Atavismo – Inerte

ATAVISMO – Inerte (Temple Of Torturous Records, 2017)

“Preparaos para entrar en un mundo hipnótico, repleto de sonidos y melodías psicodélicas aptas para una mente psicotrópica”

Desde los primeros acordes de guitarra me recordó sobremanera mis tiempos de Triana, una de las bandas pioneras y atalaya del rock andaluz en mi juventud y después. Por ello me decidí a indagar en esta banda que aquí os presento, Atavismo  y su segundo trabajo Inerte, con una música tan personal, como artística. Su nombre (Atavismo) también captó mi necesidad de conocer, pues nunca había escuchado esta palabra, que no olvidaré jamás. Según el Diccionario De La Lengua Española, y cito textualmente, “comportamiento que hace pervivir ideas o formas de vida propia de los antepasados”. No podría estar más de acuerdo en su significado, pues ellos forman parte de ese elenco novedoso en el panorama nacional que retoman el rock progresivo, entremezclando toques psicodélicos y rockeros como Cuzo o Grajo.

Aunque todo esto me quedó más claro cuando vi que sus integrantes, Pot (guitarra, synth, voz), Pow (batería) y Matt (bajo) procedían de las cenizas de Mind! y Viaje a 800, ya que condensan elementos que encontramos en ellas, como si de un ave fénix se tratase, el cual resurge con más fuerza que nunca de su flamante existencia. Centrándonos en el aspecto musical, preparaos para entrar en un mundo hipnótico, repleto de sonidos y melodías psicodélicas aptas para una mente psicotrópica. La elegancia marca los temas “El Sueño” o “Volarás”, los cuales aderezan con unas melodías instrumentales que elevarán tu espíritu en un estado de trance supremo, donde lírica y música se entremezclan para crear un espectro musical repleto de emociones y detalles que descubrir con cada escucha.

Pero al igual que sus composiciones más largas, en el otro rango encontramos verdaderas joyas como “Pan y Dolor” o “La Maldición”,  recorriendo su estructura por un aire andaluz tórrido y progresivo, donde los olores de azahar y jazmín se condensan en olivos milenarios con sabor a mar. Sus estructuras laberínticas nos descubren a cada paso una cultura enraizada en una tierra multicultural, con tonos y melodías vocales que se repiten en una elipse atemporal, pero de grandísima calidad. Y es que el arte se hace, se transforma y surge de la mente de estos individuos, en un collage homogéneo y heterodoxo fuera de los cánones más versados. El underground está más vivo que nunca y Atavismo, nos deja su marca personal en 45 minutos de deleite musical.