El artista linarense Belin, conocido y reconocido mundialmente por sus grafiti y esculturas hiperrealistas, está centrando todos sus esfuerzos en la pintura en estos últimos años, en concreto con una nueva colección de obras encuadradas dentro de una nueva forma de entender su arte: el PostNeoCubismo. Una mezcla entre el hiperrealismo y las técnicas del grafiti con la desproporción de las formas derivadas del cubismo de Picasso. Hablamos con él justo unos días antes de que marchara a presentar su primera exposición de pintura en la capital francesa, en la Galería 24Beaubourg a escasos metros del Centro Pompidou. Nos encontramos con Belin en su estudio, sin poder ocultar la impaciencia y el nerviosismo que le genera esta nueva aventura que lo elevará a otro nivel dentro del panorama artístico mundial. Siempre con una sonrisa en la cara y un entusiasmo contagioso Belin nos recibe y nos muestra que su personalidad está incluso por encima de su calidad artística.

 

 

Comenzaste tu carrera como graffitero. ¿Aún te sientes un artista de la calle?

Más que un artista de la calle, yo me siento un artista en general. Realmente ya no pinto tanto en la calle como antes, aunque hago murales de vez en cuando. Pero yo estoy más en el estudio que en la calle. Aquello quedó como parte de mí, y quién sabe con el tiempo qué puede pasar. Ahora mismo estoy muy a gusto trabajando en el estudio.

 

¿Y ahora cómo te sientes?

Como un artista plástico. Hago una escultura, hago un cuadro, me pongo a dibujar, no se…a disfrutar.

 

En alguna ocasión has expresado que pintas porque lo necesitas. ¿Qué sentido tiene para ti la pintura, aparte de ser tu vehículo de expresión?

Para mí la pintura es lo que para otras personas puede significar el Canal Sur (risas). Un enganche (más risas). Para mí significa muchas cosas. La pintura me ha dado el conocimiento acerca de otros países, de otras culturas. Por ejemplo, a mi mujer la conocí viajando a México. La pintura es parte de mi vida. No sabría qué hacer si pintar. ¿Qué pasa? Que a veces también cansa. Después de pintar muchos días se necesita tiempo para descansar la mente para poder reinventarte o repensarte un poco. Porque la pintura te crea una tensión. También tiene que ver el estilo de pintura, en mi caso como soy tan perfeccionista y utilizo mucho el realismo, necesito esa tensión. Para mí la pintura es mi vehículo de expresión, mi forma de vida, mi día a día, es parte de mí como si fuera mi familia, mis hijos… todo está relacionado. Cuando pinto, pinto a mis hijos, a mi padre, a mi familia. Mi pintura perpetúa ese momento familiar en mi vida. Es como escribir. Yo no sé escribir, tú sí. Pero pintando voy haciendo el diario de mis cosas. En mi trayectoria te puedes fijar que por ese color puedes saber en el estado en el que estaba. Te das cuenta después. “Esto lo hice así por esto y esto por lo otro”. Mi vida está en mi pintura: soy yo.

 

¿Te ha faltado alguna vez la pintura, por ejemplo por culpa de una enfermedad?

 Una vez tuve una tendinitis en el dedo y me dijo el médico que tenía que reposar. Pero se quitó solo de tanto trabajar. Me he ido una semana de vacaciones en verano, pero tengo que hacer algo. Una semana sin pintar y estoy que me subo por las paredes. Si no me siento como que no sirvo.

Tú eres autodidacta.

Si. Estuve en el Bachillerato. Pero no lo terminé. En la escuela o en la escuela de arte,   –en ese momento yo pintaba en las calles con el grafiti– no había nadie que me dijera como pintar ni me enseñara, ni me guiara a cómo podía trabajar así. Entonces tuve que hacerlo yo solo. Pintando en la calle y dibujando mucho a lápiz. He sido autodidacta. Voy evolucionando poco a poco. Por eso me diferencio del resto de gente que sí ha terminado en la Facultad de Bellas Artes, porque mi pintura es algo muy mío, y no tiene nada que ver con otro compañero de clase, con el que no he compartido nada porque no lo he tenido.

