Discos más destacados de 2017

Finaliza el año y cada una de las cabeceras musicales (revistas, webs, blogs, redes sociales) de este país y extranjero nos afanamos por hacer una recopilación de lo mejor del año. Una veces con una intención promocional, que duda cabe, otra para dar rienda suelta al deseo de compartir con los demás esos discos que este año nos han dejado flipados, y sobre los que estabamos impacientes por colocar en un ranking, que en la mayoría de las veces poco valor tiene, salvo el de colocarlos uno arriba del otro; porque todos sabemos que lo subjetivo al fin y al cabo es una cosa muy personal e intransferible, que no convence a todos (de ahí las numerosas listas).

Al principio reticentes, no hemos podido resistir la tentación de destacar aquellos discos que este 2017 nos ha dejado y que nos han sorprendido, emocionado, alterado y alegrado (o entristecido, de todo hay). Hemos evitado en todo momento posicionar el mejor y el peor porque no es nuestro cometido, pero si plasmar la subjetividad y la heterogeneidad musical de los que conformamos el equipo de Rock I+D, con el único objetivo de servir útilmente al humilde cometido de la prescripción musical, que tan degradada se encuentra en estos momentos.

Disfruten de la selección, deseando que 2018 sea otro buen año para el rock y para la música en general.

 

 

MASTODONEMPEROR OF SAND (REPRISE RECORDS)

Sin duda uno de los discos de metal más destacados del año, este Emperor Of Sand, el último trabajo de los geniales Mastodon. Con esta nueva epopeya metalera han conseguido subir el listón, el cual parecía haber llegado a su límite creativo con el explosivo Crack The Skye, para muchos el disco más destacado de la discografía de los de Atlanta.

Una historia rebosante de fantasía y épica inspirada en vivencias reales de miembros de la banda, donde se canta contra la enfermedad y la desolación, en un intento por entender los misterios de la muerte. Todo ello con un punto de esperanza, que hace de este disco, a priori, oscuro, un trabajo luminoso y brillante.

Siguiendo la tendencia de sus últimos álbumes, pero con un ojo puesto en el pasado más reciente, Mastodon han creado un artefacto sonoro que consigue transportarnos a un mundo propio de fantasía, donde todo es posible. Cualquier riff o solo de guitarra o redoble de batería consiguen emocionarnos y transmitirnos sensaciones que desembocarán en el más puro éxtasis metalero. Pasión y épica a raudales en un disco que no deja tiempo para la contemplación.

Emperor Of Sand es un auténtico torrente de creatividad que se plasma en grandiosas canciones como la enigmática “Sultan’s Curse”, la pop-roquera “Show Yourself” de tintes queenstonianos o la apabullante  “Steambreather”. Lo mejor de Crack The Skye se entremezcla con el dinamismo de sus últimos discos para dar lugar a otra obra maestra del género.

Pero esto es solo un pequeño muestrario de lo que podemos encontrar en este fantástico álbum, al que invito a que os acerquéis tanto si ya lo habéis escuchado como si aún no habéis tenido la oportunidad de escucharlo.

Si os va el metal, si os fascina el rock épico, Emperor Of Sand es el disco idóneo para sentir otra vez la pasión por la música bien hecha.

XISCO GARCÍA

                              

 

 

ARCAARCA (XL RECORDINGS)

Vanguardia; progreso; transgresión. Cuánto nos entusiasmarán estas palabras en la crítica musical para estar media vida utilizándolas. Nos fascina todo lo que suena a nuevo; veneramos la virtud de la frescura, repudiamos rápidamente todo aquello clónico en busca de ese algo más, cruzamos fronteras inimaginables, buscamos incansablemente lo inefable. Pero también creo que es habitual encontrar cierta condescendencia en estos acercamientos; nos cuesta la vida abandonar nuestro propio lenguaje y sus referentes habituales. Tenemos el gatillo flojo con lo de la “obra maestra” – lo que termina siendo odioso cuando florecen varias docenas de ellas cada mes. Lo que habitualmente se nos olvida es que para que tal maestría se consuma es imprescindible un discurso incómodo, salvaje e incluso tóxico y enfermizo. Hoy no nos cuesta afirmar que The Wall o Animals son creaciones imprescindibles para entender el devenir del vanguardismo en el siglo XX y parte del XXI, pero su magia residía precisamente en entender su contexto e inocular con premeditada malicia un discurso sonoro y textual muy fuera de los estándares de la época.

