Godspeed You! Black Emperor – Luciferian Towers (Constellation, 2017)

 

“Una obra maestra de nuestro tiempo”

Godspeed You! Black Emperor (GYBE) han cogido una buena dinámica compositiva, siendo este Luciferian Towers el tercer trabajo en ristre desde que en 2002 publicaran el controvertido Yanqui U.X.O. Desde entonces han facturado tremendas composiciones como las que se recogen en su impresionante reencuentro musical con Allelujah! Don’t Bend! Ascend!, moldeando a placer sus recursos creativos y ofreciéndonos distintas caras de un mismo ser.

Con Luciferian Towers, esa presión sonora, lángida y opresiva, a veces, basada en el drone, que alargaba los temas hasta la extenuación auditiva, ha permutado en un obra concreta, incisiva e hipermelódica, donde el tiempo es lo de menos cuando la capacidad narrativa de su música lo dice todo. Expresar con notas, sonidos y ruidos un claro discurso anticapitalista, de buenas a primeras, parece algo imposible de ejecutar, al menos en el campo de lo intelegible. Bajo mi punto de vista siempre ha sido un handicap para todas las bandas de post rock, vincular el mensaje con el medio, pues las posibilidades evocativas de este tipo de música dejan demasiado margen para la imaginación y poco para la concreción. Pero con este disco parece que sí han encontrado la tecla, o al menos se acercan al concepto/mensaje que subyace del mismo.

Escuchar “Undoing a Luciferian Towers” directamente nos puede evocar a una marcha, una fila de gentes al son de una música que amalgama distintos sentimientos hacia una oscuridad malévola e impenetrable presente frente a ellos. Hay incertidumbre, pero también esperanza en esas notas que nos muestra el colectivo GYBE, que como gran parte de la izquierda social y política últimamente tuvo el pesimismo como bandera, pero que con el paso del tiempo ha tornado en una leve pero intensa sensación de que las cosas pueden tomar otro rumbo si se da lugar al encuentro. La sección de viento formada por Bonnie Kane (saxofón y flauta) y Craig Pederson (trompeta), invitados del disco, representan a la perfección la caída, la violencia y el derrumbe de ese símbolo que representa al poder y al dinero.

El resto del álbum se divide en dos trilogías formadas por “Bosses Hang” y “Anthem for No State”, seis cortes de una carga melódica y expresiva pocas veces escuchada a GYBE, y el tema puente “Fam/Famine”. La primera de estas dos partes, “Bosses Hang”, se presenta como un lento y suave discurrir, basado en la repetición y en la autorreferencia para ir construyendo, ladrillo a ladrillo, una inmensa estructura musical que pocas bandas de rock instrumental pueden llegar a alcanzar sin sonar a coñazo.

“Fam/Famine”, como hemos dicho es un tema puente sin mayor relevancia, un crescendo propio del estilo que da paso a “Anthem for No State”. Esta segunda parte sobresale sobre todo el disco, por su profundidad y por la calidad de sus tres cortes, apenas perceptibles como partes divisibles. Aquí el colectivo, formado por diez músicos, se fusiona en un único músculo ejecutante de una precisión absoluta.

En resumidas cuentas, GYBE han facturado un disco que se acerca bastante a sus postulados, en una mezcla perfecta entre música y discurso. Pocas veces se consigue que lo abstracto se haga tan palpable como en Luciferian Towers. Una obra maestra de nuestro tiempo.