IZAL – Autoterapia

IZAL – Autoterapia (HOOK Ediciones Musicales / 2018)

“Todo un ejercicio de superación, para demostrar que se encuentran en un estado de forma inapelable”

Mi historia con IZAL es distinta. Tras escuchar su tercer álbum Copacabana, el cual les lanzó a la fama, dejé aparcado el grupo, pues mi primera impresión no fue positiva. Pero siempre se puede rectificar y cuando este año salió a la luz su cuarto trabajo, Autoterapia, volví a retomarlo y fue cuando me atrapó en sus redes tanto musicales como líricas, obligándome a realizar una retrospectiva a la inversa para conocer la evolución de estos madrileños qué ahora se han convertido en parte de mi día a día.

Al escuchar su discografía, atrás en el tiempo, he podido apreciar la evolución de la banda de una forma diferente y aunque su base es muy estable y compacta, centrándose en un rock con influencias pop e indie, cada álbum recoge su sello propio. Desde los toques más ska en “Prueba y error”, los cambios de ritmo y los acentos de “Ajam” o la intensidad de “28 horas”, “Tus continentes” o “La mujer de verde”, de su primer álbum Magia y efectos especiales, (2012), en el que se nota ese espíritu joven y las ganas de comerse al mundo. Hasta adentrarme en su segundo trabajo Agujero de gusano (2013) donde la base de sus canciones es continuista pero añadiendo diferentes matices, asentándolo dentro de la escena, destacando el inicio con “Despedida” y su “Epilogo” desglosado en tres cortes donde IZAL nos deja sus credenciales; la percusión y la psicodelia de “Asuntos delicados”, un corte diferente y repleto de energía, el folclore de “Agujeros de gusano” o la intensidad lirica de “Pánico práctico” o el funk de “Jenna Fisher” realizan un álbum redondo y maduro, que tras Copacabana, del que sigo pensando que es el más comercial salvo canciones como “Copacabana”, “Historias de vida y placer” o “En aire y hueso”, que son verdaderas joyas.

Su último trabajo Autoterapia (2018) es todo un ejercicio de superación, para demostrar que se encuentran en un estado de forma inapelable, profundizando aun más en sus paisajes emocionales como “Pausa”, mi primer contacto con este álbum; un tema sencillo pero intenso y repleto de emociones. Destacar el himno que supone su primer single “El pozo” con unos ritmos y un estribillo del que no podrás escapar. “Santa Paz” retoma esos toques folk y es uno de mis cortes preferidos, con una fuerte base de bajo a la que se suma el resto de componentes; el aire épico de “Canción para nadie” que crece y crece a medida que pasan los minutos o los devaneos de “El temblor” y “Temas amables” con su música de siempre.

Una segunda oportunidad muy merecida y de la que no me arrepentiré jamás, es lo que me une a IZAL, un grupo que surgió de la nada, autogestionándose tanto en lo artístico como en lo musical y que hoy en día es todo un referente dentro de la música rock/indie junto a Sidonie, Vetusta Morla, Love Of Lesbian o los desaparecidos Standstill.