Entre loops, risas y prog: Vincent Cavanagh y el nuevo cartel de Be Prog! My Friend

Xavi Forné junto al promotor de Madness Live, Juan Antonio Muñoz. Foto: Marina MoralesVincent Cavanagh en su actuación en la galería Error! Design. Foto: Marina MoralesVincent Cavanagh interpretando uno de sus temas en acústico. Foto: Marina MoralesCon una acústica algunos pedales fundamentó el artistas su concierto. Foto: Marina MoralesEl cantante en uno de los momentos más íntimos de su show. Foto: Marina MoralesEn el evento se presentó el nuevo cartel del festival. Foto: Marina Morales

Si por algo se ha caracterizado históricamente Be Prog! My Friend es por su apuesta por la calidad y el cariño en los pequeños detalles, siempre con una personalidad bastante fuera de lo común en la programación musical. “¿Un festival de prog en España? ¿De referencia mundial? ¡Ni de coña!”. Si a muchos nos lo hubiesen dicho hace diez años esta hubiese sido con total seguridad la reacción más extendida, fuera de la condescendencia de algún despistado o de un nostálgico de sien nevada. Pero lo cierto es que a todos nos resultaría muy difícil imaginar ya el panorama de festivales estivales patrios – vaya con el trabalenguas – sin este evento. Sus hasta ahora tres ediciones han sido testigo de algunos de los conciertos más impactantes y memorables de los últimos tiempos en la Península. Opeth, Tesseract, Haken, Steven Wilson, Magma, Camel, Leprous, Riverside, Iamthemorning, Between The Buried And Me, Alcest, Devin Townsend, Fish, Pain Of Salvation, y la lista sigue todavía un buen rato más.

Claro que ese éxito no consiste sólo en ser ingenioso por las redes contando un  par de chascarrillos fáciles y metiendo a cuatro gafapastas locos a tocar durante todo un fin de semana en una sala cualquiera. Se consigue teniendo una visión, cuidando esos pequeños detalles a los que me refería. Y ya no sólo hablo del hecho de escoger el ensoñador emplazamiento del Poble Espanyol barcelonés como telón de fondo; de lo que hablo es de una serie de buenos hábitos que sólo pueden salir del corazón, cosas que de verdad consiguen generar una ilusión sincera y humana entre aquellos que disfrutan con toda su alma de la música y que entienden que esto va algo más allá de la mer simpatía hacia un tipo de género. Uno de esos saludables hábitos es el de contar con una bonita serie de carteles diseñados por Xavi Forné de Error! Design, clásico indiscutible e indiscutido en la imaginería del festival. Tomando su popular galería en el – cada vez menos – bohemio – y gentrificado – barrio de Gràcia, aprovechamos para hacerle una visita el pasado jueves 18 de mayo. Bueno, nosotros y ¡Vincent Cavanagh!

Porque si hay algún claro embajador de la causa, éste es el carismático músico de Liverpool. De los últimos cuatro carteles él ha sido fijo en tres de ellos, siendo sin duda el más entregado al espíritu del evento. Así pues, con su guitarra a cuestas – y su infernal looper –  se desplazó para amenizar una agradable velada en lo que podríamos definir como un encuentro entre amigos más que un concierto al uso. Muchos recordarán el set que el frontman de Anathema protagonizó en formato semiacústico en la edición de 2015: arpegios, melodías facilonas, acordes y loops que no acabaron de salir del todo; aunque tampoco es que importase, después de todo: los que bien conocen a la banda saben que a fin de cuentas sus conciertos son más que cualquier otra cosa un acto de catarsis colectiva, una comunión de feligreses entregados a unos clásicos contemporáneos casi hímnicos: “Fragile Dreams”, ”Untouchable”, “Thin Air”, “Deep”… Pues bien, el guión no varió a duras penas, aunque esta vez no hubo espacio para temas de Manu Chao.

En un tono más serio, sí que hubo espacio para los homenajes. Más concretamente, para el recién fallecido Chris Cornell, a quien le dedicó claramente emocionado el tema “A Fine Day To Exit”. Tampoco faltó espacio para arranques espontáneos incluyendo de forma inesperada “Angelica”, uno de los grandes ausentes habituales en los conciertos de Anathema. Fuera de apreciaciones puramente personales – porque creo sinceramente que es una pena que estos temas hayan sido condenados a anatema en sus shows, y nunca mejor dicho –, en lo global podemos decir que fue algo digno de ser recordado. Ahora sólo nos queda desear que esa intensidad y simpatía vuelva a hacer acto de presencia el próximo 1 de julio en el mismo festival. ¿Nos vemos ahí?