Algo similar siento escuchando a Arca y su primera incursión homónima, en la que abandona la mera experimentación a través del IDM y el glitch para abrazar por primera vez unas formas vocales rocambolescas, hiperbólicas y dolientes. El venezolano Alejandro Ghersi es consciente del potencial dramático de sus interpretaciones y las rodea de paisajes retorcidos y venenosos en los que narra lacónica e improvisadamente el extenuante ritual de castración emocional que supone la represión de su identidad sexual y de género. Explicito y ambiguo a partes iguales, Arca comprende algo que va muchísimo más allá de la música: la melancólica y abrasadora depresión que sigue atormentando a los muchos que siguen sin voz. Su sangrante experimentación, reforzada por sus deslumbrantes performance en vivo, representa uno de los ejercicios más sobrecogedoramente honestos dados en la música electrónica de la última década, devolviendo a la transgresión su auténtico significado.

FERNANDO ACERO

                                          

 

 

KENDRICK LAMARDAMN. (INTERSCOPE RECORDS)

Después de haber llegado a la cima, de haber querido luchar por los suyos y de que se le haya colocado en una posición de héroe en la que no se encuentra del todo cómodo, Kendrick Lamar mira hacia su interior, se aísla en las alturas y reflexiona sobre él mismo y lo que le rodea, sobre todo lo que le hace daño a él, a su país, a los que quiere, pero que no puede solucionar. Y sólo se le escapa un suspiro: Damn. Maldita sea. Y punto. Sin exclamación, no es una sorpresa: es una preocupación.

Así comenzaba a escribir una reseña de DAMN a las pocas semanas de su lanzamiento, y con el año a punto de terminar he de admitir que no solo mantengo las ideas que extraje del álbum entonces, sino que allá por el cuarto mes del año parecía, sin que nosotros lo supiéramos, que Lamar predecía cómo sería este fatídico 2017. DAMN es el disco de las dudas, de la falta de fe en un sistema cuyos pilares comienzan a derrumbarse, ya sea a nivel político, social o personal. Es un disco en el que el artista californiano expresa sin tapujos sus inseguridades y lo oscuro que ve el futuro (situándose así entre su público, no por encima de él), un contraste radicalmente opuesto al optimismo y la esperanza que rebosaban en To Pimp A Butterfly (2015) y que se puede observar muy claramente comparando su figura y expresión en estas dos portadas.

En un mundo que parece penalizar la debilidad y la inseguridad, Kendrick Lamar se lanza a preguntar, a cuestionarlo todo, no esconde ni su infelicidad ni sus dudas. Solo a través de interrogantes lograremos encontrar nuestro lugar.

MARINA RF

 

                            

 

 

 

ÁNGEL STANICHANTIGUA Y BARBUDA (SONY)