 

¿Las instituciones ahogan la creatividad?

Yo creo que sí, porque he visto concursos de pintura y exposiciones, cuando son universitarios los que participan, y se parecen mucho entre ellos. Yo digo “¿te enseñan a pintar así?”. Yo creo que no te tienen que enseñar a pintar. Tú tienes que hacerlo  y otros tienen que apoyar o fortalecer tu estilo.  No te tienen que enseñar a pintar una cosa que no es tuya. Porque si cinco pintan igual, vaya rollo. Yo no quiero ser como ellos. Ahora estamos en el siglo XXI y el arte ha dado un vuelco, y aunque para mí todo el Arte no sea arte –yo soy bastante conservador en eso­– sí creo que cada artista tiene su personalidad y tiene su línea, su color, su trazo. Eso no te lo pueden enseñar, con eso naces, y de ahí tú lo desarrollas. Si no te ayudan en eso, te están rompiendo. Hay gente que me dice “¿por qué no pintas un paisaje?”. Yo no pinto paisajes porque  a mí me encanta cuando voy paseando y me enamoro viéndolo. Le tengo un respeto que yo lo aprecio de esa forma. ¿Por qué tengo que hacer algo para que se venda? Realmente hago mi trabajo, y más tarde o más temprano se tiene que vender. Así ha pasado y pasará siempre. También me dicen que lo de antes les gusta más que lo de ahora. Muy bien, pero esto es lo que estoy haciendo ahora. Todo tiene un porqué y un momento. Quiero disfrutar de la pintura, y no buscar el dinero, porque no sería un artista, sería otra cosa.

“¿Por qué tengo que hacer algo para que se venda? Realmente hago mi trabajo, y más tarde o más temprano se tiene que vender”

En tu obra podemos observar que las expresiones faciales, la movilidad de los labios y la boca y la expresividad de los ojos aparecen con asiduidad en tus trabajos. ¿Tiene alguna razón, algún sentido para ti?

No lo sé. Mucha gente me habla de lo mismo, de la expresividad de los ojos, que parecen que están vivos… Yo les digo que son así, que no hay otra forma de hacerlos. Dice el dicho que los ojos son el espejo del alma. Está claro que los ojos expresan, pero los labios también expresan. En una ocasión en Foglia, que está cerca de Nápoles, en un evento se hizo una exposición donde yo pinté a un hombre como sorprendido, pero tapé sus ojos, una línea negra tapando sus ojos. Como todo el mundo me decía como expresaban mis ojos, dije “ahora te tapo los ojos y que exprese la boca”. Toda la cara expresa, todo el cuerpo expresa. Hay gente que se expresa mucho con la cara. Mi hijo por ejemplo está todo el tiempo expresando con la cara, gesticulando, desarrollando sus músculos faciales. Y hay gente que no, como Aznar que era inexpresivo (risas).

 

Picasso visto por Belin bajo el prisma del PostNeoCubismo

 

Tu última colección se titula “PostNeoCubismo”, que ya en sí es toda una declaración de intenciones. ¿Cómo lo definirías?

