Bajo las escaleras de mi casa. Corro feliz hacia mi reproductor de CDs. Abro, y meto el primer disco que pude comprar con mi propio dinero. Me siento ilusionado por la situación, es la primera vez que tengo algo que me pertenece solamente a mí. Doy al play y mi madre alucina al verme tatarear letras en inglés sin tener ni idea de lo que estoy leyendo. Ese era yo a los 7 años, llegando a mi casa en Navidad tras haber adquirido el Hybrid Theory de Linkin Park. Recuerdo como sentía auténtica admiración por las ‘luchas’ vocales entre Mike Shinoda y Chester Bennington y como el hip-hop se mezclaba con las guitarras eléctricas. También pienso en como imitaba a Chester delante del espejo de mi cuarto de baño y como estaba horas y horas escuchando cantar a un hombre que marcó el rumbo de mi vida. Era un referente para mí, y hoy lloro su pérdida.

Chester Bennington nació en 1976 en la ciudad estadounidense de Phoenix, Arizona. Tras una infancia dura en la que no tardaron en aparecer las drogas debido al divorcio de sus padres y por los abusos sexuales que sufrió, los cuales le atormentaron durante toda su vida, Chester demostró pronto su pasión por la música. En 1993 entró como vocalista de una banda de su ciudad llamada Grey Daze para posteriormente, tras ser animado por un amigo para participar en las audiciones que la banda Xero habían anunciado para buscar un nuevo vocalista, sorprender y hacerse un hueco en la banda. Su talento no pasó desapercibido, y fue contratado como nuevo cantante del grupo, quienes posteriormente pasarían a llamarse Hybrid Theory para finalmente bautizarse como Linkin Park, nombre que además fue propuesto por el propio Chester.

En el año 2000, vería la luz el álbum más exitoso de la banda, Hybrid Theory. Un disco que marcó a una generación y que junto a otras bandas como Limp Bizkit, Korn o Deftones, catapultaron al nu-metal hasta convertirse en el género de moda en los inicios de siglo. Chester Bennington consiguió ser una de las voces más famosas de la historia del rock y el metal por baladas como las de ‘Papercut’ o ‘In The End’ o por sus fuertes apariciones en ‘Crawling’ o ‘One Step Closer’. Me paro en este momento a pensar y creo que estoy hablando de uno de esos álbumes que quedarán en la memoria para siempre.

Dos años después, saldría de nuevo de la mano de Warner, Meteora. Este álbum volvía a lanzar a lo más alto a la banda con hitazos como ‘Somewhere I Belong’ o ‘Lying From You’ y ganaba nuevos seguidores con importantes piezas como ‘Numb’. Pero sin duda alguna, el rumbo de la banda empezaba a zozobrar. Linkin Park publicarían cinco álbumes más que no llegaron a contentar a los que fuimos sus seguidores desde los inicios. A Minutes To Midnight, A Thousand Suns y Living Things no alcanzaron la calidad de sus predecesores y los seguidores más ‘metaleros’ renegaron de una banda que les había iniciado en el mundo del rock. Un rayo de esperanza salió con la publicación de The Hunting Party, donde la banda, liderada por un Chester Bennington en estado de gracia, y con Mike Shinoda en una de sus mejores versiones, volvieron a sacar un álbum potente y entretenido. Pero, en este 2017, Linkin Park volvían a decepcionar con One More Light. Sin embargo, este último compacto necesita una vuelta de tuerca más. No debe quedarse en lo superficial, si no que uno debe echar un vistazo a las letras compuestas por Bennington para darse cuenta de que algo no iba bien en la cabeza del flamante vocalista. No hemos prestado atención a sus gritos de socorro y finalmente, todo se ha resuelto mediante el suicidio, con el que ya había coqueteado en alguna que otra ocasión.

Fuera de Linkin Park, Chester Bennington vio cumplido su sueño de la infancia de convertirse en vocalista de Stone Temple Pilots tras la marcha y posterior muerte del mítico Scott Weiland, quien fallecía tras una sobredosis producida por la mezcla de cocaína y alcohol. Además, también publicó un álbum junto a Dead By Sunrise, su proyecto paralelo junto a ex miembros de Julien K y Orgy. Sin duda alguna, podía considerarse a Chester como un inquieto musical que veía cumplido sus sueños de convertirse en una de las voces referentes de la música, capaz de liderar a la banda de su infancia.

Íntimo de Chris Cornell, Chester Bennington decidió poner fin a su vida el pasado 20 de julio en su residencia de Palos Verdes, California. Coincidía de esta manera, con el cumpleaños del vocalista de Soundgarden, quien también tomó la fatídica decisión de ahorcarse en su hogar, convirtiendo el suicidio en una macabra historia.

Siempre odié los homenajes a las personas fallecidas. Nunca entendí como artículos como éste no se redactaban cuando el personaje aún se encontraba con vida. Ahora lo entiendo todo, y quiero que sepas que, estés donde estés, te estaré eternamente agradecido por iniciarme en el mundo del rock, del que gracias a personas como tú, aprendo día a día. Aunque como reza tu canción, al final, eso ni siquiera importa…

Descansa en paz.