Estirpe pone fin a veinte años de carrera con un concierto especial, que tendrá lugar el próximo 7 de octubre en la Joy Eslava de Madrid. La banda cordobesa se toma un descanso indefinido para retomar otras facetas de la vida que tenían abandonadas, porque la música es en sí un sacrificio. Así nos lo cuenta su cantante, Mart, la cara más visible de este grupo que ha vivido momentos de gloria a lo largo de estos años, gracias a su propuesta valiente, sincera y heterogénea. En Rock I+D lamentamos la despedida de Estirpe, que aunque meditada, nos deja ese mal sabor de boca que te queda cuando se marcha un conocido, porque ellos de alguna forma han conseguido unirnos en nuestra pasión por el rock. ¡Larga vida a Estirpe!

Foto: Olivia LH

Estamos aquí porque ponéis fin a la gira “Fin de Trayecto” y queréis poner un punto y final a veinte años de trayectoria pero, ¿cómo surgió Estirpe?

Empezamos en 1993, yo era un chaval que viene arrastrando la música desde que nací. Con ocho años estaba apuntado al conservatorio para aprender piano, pero a los diez u once años ya faltaba y dejé de ir. Estirpe surge porque yo empiezo a componer canciones sin saber para qué. Entonces enredé a los amigos más cercanos y más locos que tenía en aquel momento para que aprendieran a tocar algún instrumento. Yo ya sabía tocar la batería, un poco la guitarra y el bajo, así que cogí a uno que no tenía ni idea y le enseñé a tocar la batería. Yo empecé a componer y él a hacer las letras y a otro amigo le enseñé a tocar el bajo y yo cantaba.

¿Entonces sirvió de algo lo del conservatorio?

Algo pillaría, pero me apunté para piano y primero es un año de solfeo que no tocas ningún instrumento y luego ya empiezas con el piano, pero no me sirvió para nada porque era un desastre. Lo que yo ya tengo como músico lo llevo en la sangre por mis circunstancias familiares que son gente que son músicos. No es que me hayan enseñado ellos, sino que lo que me ha rodeado en el ambiente ha sido una manera de enriquecerme musicalmente y de llevarlo con más pasión.

Hasta 1997 no grabáis esas canciones que ven la luz en el disco Ídolos de Papel.  ¿Cómo era la forma de crearlas?

Conforme iba aprendiendo a componer empezaba a manejar programas informáticos tipo lo que ahora es ProTools que se han desarrollado justamente cuando yo estaba avanzando como músico. He ido creciendo con eso y lo he ido perfeccionando así que las demos y las maquetas que iba haciendo en casa las iba mejorando. Javier Estévez adaptaba las letras a la melodía que yo le daba y a mí me gustaba como quedaba.

He compuesto música y para mí es un lenguaje universal porque es una forma de decir cosas, de filtrar sentimientos y desarrollarlos. Así que habíamos llegado a un acuerdo para queo9999iz< hiciera las letras y cuando ya estaba la canción se la presentaba al grupo y cada uno se aprendía su parte. Había algunas letras que hacía yo, pero no es hasta Neurasia (2013) que ya hice yo las letras con Loren Gómez (guitarra).

Loren sigue contigo en el grupo pero ha habido varias formaciones en estos veinte años. ¿Cómo has vivido esos cambios?

La primera baja fue Daniel Puig en los teclados y la verdad que fue muy duro. Nos tiramos juntos casi quince años y claro el grupo creció con los que éramos. Nosotros somos súper amigos pero las relaciones en las bandas con el tiempo se vician mucho y él decidió tomarse la vida de otra manera. Ya sabes que tener una banda es un sacrificio diario, siempre tienes que dar lo máximo de ti y empezaron a darse esas bajas. A nosotros como banda nos afectó porque nuestra filosofía era ser un grupo de amigos.

A mí me da la sensación de que muchos grupos son amigos antes que banda y que tienen un fuerte sentimiento hacia la música. No sé si vosotros sois ese tipo de banda.

Nosotros éramos amigos antes que músicos así que todo tenía un sentido mucho más especial. Estábamos desarrollando una cosa en equipo y duró muchos años, más que cualquiera de las relaciones que hayamos podido tener de pareja. Así que imagínate el palo que es que de repente uno te dice que por causas personales quiere abandonar el barco. Eso sucedió en un momento en el que era totalmente comprensible, pero cuando llevas tantos años y estás tan metido es como cuando te quitan una parte de ti. Ha sido duro, pero el timón de Estirpe no se ha ido, se fue una parte creativa pero los malos momentos han servido para ser mejores.