Fui a Málaga en febrero de 2016 a un evento solidario a las espaldas del Museo Picasso. Picasso me gusta, pero no me había metido mucho en su trabajo.  Me dije “voy a hacer una reinterpretación de una obra suya con spray y voy a  utilizar el realismo con el cubismo”. Algo que no utiliza él, pero que yo tampoco pretendía hacer algo nuevo, simplemente interpretar una obra utilizando mi estilo. Utilicé a mi hija para interpretar la obra de Picasso y salió una cosa que era nueva por casualidad. Después me puse a dibujar. Cuando vi eso, viajé a Holanda, seguí dibujando, pintando. Pero mi cabeza no pensaba en un realismo proporcionado. Ya era hora porque estaba agobiado, llevaba años amargado. Yo no quería hacer lo que estaba haciendo, era repetitivo. Sin embargo la línea, el plano, el volumen, eso que tanto he hecho durante estos años, al mezclarlo con la influencia de Picasso sale eso. La desproporción ya la había utilizado en 2009, había hecho cosas en 2010, pero al hacer aquello me decanté por éste camino. Quiero seguir desproporcionando las cosas y seguir disfrutándolas más que nunca. Utilizando el plano del grafiti, la textura de las letras del grafiti y utilizando mi realismo. En Barcelona, la galería Mad Gallery me dijo “Belin, esto es PostNeoCubismo”. La base es el cubismo y el realismo, y el grafiti también. Después me propuso mí representante (Nicolas Couturieux, n.d.r.) que pintara a pincel con acrílico y al óleo. Al poco tiempo tenía una exposición para mí en París, a diez metros del Pompidou.

 

“Los artistas urbanos o del grafiti tenemos algo que no tienen los demás que es utilizar la calle como medio de expresión”

 

¿Consideras que el street art es un campo de pruebas perfecto teniendo en cuenta lo globalizado que está el arte en el mundo?

Nunca lo he considerado un banco de pruebas. Sí que he pensado que es un medio. Creo que se ha utilizado el street art para llegar al mundo entero. Los artistas urbanos o del grafiti tenemos algo que no tienen los demás que es utilizar la calle como medio de expresión. Al utilizar la calle hacemos una publicidad de nuestro trabajo que otros artistas no pueden. Si tú haces una obra en Nueva York, te va a ver muchísima más gente que si pintas un cuadro en Nueva York dentro del estudio. Puede que haya gente que lo vea como un banco de pruebas, que lo utilicen para llegar a algún sitio. Banksy y muchos artistas han utilizado la calle porque les ha dado la gana, pero no pretendían eso que hablamos. Pienso que no lo pretendían, porque si no se jode. Los grandes no han buscado eso, han buscado expresarse en la calle y eso los ha llevado a todas partes del mundo, a lo más alto del arte contemporáneo.

 

Basquiat entonces, Banksy ahora. Los artistas callejeros pasan de la calle a la galería y de ésta al museo. ¿Es un paso natural del artista contemporáneo?

Eso tiene que llegar. Por desgracia en la sociedad que estamos lo que está en la calle no se valora, yo lo tengo comprobado. Yo hago un grafiti aquí en Linares y me lo firman. Por ejemplo, aquí en frente tengo uno con pitos en la cara y en el cuerpo de la figura, tengo otro en el que han abierto un boquete en la pared para utilizarlo como puerta. Esa obra tiene el mismo valor que si estuviera en un lienzo. Sin embargo la sociedad de Linares no se da cuenta de que eso tiene un valor. Entonces no se cuida, se queda ahí abandonado y si se rompe no pasa nada. A mí me duele, quizá a otros artistas no, pero a mí me duele. Un trabajo mío en madera cuesta ahora mucho más y se cuida más expuesto en una galería. Yo quiero que mi arte perdure. Hay quién busca más lo inmediato, pero yo no lo busco.  Quiero que mi trabajo se quede. ¿Para eso tiene que acabar en un museo? Que vaya a un museo. Si ese es el sitio en el que mejor se va a cuidar mi obra lo quiero ver en todos los museos del mundo.

 

¿Hay un arte de la calle, popular, y un arte de museo, elitista?

