Body Count – Bloodlust

Bloodlust – Body Count (Century Media, 2017)

Bloodlust llega en el momento preciso para poner los puntos sobre las íes en este revuelto panorama político y social

Ice -T y su crew vuelven a primera línea de batalla con “Bloodlust”, sexto álbum de la banda de rap-gansta-metal Body Count, justo en un momento político en el que Estados Unidos vive sumida en un estado de excepción, acentuado con la llegada de un fascista como Trump a la Casa Blanca, y las revueltas callejeras a raíz de las muertes de personas de raza negra a manos de la policía, que desembocaron en los disturbios de Ferguson y en la consolidación del movimiento Black Lives Matter.

“Bloodlust”, por tanto, llega en el momento preciso para poner los puntos sobre las íes en este revuelto panorama político y social. Ahora bien, si nos ceñimos a lo estrictamente musical las cosas no han cambiado sustancialmente, aunque el hecho de haberse enrolado en las filas de la discográfica germana Century Media (propiedad de Sony, no lo olvidemos) les ha venido de perlas para afianzar los conceptos metálicos, santo y seña de la banda.

El rap metal no pasa por su mejor etapa, eso lo sabe hasta el último metalero, sobre todo por el agotamiento estilístico y creativo cuyo cénit se alcanzó a principios de 2000 y que a día de hoy suena más a nostalgia que actualidad con honrosas excepciones como Deftones, que en realidad nunca debieron haber metido en el saco de los nu-metaleros (falta de miras por parte de la crítica generalizada, por supuesto)—, y en esas estamos con Body Count.

Ahora bien, el desfase musical no debe llevarnos al desprecio. Ice – T y su mano derecha Ernie C han facturado un álbum que bebe del canon metalero, con algún guiño a los popes del género con su versión del “Bloodline” de Slayer y la invitación a ilustres como Dave Mustaine, Randy Blythe y Max Cavalera, que demuestran un profundo respeto del rapero por el heavy metal; cosa poco usual entre músicos de otros géneros, aunque cada día más habitual.

En general, “Bloodlust”, es un disco para remover de nuevo nuestras consciencias, teniendo en cuenta que en los últimos años parece que el metal se ha despolitizado en detrimento de mundos imaginarios e historias íntimas y personales que invitan a la evocación pero no al entendimiento de la realidad, y para, por qué no, desengrasar nuestro headbanging, que puede que lo tengamos un poco chirriante.