Supongo que las nuevas incorporaciones también han sido un soplo de aire fresco para el grupo, ¿ha sido así?

Pues sí. Primero se fue Daniel, luego Javier y luego José Miguel Panadero. Los compromisos con la banda eran cada vez mayores y ellos tenían otros trabajos que aunque eran bastante flexibles ya se estaba tensando mucho la cuerda.

¿Se puede vivir de la música? ¿Has conseguido vivir de tu trabajo como músico?

Hasta ahora sí. Yo personalmente sí. Soy músico desde que nací y me siento músico desde que tengo uso de razón, lo mejor que se me da a mí es hacer música o estar en el entorno en el que haya música. El problema de cuando una persona siente que ha nacido para algo es que te puedes obsesionar mucho en intentar ser lo que tú crees que eres y frustrarte muchísimo si no desarrollas por ahí tu forma de vida. Yo tengo la suerte de que el destino me ha hecho producir los discos de mi banda, demostrar que se hacer cosas relativamente bien y que con el tiempo se han mejorado y eso me va posicionando a la vez como cantante, músico y compositor, pues como productor también estoy haciendo una labor que noto que se ve respetada. Yo siento que vivo de la música y ese es mi camino.

Ahora tu trayectoria te avala, pero poniendo la vista atrás no sé si al principio te molestaba que se te relacionara con “el hijo del de Medina Azahara”. ¿Has tenido más facilidades o ha sido una losa?

Es difícil. Al principio lo más sencillo era que te relacionaran directamente. Creo que es una fórmula demasiado fácil la de catalogar a una persona por ser “hijo de tal”. Yo voy a un periodista que todo lo enfoca en base a ser “el hijo de” y creo que no está haciendo su trabajo como tiene que hacerlo. Como periodista y como ética tendría que investigar sobre a quién va a preguntar. Pero bueno es lo normal pensar es “el hijo de tal” y creer que todo está conectado, pero tal vez yo no me lleve bien con mi padre. No es el caso, pero yo tengo unos valores que me han inculcado por mi entorno de amigos, mi educación, y creo que el tener personalidad para mí es muy importante. Me gusta relacionarme con gente que tenga criterio, no me gusta la gente que va de algo que no es. A veces me ha frustrado porque no entiendo que se pueda señalar a alguien por ser “el hijo de”, hay que valorarlo primero. Nosotros hemos tocado con Medina Azahara varias veces, que se cuentan con los dedos de las manos en veinte años, pero al igual que hemos tocado con otras bandas. Al principio me enfadaba un poco que lo primero fuera eso; hoy no, ya estoy curado de todo.

¿Has tenido un acercamiento a la música gracias a tu padre?

Dicen que en casa de herrero cuchillo de palo. Mi padre viajaba mucho cuando yo era pequeño y cuando escuchábamos música era cuando venía alguien de la familia, un hermano de mi madre o incluso mi padre, y ponía un disco de Pink Floyd. Cuando tú eres un artista y presentas un trabajo que crees que es bueno o que crees que se puede mejorar, presentarlo a alguien y que abra esa puerta a que lo descubra es complicado. Y más si dices que eres “el hijo de” porque va a estar condicionado, y va a tener unos prejuicios. Eso para nosotros ha sido duro, al principio hemos tenido que demostrar que nosotros por nuestra cuenta hacemos las cosas. Como padre me ha podido dar los consejos que me han dado otros amigos artistas.

¿Qué música escuchabas de pequeño que haya podido influir en tus composiciones?

Mi primer recuerdo es de los grupos infantiles como Botones o Parchís que yo sentía con especial agrado y una sencillez a la hora de escucharlo. En casa había discos de Jimi Hendrix, Triana o Lole y Manuel. Cuando fui creciendo descubrí a Michael Jackson, que en mi generación cuando salió “Thriller” fue una bomba enorme que aparecía en televisión y cada vez que veía el video de los zombies me metía debajo de la mesa. Cuando cumplí 14 años mi padre me dice que me va a llevar a un concierto para descubrir a uno de los mejores artistas: Prince. Lo vi en Madrid en el Vicente Calderón y eso fue lo que me dejó tocado. Para mí Prince es lo más grande que hay a nivel musical, creativo, y de hecho sentí mucho su muerte. Luego llega Queen, Guns n’ Roses, Soundgarden, Faith No More y ahí es cuando dije voy a montar una banda, quiero hacer rock and roll.