Si existe. Porque hay artistas urbanos con obras en museos que valen un millón de euros como pasa con Banksy. Eso ya sería elitista. Y luego hay grafiteros y street artist que pintan, que son populares, queda chulo lo que hacen y para todo el mundo. Es diferente. Pero es difícil responder a eso también. Si me preguntas a mí sobre mi arte te diría que no quiero ser elitista con él, pero me gustaría que tuviera un valor alto. Porque así se respeta más. Es así por desgracia. Si un cuadro mío lo vendo a 500 € no lo van a respetar igual que si valiera 500.000 €, por desgracia. Ojalá no fuera así, de verdad. En el mundo del arte, hoy día, la gente compra “arte” –entre comillas porque según yo ya no hay Arte con mayúscula– como una inversión. Eso para mí me parece vergonzoso, invertir de esa manera. Hay gente de mucha pasta con cuadros feísimos, rancísimos que tienen mucho valor, y lo tienen allí como lo mejor del mundo pero es patético. Pero ellos te dicen que lo tienen como inversión. Por eso yo quiero pintar cosas que me gusten. Si tengo la suerte que algo mío llega a valer 30 millones de euros, antes de que esté muerto (risas), pondría algo en mi testamento al respecto, seguro.

 

“Quiero que mi trabajo se quede. ¿Para eso tiene que acabar en un museo? Que vaya a un museo. Si ese es el sitio en el que mejor se va a cuidar mi obra lo quiero ver en todos los museos del mundo”

 

¿Cómo ves la evolución de la pintura de los próximos años?

Hay mucho nivel. Creo que el arte va a retroceder. La pintura va a retroceder para mejorar. Ahora mismo lo que se hace se está yendo de las manos. Cualquiera es ya artista. Te hago una raya aquí y ya soy artista, porque te vendo un discurso con un libro. Yo creo que el arte más que un discurso es lo que tú estás viendo. Tú ves una cosa que te gusta o no. Si ves algo y te transmite una cosa, eso es lo que significa esa obra. Pero si necesitas poner un vaso, un cuadro azul y que te pongan al lado “El cielo a las tres de la tarde en Andalucía un día de otoño, y no sé qué no sé cuánto”. Si necesitas esa mierda para hacer un cuadro así eres malo, malísimo tío. Vete de ahí. Ponte a escribir porque eres un máquina escribiendo, pero no lo eres pintando. Pues eso tiene que cambiar a la fuerza. No creo que el arte vaya para allá, porque si no habrá desaparecido en los próximos años. Nadie pintaría, haría chas y sería un artista. Cuando algo no transmite ya no es nada. Meter un tiburón en una urna de cristal. Eso no es arte. No es arte. El discurso no es arte, la pintura es arte. Y todo porque un tío empezó a bromear con un urinario y eso cambió la percepción del mundo.

Por lo menos la globalización nos permite ver el talento que hay en el mundo. Hay “máquinas” pintando, que buscan trabajos buenos sin discurso. La gente no va a perder la mano. Lo que hizo Miguel Ángel no se va a perder, porque entonces no serviría de nada. El artista es un trabajador, no uno que llegue con una impresora y una fotocopia y diga que es arte.

 

¿Hay algún artista que te llame la atención actualmente?

Hay muchos artistas y todos me gustan. Si es currante a mí me gusta. Lo valoro todo. Aunque no tenga que ver con mi estilo. A mí me gustan muchos artistas que sigo por Instagram. Me gusta lo nuevo y lo pasado. Y me gustan las obras vivas. En los museos hay mucho arte muerto. El Museo del Prado tiene obra viva, pero en el  MoMA hay mucha obra muerta, con la que no sientes nada. Cuando veo una obra de arte yo siento que está viva o que está muerta. Las cosas más nuevas están muertas, en su mayoría. Antes el arte se trabajaba.

Belin en su estudio en Linares.

¿Tú sientes el oficio?

No siento el oficio, siento el amor por el arte.

 

Arte y tecnología. ¿Tienes una buena relación con los nuevos avances aplicados a tu trabajo?

