor el animador y todos los que estamos allí que cobramos nuestro sueldo, y es una maravilla. Pero no es un producto comercial para nada. Intentamos ir a ferias para vender la serie fuera y nos cuesta muchísimo. A televisiones genéricas aquí en España nos cuesta muchísimo, porque no saben dónde meterlo. En parte los entiendo. En una cadena del tipo Telecinco o Antena 3, ¿dónde lo programas?. No tienen una parrilla preparadas para estos contenidos. Las televisiones públicas bien, pero en las demás es la publicidad. Nosotros no vendemos nada, solo emociones.

– En el capítulo uno hay un guiño al And Justice For All de Metallica y un “cameo” de Phil Collins. ¿Veremos más colaboraciones en los siguientes episodios?

Si, habrá referencia a discos en cada capítulo. Te adelanto que habrá un capítulo que habla de la primera vez que escuchamos el Black Album, que fue todo un shock en nuestra vidas. Metallica ha sido un grupo muy troncal que nos ha acompañado toda la vida, para bien y para mal (risas). Nunca los dejé, pero he vuelto a ser fan de ellos. Hace poco repasé su documental con unos colegas, y los volvimos a odiar a muerte (risas). Metallica es un grupo que no deja indiferente a nadie.

– ¿Habrá más temporadas de Heavies Tendres?

Teniendo en cuenta como está la televisión pública y el momento tan delicado que estamos atravesando, yo creo que no va haber financiación suficiente. Si hay segunda temporada será más bien a la larga. Tenemos material para hacerla, pero a ver cómo lo hacemos. Para esta primera han sido seis años para levantarla. Es difícil. ¿Cuándo? No sabemos.