“Tu amor no arde, solo escupe fuego”. El incendio lisérgico que Ángel Stanich provocó a base de ricino y cinzano hace unos tres años con su Camino ácido prosigue su avance y amenaza con arrasarlo todo sin piedad. Antigua y Barbuda (Sony, 2017) es su manifiesto pasional y político conectado de forma permanente con la rica y longeva herencia americana. Sin embargo, en esta nueva colección de canciones el artista de “Sun Thunder” –como él llama a su querida Santander- abre una veda inexplorada hacia el rock de autor, tripulada junto a su inmejorable guardia de músicos pretoriana (la mordiente guitarra de Víctor L. Pescador y los ex Idealipsticks Lete G. Moreno, Álex Izquierdo y Jave Ryljen) que navega por todas las costas de España y del extranjero. Un álbum de madurez donde se mide frente al espejo a la vez que proclama sentencias sobre la vida y la existencia, y en particular, del periodismo, su vocación universitaria. “Prefiero ser Bob Dylan que Manuel Campo Vidal” o lo que es lo mismo, “Prefiero el remedio a la enfermedad”. Una apuesta a ciegas por sus canciones ante la expectativa de un proceso de demolición vital y profesional. Aunque sus derechos de copyright los tiene la multinacional Sony, había una época en la que solo podías tener Camino Ácido cuando venía a tocar a tu ciudad, un álbum que incluso se llegaba rumorear “que nadie lo había visto, pero existía”. Los grandes momentos de Antigua y Barbuda también vienen, en parte, de su mano derecha, de su productor musical y amigo incondicional, Javier Vielba (aka El Meister). Sé muy bien lo que hice ayer, recita en “Un Día Épico”, un tema donde ejerce de autocrítica rozando la parodia. Esta es otra de las grandezas del álbum, y es que a riesgo de volver a hacer lo mismo y repetirse, decide adelantarse por el carril izquierdo con su flamante camión ante la pregunta: “¿Cuál será la buena?”  Si estás planeando un viaje alucinado y destructivo a las costas caribeñas, una cena con Janis en la que Bukowski sea el plato principal mientras habláis de tetas gigantes, o tomarte unos chatos en la plaza de San Isidro al sol madrileño, este es tu disco.

ENRIQUE ZAMORANO

                                        


 

 

THE DREAM SYNDICATEHOW I DID I FIND MYSELF HERE? (ANTI)

La enésima resurrección de Steve Wynn supone mucho más que una reactivación todo-por-la-pasta de su banda fetiche, The Dream Syndicate. Cuando el olvido amenaza a sus compañeros de correrías del Paisley Underground, Wynn nos sorprende con un disco rotundo y trascendente, que teje sus redes omnidireccionalmente; recupera, en efecto, el oscuro pulso atmosférico, entrelazado en capas y capas de distorsión que retrotraen a los días de vino y rosas (clarísimo en el guiño del riff inicial de “Filter Me Through You”) Pero además el espíritu inquieto de estos veteranos abre camino a sonidos más luminosos, psicodélico a ratos, como queda remarcado en temas como “Glide” o “Like Mary”. Este forcejeo entre pasado y futuro es lo que hace de este “How Do I Find Myself Here?” un tenso reflejo de la situación actual de una banda separada a finales de los 80 y cuya vuelta a los escenarios en 2012 sorprendió a los fieles; si había sospechas de tongo, este disco las sepulta de golpe. Incluso se permiten una punzada nostálgica invitando a Kendra Smith (ausente de la banda desde su lejano debut hace 35 años) a cantar un tema (titulado, ríete, “Kendra’s Dream”), limando así asperezas con los recuerdos. Pero aquí no hay lugar para la melancolía, el sentimiento predominante que impregna los ocho temas del disco es el aislamiento, la claustrofobia (el ritmo cíclico y abrasivo en “The Circle”), todo ello encajado en las letras existencialistas de Wynn; empezando por la pregunta del tema que titula el disco, un tema que nos engulle en su mezcla de soul jazzístico en pleno trip y que desemboca en una catarsis de distorsión (acuérdate de “John Coltrane Stero Blues”) Este “How Did I Find Myself Here” abre un nuevo capítulo en la historia de una banda que se mueve cómodamente en la atemporalidad y colma las expectativas de cualquier fan de aquel lejano NRA.

J. SANABRIA

 

                            

 

 

VÖLUR ANCESTORS (PROPHECY PRODUCTIONS)

Unos de mis mayores descubrimientos personales en 2017. Este es el segundo LP de un trío canadiense formado por la violinista Laura C. Bates, el bajista Lucas Gadke (Blood Ceremony) y el batería Jimmy Payment (Do Make Say Think). Así como su formación resulta poco convencional, su propuesta tampoco se queda atrás en originalidad: una manera diferente de entender la música doom (en su concepción más amplia) que experimenta también con elementos de la música folklórica nórdica e incluso recursos más atonales propios de la música contemporánea o de la improvisación.

