De un tiempo a esta parte la nostalgia se ha convertido en la auténtica gallina de los huevos de oro; los muebles vintage, la moda retro, las nuevas bandas que beben de los rockeros de la vieja escuela, los tatuajes old skool, las series como “Cuéntame” y “Stranger Things” o las películas recreadas en décadas pasadas como la reciente “Verónica” de Paco Plaza ambientada en los 90, son una apuesta segura a la hora de calar entre el gran público. Cuando se juega con los recuerdos que conforman nuestra apreciada memoria aferrándose a la máxima de que cualquier tiempo pasado fue mejor, hay medio camino hecho y los peces gordos de esa meca del cine que es Hollywood son conocedores de que un producto es mucho más fácil de consumir cuando los espectadores nos mostramos vulnerables ante él.

El último ejemplo de esta oleada de retrospectiva que nos invade por todos los medios y todos los canales ha sido el estreno del remake/adaptación de “IT” (Andrés Muschietti), la famosa novela del genio Stephen King que cuenta con una legión de seguidores con fobia a los payasos de macabro sentido del humor y tendencias psicópatas.

Una generación entera de quinceañeros y veinteañeros quedábamos totalmente traumatizados en los 90 con un telefilm yanki protagonizado por un payaso bailarín (encarnado por un inmenso Tim Curry) que se dedicaba a matar a los niños de la pequeña localidad de Derry. Pennywise pasó a ganarse un merecido puesto en el imaginario colectivo en el que ya estaban Freddy, Jason o Michael Myers, y es por eso que desde que New Line Cinema diera luz verde a una nueva adaptación del libro de King, el hype que se ha ido creando en las redes ha sido tan inmenso que ha tenido como resultado que la cinta haya recaudado más de 180 millones de euros en su primer fin de semana y que el trailer fuera el más visto en la historia de YouTube en sus primeras 24 horas. El poder de la nostalgia es inabarcable.

Pero ante tanta expectación generada por nuestros anhelos se abre ante nosotros todo un abanico de preguntas ¿se han cubierto nuestras expectativas tras haber acudido a las salas de forma masiva? ¿hemos quedado satisfechos con la nueva adaptación de aquella película de los 90 que no ha soportado demasiado bien el paso del tiempo? ¿está el nuevo Pennywise a la altura del antiguo? ¿han querido edulcorar el oscuro material original del libro con la clara intención de hacer más taquilla? Y una última cuestión que resume a la perfección esta nueva adaptación y que lanzaban hace unos días desde la web de Jenesaispop ¿puede ser buena una película de terror que no da miedo?.

He aquí la polémica que se ha suscitado tras el estreno y que está haciendo correr ríos de tinta estos días. Casi todas las reseñas que se están escribiendo sobre este nuevo “IT” se tratan desde la misma perspectiva, la mayoría especulan sobre la sensación de haber visto dos películas muy diferentes en una; por un lado, una muy buena película sobre el duro paso de la infancia a la aterradora adolescencia en circunstancias adversas y, por otro, una irregular película de terror con escenas mal resueltas (algunas irrisorias) que no sabe aprovechar el fantástico material de partida y que se ve ensombrecida por la historia de los personajes principales, el maravilloso club de los perdedores, que es, sin duda, el plato fuerte de esta nueva adaptación.

No hay que ser tampoco demasiado haters, ni tremendistas, la gran parte de los fans de la novela quedó satisfecha con la versión del 90, y ésta que nos ocupa es bastante mejor que aquella.

Para empezar, el casting es acertadísimo, cada uno de los niños que compone la pandilla está lleno de matices. Dibujado a la perfección, regalan momentos hilarantes y de ternura a partes iguales y la química entre ellos traspasa la pantalla; mención especial para Sophia Lillis en el papel de una Beberly Marsh que encandila con su mirada llena de fuerza y delicadeza y cumple con excelencia un rol nada fácil. Stephen King es un maestro a la hora de retratar la adolescencia como algo de una magia trágica y ya lo demostró en “Cuenta conmigo”.Los yonkis de la morriña disfrutarán de todas las referencias que se hacen a la cultura pop de la época, “Pesadilla en Elm Street 5”, The New Kids On The Block o “Gremlins” entre otras, y la ambientación es fantástica desde el vestuario hasta el último detalle de los interiores y los exteriores.

La fotografía que corre a cargo de Chung-Hoon Chung, habitual del cine del coreano Park-Chan Wook (“La doncella”, “Stoker”, “Old Boy”), es portentosa; en ella destacan las texturas y los tonos cálidos para crear atmósferas opresivas y crepusculares como si de un contínuo final del verano se tratara, el final de la inocencia.

La elección de Bill Skarsgard, de la prolífica saga de actores, también levantó ampollas. Muchos consideraban que era demasiado joven para interpretar a Pennywise, pero la verdad es que su cara y su gesto dan el toque perfecto al payaso en algunas escenas como la de la alcantarilla, el asalto a la casa o la de la máquina de diapositivas; en los momentos verdaderamente terroríficos de la cinta, Bill da la talla.

A parte de los aspectos técnicos, estéticos e interpretativos de la película, que son muy meritorios, la gran magia de este remake reside más en el fondo que en el envoltorio de mega producción ya que consigue plasmar con precisión mucha de la fantasía que nació de la cabeza de King y parte de eso puede verse en la sutileza con que trata el tema de los miedos internos, el terror que provoca el paso a la edad adulta, y los monstruos que campan a sus anchas, no en nuestras cabezas, si no en nuestro día a día.

No dejéis que los árboles os impidan ver el bosque, la nueva “IT” es muy terrorífica, sobre todo en los momentos que no pretende serlo.