Me comentas que todos estos músicos han influido en ti a la hora de subirte al escenario, desde la creatividad hasta la hora de hacer arreglos. Centrándonos un poco en el sonido de Estirpe, que ha ido evolucionando a lo largo de todos estos años, quiero saber cómo ha influido el hecho de tocar en países del otro lado del charco en tus composiciones.

La experiencia de viajar fuera ya te inunda con un montón de sensaciones. El relacionarnos con gente de una cultura diferente, salir a la calle, ver lo que hay, convivir en un hotel con un alto porcentaje de músicos. En el hotel donde estábamos en México había un hombre que vendía música y tenía un puesto con discos y un altavoz a toda potencia con mucha música mexicana, esas cosas como músico me llegan; lo filtro, lo interpreto y luego en casa le saco partido musicalmente.

¿Vuelves a escuchar los discos que habéis grabado?

Pues no suelo escuchar mis discos porque los compongo, los produzco, los grabo, los mezclo y una vez terminados los escucho mucho, pero con el tiempo voy desarrollando cosas nuevas, voy aprendiendo y no me da tiempo.

Al ser un grupo underground, ¿cómo la democratización de la tecnología a la hora de grabar en casa, crear maquetas, e incluso la evolución de las redes sociales a la hora de compartir vuestra música os ha podido ayudar?

Fíjate que nosotros hemos crecido en una fase en que Internet se estaba empezando a desarrollar como una forma de comunicación. Nosotros fuimos pioneros en Córdoba en tener una página web allá por 1992. La tecnología nos ha ayudado muchísimo a desarrollarnos como músicos con todos los programas y tarjetas de sonido, aunque costaba mucho con poquísimo podíamos hacer demos más profesionales, esas demos que yo ahora puedo hacer en casa y son discos. Creo que somos un grupo atípico por lo que es complicado poner una etiqueta; estamos en un mundo en que si no te puedes poner una  es más difícil moverse. Es un arma de doble filo para nosotros, pero si nos dejamos llevar por la corriente tal vez nos podría ir mejor, si hubiéramos sido de fuera a lo mejor hubiéramos encajado mejor. No lo sé.

También creo que las redes sociales y los medios han ayudado bastante a apoyar a un sector de la música que no está respaldado en radiofórmulas o en televisión. Las redes sociales son muy accesibles y puedes informarte en Internet, y a los grupos se les da la oportunidad de llegar más directamente a las personas. Antes con una compañía dependía todo de ellas, ahora tienes este vínculo directo con el público.

¿Crees que se está regenerando la escena del rock and roll underground con chavales?

Normalmente hay movimientos musicales que son cíclicos y se ha demostrado durante muchos años. El rock siempre ha permanecido aunque ha estado un tiempo que no se le ha dado la importancia que debiera tener. Normalmente hay una oleada de un tipo de música y todos quieren hacer eso, la electrónica, el indie que ha estado ahí. El rock siempre ha estado a la sombra. Yo tengo la sensación de que el rock no interesa porque es una forma de comunicar, donde se dicen muchas verdades y creo que no conviene que esté muy despierto. Respecto a los grupos que están surgiendo me alegra porque he descubierto bandas que son muy jóvenes y están empujando con esta manera de hacer música. Yo soy rockero pero me gusta todo tipo de música, el rock me apasiona pero para mí es música.

¿Cómo definirías a Estirpe?

Es una forma de hacer música por encima de la etiqueta, para nosotros no hay fronteras. No porque yo sea músico, porque tenga una filosofía de rock voy a evitar escuchar otro tipo de música por mucho que diga la gente que no le gusta. Habrá temas de Ricky Martin que me gusten y otros que no, de lo que soporto y lo que no soporto, lo bueno es que sabes apreciar lo que no te gusta y lo que no quieres reflejar en tu música.

¿Qué nos tenéis preparado para el 7 de octubre?

Vamos a centrarnos en hacer un concierto recopilando lo que consideramos que funciona e la conexión banda-público. Es una despedida y queremos que sea muy variado, muy directo para tener a la gente a tope desde el principio hasta el fin.

¿Tenéis pensado grabar ese concierto en directo?

No tenemos una compañía que pudiese grabar ese concierto. Sabes que tocar en una sala no es gratis, hay que alquilar, hay un despliegue de medios y de gastos que son increíbles. Sí, habíamos planteado la posibilidad de grabar el de Madrid, pero no lo sé, depende de cómo vaya la venta de entradas que de momento va bien. Es una locura grabar conciertos porque a mí me gusta mezclar el audio con las cámaras, pero cuesta mucho dinero y yo quiero acabar el proyecto. No quiero más trabajo a posteriori.