Aunque las comparaciones resulten odiosas, quienes conozcan la banda SubRosa podrán encontrar en esta banda un cierto parecido. Sin embargo, Völur supone un paso más adelante en cuestión de experimentación: el intercambio continuo entre bajo y violín en sus roles melódicos y armónicos, la variedad en la sonoridad y en la amplificación, la transición de las diferentes atmósferas y las melodías, la riqueza de texturas y dinámicas de sus instrumentos. Respecto a su primer LP, Disir, se observa que existe una mayor madurez y una producción mucho más cuidada.

Quizás lo que más destacaría sería el violín de Bates, que no se limita a un rol folklórico u orquestal: explora sus opciones sonoras, sus melodías, sus improvisaciones, los efectos y las distorsiones; y demuestra así la capacidad de su instrumento como una interesante alternativa a una guitarra electrónica tanto para acompañar como para las secciones solistas. Asimismo, el artwork, que bien merece la pena disfrutar en formato vinilo, resalta visualmente toda la simbología, transcendencia y la melancólica solemnidad que transmite el disco. En definitiva, una obra completa, que concentra una gran dosis de misticismo pagano, con escenas de monumental épica y magia.

MIGUEL PALOU

 

                                

 

 

ART & BEAUTYBLUES HAMMER (AUTOEDITADO)

Si blues es lo que lleva haciendo el palizas de Clapton media vida, o lo de la Vargas Blues Band, bueno, entonces el blues me resulta un soberano coñazo. Si blues es lo que facturan Art & Beauty cuando bucean en el pasado, entonces, por el contrario, es música viva, sangre atemporal que permite respirar a la víscera.

Hace casi siete años entrevisté al duo leonés de guitarra y batería (Nacho y reyes) (http://kaputmagazine.blogspot.com.es/2011/05/ruido-blanco-para-canciones-de-negros.html) y me decían que a ellos lo que les interesaba era “el ‘real country blues’ de las plantaciones del sur del Mississippi, es decir, todo el día currando como cabrones para poder llegar a casa por la noche y tocar un rato la guitarra”. Desde entonces han hecho honor a ese interés y lo han ampliado con el excelente Going Down South (2012), el fabuloso Hot Tunes (2013) y este Blues Hammer que los retrata en un momento de inapelable clarividencia. Aullante y bronco, inestable y desbocado como un tren de carga o un vagón de mina, siseante como una radial, el disco es pura roca blues sin cortar donde los temas propios (dejamos que los busquen) quedan al nivel de las versiones legendarias.

Su viaje a la esencia, a lo más áspero y real de una herencia ajena, ha sido, además, un proceso sabiamente expansivo: han bajado a beber a las fuente primitivas, sí, y mientras investigo me encuentro con nombres que desconocía por completo (Rube Lacy, Peetie Wheatstraw, Willie Newbern), pero también salpimentar el guiso con venenos sutiles que podrían pasar inadvertidos: lo mismo capaces de recoger en sus guitarras la radiación de fondo de Suicide que el eco fantasmal de los sótanos donde ensayaban Pussy Galore, Art & Beauty habitan un territorio heredado pero propio. No busquen esta maravilla en las tiendas. No lo encontrarán. Igual que a ellos, les toca a ustedes cavar.

LUIS BOULLOSA

 

                             

 

EXQUIRLAPARA QUIENES AUN VIVEN (SUPERBALL MUSIC)

Cuando escuché “La canción de amor de San Sebastián” quedé hipnotizado por su ambiente creciente y emocional, donde El Niño de Elche, recitaba un poema de T.S. Eliot, tan erótico como abstracto, todo ello arropado por una estructura musical de altísima calidad de la mano de Toundra.

