Impetous Ritual – Blight Thou Martyred Sentience

Impetous Ritual – Blight Thou Martyred Sentience (Profound Lore/2017)

“Un auténtico bloque a modo de altar sónico grave y abismal, dentro de un caos ahora mejor proyectado”

Tras ver las diversas listas de lo más destacado en el panorama musical estatal del 2017, y más concretamente en el ámbito del metal, me resulta bastante destacable el especial reconocimiento que ha recibido el metal extremo. Entre todas las publicaciones y reseñas destacaría un grupo, o más bien un sonido, que ha obtenido una posición privilegiada: el profundo, absorbente y oscurísimo death metal de Altarage. Se podría decir que ha triunfado en la crítica una forma de componer en busca de una atmósfera monumental e imposible, de acordes y estructuras muy complejas. Incluso no tienes la oportunidad de comprender todo lo que escuchas por el shock y el aturdimiento que provoca escuchar un coloso sonoro de este calibre, de una sonoridad tan grave que hasta los bafles de tu equipo terminan extenuados.  Hay quienes piensan que esto sería el nuevo hype en el metal extremo, especialmente unido al sonido que denominamos ‘cavernoso’; pero es evidente que es un estilo que ha llegado para quedarse y que supone un auténtico desafío para músicos y público. De hecho, lleva también más de una década desarrollándose fuera de nuestras fronteras, en busca de la vanguardia que caracteriza las ideas primigenias de la música extrema, y una de las bandas implicada es Impetuous Ritual.

En una conversación escuché “Incantation está poco reconocido y, en realidad, se le debe mucho”, y eso precisamente ocurre con la transcendencia de un disco como Onward to Golgotha: canciones llena de oscuridad, predominancia de los bajos, riff muy graves alternando tiempos lento con fulminantes blast-beats y una producción de efectiva cavernosidad. Muchas bandas  en la vertiente más vanguardista del metal extremo anglosajón han retomado esas características sonoras, siendo el ejemplo del black metal experimental de Aevangelist, o el death metal más técnico de los canadienses Mithocondrian y Antideluvian. En Australia son Portal e Impetuous Ritual los que han tomado el testigo de una forma particularmente transgresora y experimental, en parte gracias al legado de sus paisanos Disembowelment: banda ya extinguida, que tuvo un papel importante en aquella manera tan personal de fusionar el doom y el death metal. Muy pocos comprendieron su estilo en 1993, y ahora su único disco, Transcendence into peripherial, es una obra de culto.

Aún habiendo miembros en común con Portal, cabe aclarar que Impetuous Ritual no es un grupo paralelo de los titanes de la vanguardia extrema australiana. Comparten visiones muy similares y eso ha llevado a muchas comparaciones bajo la sombra de Portal. No obstante, de todo el caos que emanaban sus primeros discos se estaba conformando un estilo propio: una maraña casi cacofónica de acordes y solos ultra-veloces y agudos, como de un siroco incomprensible de Slayer se tratase. A veces era necesario subir el volumen para entender esa inescrutable desarmonía. En su reciente album Blight Thou Martyred Sentience se mantiene todo esto, pero con un paso más adelante, imbuido en una atmósfera mucho más lúgubre, asfixiante y tempestuosa. Su sonido tiene más cuerpo: un auténtico bloque a modo de altar sónico grave y abismal, dentro de un caos ahora mejor proyectado. Tras el pesado y casi arrítmico “Void cohesion”, una hipnótica pieza de algo parecido al drone-death, tiene lugar un auténtico torbellino. “Apoptosis” ya nos engulle y quedamos atrapados durante los casi 40 minutos restante. La batería, aunque esté menos individualizada respecto a discos anteriores, se integra en ese muro de sonido con blast beat inmisericordes. Momentos de mayor ambigüedad rítmica son en los pasajes de denso doom, en los que se podría decir incluso que el ritmo está marcado por los acordes y la batería pasa a ser otro instrumento atmosférico.  Ejemplos de ello son canciones como “Sullen”, o el culmen sinfónico y ominoso de esta infernal expedición: “Intransience”.

Haciendo referencia al título, la tormentosa, psicótica y aterradora incursión de Impetuous Ritual en las conciencias martirizadas es tan arrasadora como una plaga. Es un disco tan oscuro y tan difícil de comprender como su portada, un verdadero reto a adentrarnos en la vanguardia del metal extremo. No es un disco fácil de digerir para todos los fans del death metal, más aún para oídos conservadores. Sin embargo, si te gustó Altarage, prepárate. Podemos hablar de una manifestación muy destacable en el género y una etapa importante en su confirmación como banda.