A veces sí he utilizado la tecnología, por ejemplo para imprimir una foto y si tengo que utilizar recursos de esa foto la imprimo en una impresora, otras veces he hecho algún boceto rápido en el ordenador o algún diseño gráfico para una empresa como Cortefiel, pero tampoco le doy mucho valor. Me gusta más mancharme, que huela. La máquina para algunas cosas. También te digo que cuando he trabajado jamás he utilizado un proyector, yo trabajo a mano alzada. No utilizo ni cuadrícula, ni un palo para medir. Yo lo hago todo a ojo. Lo he hecho toda mi vida. Me gusta ese esfuerzo, ese sacrificio que tú haces, si lo proyectara perdería esa parte mía, que yo quiero transmitir a mi pintura. Me encanta saber que me puedo equivocar.

 

“Yo soy de Jaén, soy de Linares, pero me siento de Jaén. Tenemos que unirnos y no ser tan tontos”

 

Eres una persona muy vinculada a tu ciudad, Linares, de la que han surgido grandes artistas en otras artes. ¿Está la ciudad, y por ende la provincia de Jaén, respondiendo a este incontestable talento existente en nuestra tierra?

Yo en Jaén, en mi tierra estoy muy a gusto, pero las Instituciones no se dan cuenta de lo que tienen, no solo en el arte, en cualquier cosa. Lo están desaprovechando. No se imaginan ni el turismo que están perdiendo. La cultura es la base de un lugar. Sin pintura y escultura se fastidia el sitio. Linares, por ejemplo, era una ciudad industrial, pero tiene que tener cultura, porque si se va la industria es una mierda, y si se va la cultura entonces ¿qué es esto? Un desierto. No vale para nada. Para vivir aquí más vale vivir fuera, porque culturalmente está muerto. Baeza o Úbeda están mucho mejor que Linares. Yo voy a Úbeda y noto a los jóvenes con mucha diferencia a los de Linares. En la provincia de Jaén el arte no tiene el apoyo que tiene que tener. No está bien visto. Imagínate, en la provincia han salido artistas de todo tipo, ¿qué hubiera pasado si se les hubiera apoyado? Dicen que Linares es una tierra de artistas. Es verdad, aquí nacen. Pero se tienen que ir fuera todos. Yo quiero luchar contra eso, por eso sigo aquí viviendo. Quiero hacer al contrario. Yo soy de Jaén, soy de Linares, pero me siento de Jaén. Tenemos que unirnos y no ser tan tontos como otros paisanos que se quieren separar de España. Tenemos que unirnos, hacer las cosas juntos, así seremos más fuertes y tendremos más nombre.

 

¿Te genera más respeto lo que pueda decir de ti la crítica o lo que piensa el público en general?

El público en sí, aunque en realidad me da igual lo que piensen los demás, mientras me guste a mí. Para mí hay críticos de arte que no tienen ni idea. No saben lo que tiene un artista dentro. Y eso pasa en la historia del arte. Hablan de un cuadro y se inventan cosas. Si Leonardo pintó así la Mona Lisa fue porque quería pintarla así, y gente buscando cosas de no sé qué.

Reintepretación de la obra de Lucas Cranach el Viejo, Lucretia.

Has sido invitado dentro del ciclo “Master Paintings Auction” auspiciado por la galería Sothebys de Nueva York, con una reintepretación de Lucretia de Lucas Cranach el Viejo. Una oportunidad inigualable, ¿no?

Muy divertida. Ellos querían que expusiera allí en una galería de Nueva York y yo no podía viajar por falta de tiempo. Ya venía arrancando fuerte con Roma, Bangkok, estoy luchando para estar en Singapur, y luego Los Angeles. Me dijeron que expusiera allí y les dije que hablaran con mi representante. Me pidieron algo a cambio: que hiciera algo para Sotheby’s. La obra ya está en Nueva York. Me han escrito diciéndome que les ha encantado, que es la favorita de todas las expuestas. De hecho me gustan más que éstas (señala unos cuadros que tiene en su estudio, n.d.r.) porque me gusta pintar en madera más que en un lienzo blanco. Me aburre el blanco.