Cuchillo de Fuego y Extinción de los Insectos – Disco Compartido

Cuchillo de Fuego y Extinción de los Insectos (Amawisca/Afeite al Perro, 2017)

En definitiva un disco compartido que va a reventar tu escala de valores.

Dos bandas y un destino. Cuchillo de Fuego, la banda pontevedresa con raíces en el Liceo Mutante que nos sorprendió en 2014 con su explosivo y confrontacional Triple España se unen a los hiperactivos Extinción de los Insectos en un disco compartido, que editarán los sellos independientes Amawisca y Afeite al Perro. Una osadía que solo ellos se podrían sacar adelante.

Este vinilo de edición limitada, que será editado la semana que viene, es una auténtica voladura de cabeza, un polvorín a punto de estallar en nuestras aplatanadas conciencias. Como es costumbre el disco se divide en dos caras, una para cada banda. Por un lado, la inmisericorde tralla psicodélico-grincoriana de Extinción de los Insectos y por otra el punk-sludge de humor político y social de Cuchillo de Fuego.

De estos últimos podremos escuchar tres nuevos títulos, que son una vuelta a las esencias, para una de las bandas de hardcore punk más originales que existen hoy día en España. “Las Motos de Agua” es un compendio del ideario “pijista”, un salvavidas guitarrero para esta especie particular de seres humanos de existencia pseudo-sofisticada. Aquí el riff monolítico y el desgarro en la voz de Xosé Lois no cejan de dar candela desde el principio, fieles a su estilo. Como “Bastante patada en la cabeza”, con el que triplican el ritmo con el mantra “tengo un sueño: Forocoches”. Crítica mordaz y divertida sobre el uso de internet y sus nocivas consecuencias. Y como broche de oro la estrambótica oda a “Valencia” donde la banda ha vertido todo su arsenal de experiencias desquiciantes. Una delicia comprimida en tres cortes que se pasan tan veloces como dar una vuelta en moto al circuito de Cheste a 300 km/hora.

Y más rápido aún se pasan los cinco suspiros viscerales de Extinción de los Insectos. Un dúo inclasificable (formado por Jose y Miguel) que ejecuta temas de menos de un minuto, a toda mala hostia. Nada que ver con el grindcore. Esto es “ultra velocidad”. Ponle todos los mach que quieras. Una turbina de estilos, sonidos y géneros que no se sabe muy bien por dónde cogerlos. Impresionantes e inquietantes a la vez.

En definitiva un disco compartido que va a reventar tu escala de valores.