Una experiencia perturbadora, que no podía quitarme de la cabeza; este nuevo proyecto conjunto, que nacería bajo el nombre de Exquirla y debutaría con su primer trabajo Para quienes aún viven, basado en los textos de Enrique Falcón y su libro La Marcha de los 150.000.000. Grabado y mezclado en los prestigiosos Ultramarinos Costa Brava y Cal Pau, consiguiendo un sonido particular a manos de Santi García, uno de los productores más importantes de la escena rock/indie/punk nacional, el cual ha trabajado con grupos como Viva Belgrado, Adrift, Toundra, Standstill o La habitación roja.

 Y es que el combo formado por los madrileños y el cantaor alicantino ha creado una obra perfecta, para divagar y profundizar en mensajes tan directos como enigmáticos, donde el post rock se funde con un flamenco moderno y transgresor. Desde “Canción de E” (el propio poeta se encarga de los recitados), se funde con “Destruidnos Juntos”, y el eco de las guitarras de David López y Esteban Girón, nos adentran en un paisaje surrealista y elegante yde una carismática paz.

Sus canciones son largas, superando en su mayoría los ocho minutos de extensión, atrapándote en su estructura musical, hecha para reflexionar y descubrir los múltiples matices que encierran, ambientaciones creadas a base de violines, timbales, vibrafónos, voces oníricas. Una de esas canciones donde degustar con tranquilidad una y otra vez su composición es el “El grito del padre”, su mensaje permite abstraerte en tus pensamientos, recreados con pequeños golpes musicales que aumentan el misticismo. Misticismo que alcanza su culmen en la corta y expresiva “Contigo”, la cual me ha acompañado en diversos pasajes emocionales este año, haciéndome sentir algo distinto cada vez que la he escuchado.

Pero quizás sus dos obras maestras, si tuviera que elegir alguna, serían “Un hombre” y “Europa muda”, donde se resumen tanto la poesía crítica y reflexiva de Falcón, la música efectista y cinemática de Toundra y el cante sentimental e inmaterial del Niño de Elche. Temas que hablan por sí mismos y desarrollan una profunda conectividad con el oyente, para crear algo mágico y poner un punto de inflexión en la escena musical experimental, con un álbum que será recordado por mucho tiempo.

JUAN ÁNGEL MARTOS

 

                             

 

ARCADE FIRE – EVERYTHING NOW (SONY MUSIC)

La banda canadiense Arcade Fire nos ha regalado durante este 2017 el álbum Everything Now. Un disco conceptual que ahonda en la sonoridad -impregnada de sintetizadores y elementos de la música electrónica- presentada en su anterior trabajo Reflektor y en el que se alejan del art-rock que les caracterizó en sus dos primeros álbumes, Funeral y Neon Bible, para abrazar a la música de baile.

Para el quinto álbum de su discografía, el grupo ha unido sus fuerzas en temas de producción con personalidades como Thomas Bangalter (Daft Punk), Markus Dravs, Geoff Barrow (Portishead) o Steve Mackey (Pulp). Como resultado de esta unión, Arcade Fire nos presenta su disco más ligero a nivel sonoro pero se aventura en lo lírico aL tratar, con toda naturalidad, conceptos complejos a partir de formas sencillas. Ejemplo de esto es el tema encargado de dar nombre al disco, “Everything now”, el cual nos muestra a golpe de pop el lado oscuro de poder tener y de querer todo al momento, debido al avance de la tecnología y su influencia sobre nosotros. La cara que resulta de una sociedad que vive por y, en algunas ocasiones, para las redes sociales y en la que se exige ser feliz constantemente. Una cara que queda retratada en la canción más rockera del álbum “Infinite Content” o en “Creature Comfort”, un corte potente que habla de la necesidad de destacar del ser humano y la frustración que esto puede provocar.

Para finalizar, no podemos olvidarnos de mencionar los temas “Electric Blue”, protagonizado por la particular textura vocal de Régine Chassagne y “Put Your Mony on Me”, las cuales forman parte de ese repertorio -en crecimiento continuo- de canciones que la banda toca en directo y que no quieres que se reduzca jamás.

MARÍA FAR