Fausto Taranto – El reflejo del espanto (Sonobalance Records/2017)

“Un álbum repleto de solera, quejíos flamencos, cenizas de metal más incandescentes que nunca”

Cuando descubrí que de las cenizas de Hora Zulú se estaba gestando un nuevo proyecto musical bajo las directrices de Paco Luque y Quini Valdivia, una gran ilusión invadió mi sed musical. Estos dos cracks de la guitarra unieron fuerzas junto a Ismael de la Torre (Edad de Bronce) y a Miguel Martínez Gamero (Kronnen), para crear una nueva banda, Fausto Taranto. El metal, el rock andaluz y el flamenco caminarían de la mano en su primer álbum, El circulo primitivo, con el que sorprendieron a propios y extraños, dándose a conocer por salas y festivales.

Tras la gran acogida del público y de la crítica, crearon este segundo trabajo que nos ocupa, El reflejo del espanto, grabado en los estudios Sonobalance con Jeff Mallow (Serj Tankian), que no solo certifica su éxito, sino que lo engrandece con un álbum repleto de solera, quejíos flamencos y unas cenizas de metal más incandescentes que nunca. Y todo esto quedó certificado el pasado fin de semana cuando tuve la oportunidad de ver su arte sobre un escenario. Y es que, Fausto Taranto, sobre las tablas traslada a su público una energía muy positiva, dotando a su música de una magia como pocos grupos lo hacen hoy en día. Para ello cuentan con las colaboraciones de Alicia Morales y Eva Díaz Extremera, tanto en directo como en el disco, aportando sus voces de casta, además de la guitarra flamenca de José Cortés “El Pirata”, la percusión de Miguel Cheyenne y el violín de Yorrick Troman.

En lo musical, si tuviera que escoger un tema que representara a Fausto Taranto, sería sin duda “De espera y de boca”. Desde el taconeo inicial de Fuensanta “La Moneta”, hasta los pasajes progresivos de un bajo que nos embriaga, pasando por una voz rasgada y aflamencada a la que se une la potencia de las guitarras distorsionadas y la magia del toque flamenco.  Pero también “El naufragio” condensa ese espíritu andaluz, con unas melodías vocales acentuadas y aflamencadas donde los sentimientos recorren cada verso, mientras que Paco Luque y Valdivia hacen de las suyas en las guitarras. Una música que trae recuerdos a Hora Zulú en sus afinaciones como en “Y no duela” o “El lobo feroz”,  con alma sureña, potentes. Pero a la vez es arte y emociones, letras que llegan a lo profundo del corazón, para escuchar y asimilarlas dentro de ti, como “Versos sellados” o “Rezarle a los dioses”.

Fausto Taranto, han sabido condensar el alma flamenca, con un metal directo y melódico, aderezando sus composiciones con elementos tradicionales andaluces creando un estilo arriesgado y propio que no para de crecer con cada álbum que nos brindan.