Bala – Lume

Bala – Lume (Matapadre, 2017)

“Proyecto repleto de energía y agresividad, transmitida en sus cortas canciones de stoner/rock noventero con influencias del punk ingles y el hardcore más underground”

 

En los conjuntos o grupos musicales, estamos acostumbrados a un estándar de cuatro o cinco componentes, incluso algunas formaciones la componen tres miembros, excluyendo de esta pequeña clasificación los llamados “proyectos individuales”, donde una sola persona maneja todos los instrumentos y crea su propio ente musical, pero cada vez proliferan más los duetos, grupos formados por dos miembros que derraman su alma sobre el escenario y nos ofrecen una visión visceral de su propuesta.

Para ello voy a mencionar algunas de las últimas bandas en este aspecto que he conocido, como los ingleses God Damn y su rock con toques punk directo y con un toque de psicodelia; los sevillanos Orthodox, donde la ausencia de guitarras la suple a la perfección Marcos Serrato con su potente bajo distorsionado y los alemanes Mantar con su original propuesta de black metal con influencias doom y punk.

Dentro de este grupo he de incluir a las coruñesas Bala de las cuales me toca hoy hablar. Tras pasar por varias formaciones del underground gallego, Anxela (guitarra y voz) y Violeta (batería y voz), deciden unir fuerzas en 2014 para crear este proyecto repleto de energía y agresividad, transmitida en sus cortas canciones de stoner/rock noventero con influencias del punk inglés y el hardcore más underground. Lume, es su segundo trabajo, después de haber girado y tocado por casi toda la Península y parte del extranjero como en Inglaterra, Japón o Australia entre otros muchos destinos, situándose a la cabeza de un sonido original marcado por  las guitarras distorsionadas y violentas acompañadas de unas letras cantadas en castellano y gallego con una tonalidad muy punk y adrenalítica.

Grabado en los prestigiosos Estudios Ultramarinos Costa Brava por Santi García en Noviembre de 2016. Nueve cortes repletos de una rabia contenida que explota directamente en tu reproductor, como la visceral “Colmillos”, donde la percusión, las guitarras y las voces desgarradoras son un excelente ejercicio para eliminar todo el estrés y energía negativa acumulada, un trallazo al igual que “Flapper” o la punkarra “Vives”. Pero Bala tiene otro tipo de ejercicio más contenido pero igual de contundente como mi tema preferido del álbum, “Omertá”, donde las estrofas nos guían en una especie de hipnosis hacia estribillo pesado, extraído de una cultura urbana en rebelión, (puff, ¿cuántas veces habré escuchado este tema?). El mismo efecto, transmite la stoner “Luces”, donde determinadas partes cuentan con una dualidad vocal muy profunda, mientras se devanean los riffs densos y rockeros.

He de decir que Bala es un grupo a tener muy en cuenta que no debes de dudar en escuchar.