Bullet Height: “Nada de jams en el local de ensayo, ¡la única jam fue entre mi portátil y yo!”

El británico Jon Courtney y la angelina Sammi Doll forman Bullet Height, un proyecto de rock electrónico afincado en Berlín que lanzó su álbum debut el pasado mes de mayo a través de Superball Music. Con Courtney, productor, es con quien hemos hablado para saberlo todo sobre ‘No Atonement’, que destaca por aunar la pesadez y agresividad de los riffs de metal con la explosividad de la música electrónica.

En primer lugar, y como introducción, Jon, me gustaría preguntarte por tu pasado musical y qué estabas haciendo cuando empezaste a dar forma a Bullet Height.

Componía y producía para mi banda Pure Reason Revolution. Cuando este proyecto llegó a su fin me mudé a Berlín y empecé a trabajar en el álbum de Bullet Height. También he hecho remezclas con KC Blitz para Bring Me The Horizon y muchos otros grupos de metal.

Ambos sois de sitios diferentes, pero os conocisteis y ahora vivís en Berlín. ¿Cómo llegasteis a la conclusión de que ibais a hacer música juntos? ¿Compartisteis la misma visión desde el principio?

Yo había estado trabajando en el álbum y tenía el grueso hecho cuando conocí a Sammi [vocalista y teclista de IAMX]. Lo estaba produciendo junto a Tom Bellamy de Losers. Una noche de fiesta me presentaron a Sammi -hablamos brevemente esa noche y al día siguiente le envié por email algún material. A ella le encantó y organizamos una sesión vocal. La primera sesión fue fantástica, elevando los temas a otro nivel. Preparamos más sesiones y todo fue a partir de ahí: Bullet Height había nacido.

Entonces Jon, tú fuiste quien construyó la base del disco y a partir de ahí entró Sammi. ¿Cómo fue el proceso con ella y grabando juntos en el estudio?

Yo compongo y hago la producción. Produje el álbum con el talentoso Tom Bellamy, de Losers.

Para cuando tienes una producción en el estado de mezcla, estás tan inmerso y dentro de ello que ya no tienes ni idea de qué suena bien, así que tienes que pasárselo a un par de oídos frescos. El soberbio Kevin Vanbergen hizo un gran trabajo mezclando.

Generalmente, las canciones comienzan con un piano o una idea de guitarra para una estrofa o estribillo con unas letras primitivas. Después grabo esta idea de forma aproximada y empiezo a construir el tema. Es un gran proceso de prueba y error. Es como si luchase contra ella para darle forma mientras experimento con las ideas. Muchas veces tengo demasiadas ideas y Tom ayuda a seleccionar las mejores (Sammi también ayudó en esto). Es importante tener un par de oídos de confianza extra para intercambiar ideas. La música se hizo toda en mi pequeño estudio en Berlín.

En ‘No Atonement’ yo he sido más bien el director musical, pero quién sabe cómo pueden cambiar las cosas y progresar en el futuro con Sammi.

Teniendo en cuenta la naturaleza electrónica de esta música, ¿cómo trabajáis juntos en ella? ¿Hacéis algún tipo de jam en el estudio para probar ideas o es un proceso que se produce enteramente en un ordenador?

Nada de jams en el local de ensayo, ¡la única jam fue entre mi portátil y yo! Los temas empiezan de forma primitiva y yo construyo y construyo. Algo como “Wild Words”, por ejemplo, se grabó inicialmente como una demo de piano y gradualmente se le añadieron elementos y mutó. Una vez que Sammi vino para las voces, los temas cambiaron y cobraron una nueva vida.

Supongo que vuestros apretados calendarios son una de las razones para no añadir más gente a la banda. Sí habéis trabajado con un batería. ¿Quién es y cómo fue hacerle partícipe del álbum, grabar con él, etc.? ¿Qué buscas en un batería “real” en lugar de seguir adelante únicamente con ritmos programados?

Un dúo fue siempre la visión y, francamente, no necesito una banda para hacer un disco, así que más músicos hubieran sido sencillamente superfluos. En el álbum, Dean Pearson tocó la batería encima de lo que ya estaba programado para darle un poco de vida a las cosas y embellecer los grooves.

Nuestro concierto del 18 de mayo en Urban Spree (Berlín) fue el primero con un batería en directo -un colega llamado Michael- que conocimos aquí en Berlín y es genial. Para los primeros conciertos no nos podíamos permitir un batería, ¡y sencillamente no había espacio en los minúsculos escenarios! Tal vez incluyamos más gente de directo en el futuro si es práctico y encontramos a alguien que nos guste.

Tener a Michael abordo es genial; es un batería fantástico y ayuda a elevar el nivel de las cosas y hacer que el sonido sea masivo.