Entonces, ¿estamos hablando del fin de Estirpe?

Sí.

¿Cómo llegasteis a esta conclusión?

Loren vino un día y me lo dijo “¿por qué no nos planteamos un descanso?”. Nunca lo hemos llamado separación, es un descanso indefinido que significa que vamos a aparcar, que vamos a dedicarnos a vivir. Cuando tienes un grupo no tienes vacaciones, tienes que estar siempre pendiente, entonces llega un momento que te lo planteas. Yo lo sacrifico todo, no voy a dejar lo que soy. Yo quiero aparcarlo y la idea es desarrollar proyectos por otro camino. No quiere decir que nos hayamos peleado, nos llevamos muy bien. La inercia ha sido tan fuerte que nunca nos habíamos planteado descansar.

Estirpe realizó un parón a causa de tu enfermedad Mart, ¿esas vivencias se vieron reflejadas en la banda?

Me tocó dar un parón sí o sí. De alguna forma nos paralizó un momento importante en nuestra carrera, pero claro más importante era curarme. Mis compañeros se portaron bien conmigo y sirvió mucho para reflexionar y para querer seguir en lo que era Estirpe  y sacar fuerzas. Veníamos arrastrando unos momentos delicados con los miembros y llevábamos unos años tirando. Así que durante la enfermedad mi meta era curarme para seguir con Estirpe, era como una inercia sobrenatural. Ese punto de decir voy a superarlo porque la energía que había con mi banda era de vamos a salir y a seguir adelante. Ahora que ha pasado el tiempo y que hemos pasado ese temporal, después de hacer las presentaciones con Jam Fuzzion Klan, nos hemos sentido de alguna forma plenos y hemos sabido decir que hemos hecho todo lo mejor que hemos podido. Tenemos una edad que creemos que estamos en el mejor momento para aparcar una cosa y dedicarnos durante otro tiempo a otra para ver cómo salen las cosas. Yo como músico hay cosas que en Estirpe no entran; musicalmente hablando, sí que me gustaría hacer otras cosas distintas. Quiero empezar de cero y ver qué opciones me da la vida.

He leído en alguna entrevista e incluso en la letra de la canción “Como Ayer” la frase de “he condenado a la mediocridad”. ¿A qué os referís con eso?

A la mediocridad nos referimos a que estamos en un momento en lo que lo mediocre es lo que vale. Digamos que si te sales un poco de lo estándar eres un raro, o sea que es mejor ser una persona que no se moja. Nosotros condenamos eso, nosotros somos lo que somos, Estirpe no vamos de nada ni queremos adaptarnos a lo que mueve la corriente. Considero que después de tantos años, de venir de una familia de músicos, de ver lo que hay en el entorno de la música, creo que lo importante es ser lo que eres. He visto a muchas personas que le dan más importancia a ir de algo, con delirios de grandeza, y eso es porque realmente no es lo que dice ser.

¿Puedes resumir estos 20 años de trayectoria de Estirpe en una frase?

Creo que me considero uno de los culpables de la historia del grupo, de mi vida y la de mis compañeros. Todo lo que somos es porque hemos crecido desde muy jovencitos con una manera de entender la vida con la música. La música nos ha hecho ser las personas que somos hoy. Loren no sería lo mismo de no haber pasado por aquí, sería un químico, un desperdicio si no hubiera pasado por aquí (risas) y aquí está muy bien aprovechado. Estirpe no es hacer música solamente, es reflexionar, es meditar, es estar concentrado en una forma de hacer las cosas, aprender día a día, te puedes creer que has sacado el mejor disco de tu vida y de repente te sorprendes porque la vida te ha llevado a hacer otra cosa mejor. Estirpe nos ha llevado a saber aprovechar lo bueno y lo malo. Creo que podría definirlo en una disciplina sin maestro.

¿Algunos planes para el futuro?

Creo que lo más sano es darse un descanso entre nosotros. Yo estoy componiendo, porque siempre lo he hecho y en diversidad de estilos. No sé por dónde va a salir esto, desde música electrónica con cosas muy melódicas, más rock, pero ahora me centro en hacer bien las cosas con mi banda.

¿Algo que añadir?

Bueno, con respecto al concierto del 7 de octubre de Joy Eslava queremos centrarnos en hacer un buen concierto, en hacer un buen repertorio. No creo que haya sorpresas y si a última hora aparece alguien será bienvenido.