Anna Von Hausswolff – Dead Magic

Anna Von Hausswolff – Dead Magic (City Slang, 2018)

“Los elementos propios del post rock, el drone y el rock experimental tienen en este cuarto trabajo su máximo protagonismo hasta la fecha”

En 2010 veían la luz las primeras grabaciones de Anna Von Hausswolff, una cantante sueca con una voz potente y extravagante que acompañaba con los más bellos y perturbados sonidos de órgano en un disco a caballo entre la música neoclásica, el rock experimental y lo que los primeros que hablaron de su trabajo calificaron como canciones de “funeral pop”. Desde entonces, disco tras disco (y con este ya van cuatro) hemos ido escuchando cómo evolucionaba aquel embrión, cómo iba extendiendo sus alas y, en el trabajo que hoy nos ocupa, cómo por fin sale de su cascarón.

Para su cuarto disco, Von Hausswolf ha contado con el productor Randall Dunn (Sunn O))), Marisa Nadler…), una unión que, sin duda, conforma uno de los pilares que sustentan este Dead Magic. ¿Sabéis esos momentos en los que desearías ser una mosca en la pared para poder ser testigo de primera mano de alguna escena o situación? Pues este, para mí, es uno de ellos, con el mejor productor de drone/post rock/tó lo negro trabajando junto a una de las artistas más interesantes del momento. Estoy segura de que ha debido ser toda una experiencia estar presente en la iglesia danesa de Marmorkirken, un templo luterano del siglo XVII construido en mármol blanco en pleno centro de Copenhague que alberga el inmenso órgano con el que se grabó este disco y ante el que Anna luce imponente (podéis ver algún que otro vídeo e imagen en sus redes sociales). Como es habitual, el grueso de la música se compone de voz y órgano, aunque los elementos propios del post rock, el drone y el rock experimental, además del siempre presente toque folk representado por la percusión, tienen en este cuarto trabajo su máximo protagonismo hasta la fecha.

Aunque no será la primera vez que se relacione a la sueca con Swans, no puedo dejar de remarcar la enorme influencia que el grupo Michael Gira ha tenido en su música. A lo largo de los dos últimos años, Gira ha contado con ella como acompañante en sus múltiples giras, y en Dead Magic podemos adivinar ciertos rasgos sin duda influenciados por el angelino, no solo en cuanto al sonido sino también en cómo ella ha dado forma a las canciones. Otro de esos momentos en los que convertirse en una mosca en la pared: las conversaciones que han debido tener Von Hausswolff y Gira durante todas esas noches que se turnaron sobre el mismo escenario.

Dead Magic se compone de cinco canciones relacionadas entre ellas por el eterno aura lúgubre que la sueca imprime en las notas cada vez que pulsa una tecla o entona una frase, ya sea de forma más alegre y enérgica, como en la apertura “The Truth, The Glow, The Fall”, o absolutamente desatada como en el single “The Mysterious of Vanishing Electra”, una pieza que se podría calificar hasta como breve dada la longitud general de sus cuatro compañeras de track list, sin dejar por ello de sonar igual de impresionante por su carácter maquiavélico. Von Hausswolff hace justicia aquí a las también eternas comparaciones de su forma de cantar y amplio rango con la veterana Diamanda Galás aunque, al igual que en el caso de Swans, la vocalista consigue elevar su propia personalidad sobre el inevitable mar de influencias por el que navega.

Continuando con lo que decía antes de momentos en los que me hubiese gustado estar presente, la grabación de “Ugly and Vengeful”, siguiente corte del álbum, ha debido ser una montaña rusa a cámara lenta a lo largo de los 16 minutos que dura. Seguro que es indescriptible eso de sentir el temblor del monolítico órgano rodeado de mármol blanco que atraviesa a paso de gigante el espeso temporal sonoro, con la percusión como único faro para seguir avanzando a través de las luces y las sombras, más brillantes y oscuras que nunca.

El pequeño interludio “The Marbled Eye” nos lleva de nuevo al aspecto más neoclásico de Von Hausswolff, sola con su órgano ante la grabación, envuelta esta vez de un halo drone que nos transporta hacia la controvertida pieza final, “Källans återuppståndelse”. Controvertida porque quizás esperábamos otra tormenta de la que salir airosos, pero en su lugar se nos sitúa en a un mundo de luz y calma que nos acompaña hasta que el sonido desaparece por completo y Anna Von Hausswolff nos vuelve a dejar bajo techo, sanos y salvos.