¿Cuál es el enfoque de vuestro show en directo?

Sammi programa un show de luces que es una pasada. Las voces son mucho más crudas que en el disco. Intentamos cubrir tantos instrumentos como sea posible y hacerlo tan amplio como podamos con tres personas.

Da la impresión de que el mundo de la música electrónica es mucho más colaborativo que el del metal. Vosotros ya tenéis un par de remixes de vuestras canciones hechos por otros artistas. ¿Cómo trabajáis en este terreno? ¿Os gustaría colaborar más, no solo con DJs sino también con bandas de metal, por ejemplo?

Siempre estamos abiertos a colaboraciones. Hemos colaborado con Hyper, que remezcló “Hold Together” en un tema para su álbum. Nos envió una instrumental y dijo: “Haced lo vuestro” y quedó genial. Con suerte habrá más colaboraciones en el futuro. También tenemos ganas de remezclar a otros artistas.

Cuando se trata de alguien remezclándonos a nosotros, simplemente enviamos bases de los temas y decimos: “Haz lo que te guste”. Obviamente nos gustan los artistas que nos remezclan.

Vuestras influencias electrónicas, así como la pesadez de los riffs de metal, piden un sonido muy específico. ¿Teníais una idea clara de qué buscar en el estudio? ¿Cuáles crees que son vuestros puntos fuertes en cuanto a sonido?

Somos una banda de rock electrónico. No hay un gran plan para un sonido específico -sencillamente es lo que queremos hacer. Tengo un conjunto de influencias musicales y un montón de experiencias vitales -júntalas y el resultado es Bullet Height. Además, claro, ¡añade el talento de Sammi! Hay influencias centrales de algunos artistas y en el estudio hay una constante experimentación. La esencia de la producción es la experimentación, el descubrimiento y el crecimiento.

Puntos fuertes: melodía pegadiza, distintivas armonías vocales, riffs feroces ¡y electrónica bombeante!

¿Vivir en Berlín te ha influenciado en algún sentido musicalmente, con una escena electrónica tan importante?

Tan pronto como me bajé del avión en Berlín, quise hacer techno [es broma]. Todo el mundo en el edificio de mi estudio hace techno -¡yo soy el raro! No creo que la ciudad haya influenciado el sonido de forma masiva, por así decirlo, pero estar aquí y la experiencia de estar aquí ha dirigido el contenido lírico sin duda.

Creo que el rock europeo en todas sus variantes ha estado siempre mucho más en contacto con la escena electrónica que el americano, ¿estás de acuerdo? ¿Notas la diferencia con Sammi, que procede de Los Ángeles?

No estoy seguro, pero lo que sí sé es que mi primera exposición a la música electrónica fue a través de artistas británicos como The Prodigy, Chemical Brothers y Massive Attack. Estos artistas pioneros continúan siendo una gran influencia. Estos artistas se infiltraron en mi gusto musical, el cual antes de ese momento había estado firmemente enraizado en el grunge de EEUU.

Habéis escogido ‘No Atonement’ como el título del álbum, ¿es una declaración? Hay ciertos sentimientos oscuros en el disco, pero la sensación general para mí es  positiva.

Siempre hemos necesitado mejorar y arreglar las relaciones rotas o que se están rompiendo. Albergar resentimiento es fatal, tenemos que seguir adelante y perdonar. Si una disculpa que estás esperando no llega nunca, ¿vas a seguir enfadado para siempre? No, tienes que perdonar y pasar página. Nosotros también tenemos que perdonarnos a nosotros por ciertas cosas. Hoy en día hago enmiendas tan pronto como algo va mal, pero en el pasado no se me daba tan bien y las cosas acababan siendo un desastre emocional. En gran parte del álbum me encontraba bastante resentido por una cosa u otra, pero el ruido se ha disipado y no me consume. Sigue habiendo cosas que enmendar y estoy trabajando en ello.

Las letras son de experiencias personales y a veces experiencias de aquellos que tengo cerca que me infectan, abriéndose camino hasta el contenido. Mientras estoy escribiendo la música aparece la inspiración lírica y eso provoca nueva inspiración musical. Se alimentan la una a la otra.

Los temas pasan por el amor, la rabia, la culpa, el dolor, el miedo, la pasión, el resentimiento, las compulsiones, la amargura… emociones fuertes y cosas que a menudo necesitamos domar, ¡de otro modo llegan los problemas! No todo es tristeza y melancolía -y, como has dicho, también hay mucha esperanza, promesas y una positividad inspiradora.

Finalmente, ¿cuáles son vuestros planes para el resto del año?

Más pre-producción y trabajo en el show en directo. Empezamos los conciertos de nuevo en septiembre y planeamos estar de gira antes de finales de año. ¡Nos vemos en España!